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Cómo hacer valer tus canas: contra la tiranía de la edad

La experta en inteligencia emocional Elsa Punset enseña cómo reprogramar el cerebro para vencer los prejuicios a la madurez y al envejecimiento

Jueves 04 de agosto de 2016 • 00:45
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PARA LA NACION
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La modelo Yazmeenah Rossi ya en los 60
La modelo Yazmeenah Rossi ya en los 60. Foto: Instagram de Yazmeenah Rossi

Desde el primer momento en que nos llaman "señor" o "señora", cuando nos empiezan a tratar de "Usted", cuando las canas son mayoría, nos damos cuenta de que algo empezó a cambiar en nuestra vida. Lo más evidente: ya nos somos chicos.

Recientemente en una emisión de Muy Muscari en el Canal de la Ciudad, el corredor automovilísitco Marcos Di Palma de sólo 44 años, confesaba la bronca que le produce darse cuenta de que ya no tiene 20 años y recomendaba a los más jóvenes algo sencillamente imposible: "si pueden quédense en esa edad".

Para la otra invitada, la cantante y actriz Elena Roger, también ubicada en ese momento de la vida que se conoce como "la mediana edad", la cuestión no le preocupa, pese a reconocer que el cuerpo empieza a acusar recibo de los años: "Me duelen las rodillas", bromeó.

¿Por qué nos asusta la edad?

¿En qué medida los prejuicios, los estereotipos y las discriminaciones que se aplican a las personas mayores simplemente en función de su edad, nos afectan? ¿Cuánto nos limita el contexto y cuanto nos autolimitamos por la cuestión de la edad?

En términos sociológicos, cabe aclarar que el edadismo no es puramente subjetivo. Se ejerce en nuestras sociedades occidentales como la tercera forma de discriminación social, después del racismo y el sexismo. Del mismo modo que en estos últimos, el también llamado "viejismo" ocurre cuando se da un trato de exclusión a las personas sólo por atribuirles ciertas características debido a su edad.

Pero también existe la forma subjetiva de ejercer el edadismo. Es lo que cada persona siente con respecto a sí misma. Es cada vez que ante la iniciativa de hacer algo nuevo, la persona se autolimita con la excusa de "Estoy muy viejo/a para".

Foto: Instagram de Yazmeenah Rossi

¿Pero lo es realmente? O, al menos ¿Es la edad un motivo para negarse a correr el riesgo de aceptar un nuevo desafío? ¿No será que, a veces, el tema de la edad resulta una excusa políticamente correcta para ocultar el miedo o la pereza?

Habría que ver. En todo caso, la mejor forma de averiguarlo es ponerse en acción. Cambiar el pensamiento que limita por otro que invite a afrontar el desafío que cada uno tiene por delante. Al menos eso es lo que propone la escritora y divulgadora española Elsa Punset: "Podemos educar nuestras emociones". La directora del Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional, de Madrid, respondió a LA NACION cómo entender el paso de la edad sin caer en la trampa del edadismo.

-¿El edadismo es una cuestión subjetiva o viene de la sociedad?

-¡Ambas cosas! Las personas pasamos por etapas que entrañan cambios fisiológicos precisos y automáticos: el nacimiento, la infancia, la pubertad, la etapa de crianza de los hijos, la madurez. Pero no las celebramos todas: el parámetro con el cual decidimos cuáles son bienvenidas es el de la utilidad evolutiva, basado de forma descarada sobre la juventud física, es decir, sobre el atractivo sexual y la fertilidad. Este altar a la juventud biológica implica el desprecio a la transformación y al potencial que implica la madurez, que se percibe como una etapa de decadencia, "inútil" desde el punto de vista biológico. La tiranía de la edad es un prejuicio profundo y arraigado, basado sobre ese instinto evolutivo clamoroso. ¡Y aceptamos ese veredicto biológico! No nos dejan envejecer de forma creativa y plena. La sociedad nos refleja una imagen vergonzante y disminuida de las etapas de madurez. Y como las expectativas se suelen cumplir como una profecía, muchas personas se adentran con vergüenza y temor en esas etapas de la vida.

-¿Cómo se pueden distinguir los preconceptos que cada uno se pone y que no están ligados al límite real, del límite verdadero o muy probable?

-¡Interesante pregunta! Y la respuesta está en cada uno, porque como decía Henry Ford, "Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón" Una sugerencia para no dejarse aprisionar por el edadismo es buscar ejemplos a tu alrededor de personas que lo han superado, que viven libres de este prejuicio. Hay personas que están contradiciendo con su ejemplo personal y profesional el instinto atávico y la censura social que acompañan el paso de la juventud a las etapas de madurez. Recuerda que eres la media de las 4 o 5 personas que te rodean, así que fíjate en aquellas personas que envejecen como a ti te gustaría envejecer.

-¿Cómo se puede hacer valer la experiencia ganada por sobre los prejuicios de la edad?

-Eleanor Roosevelt decía que "ser joven y bello es un accidente de la naturaleza, pero ser viejo y bello es una obra de arte." Es decir, hay que reconvertir, repensar y recrear nuestra vida hasta el último día. Los humanos no somos proyectos acabados, ¡somos proyectos en proceso! Y un apunte interesante: aunque es cierto que el cerebro más joven tiene más facilidad para memorizar, o para ejecutar determinadas tareas, el cerebro maduro también adquiere ventajas.¡pero no hablamos de ellas, y por tanto no las valoramos! Por ejemplo, es más capaz de relacionar unos elementos con otros, y por tanto de ver el conjunto. es decir el bosque, y no solo el árbol. También se vuelve más compasivo y empático, y como es evidente, necesitamos grandes dosis de compasión y empatía para convivir en nuestro pequeño planeta.

-¿Cómo se puede entender el paso de los años, la vejez y la juventud desde el punto de vista de la inteligencia emocional?

-- La inteligencia emocional es la capacidad de comprenderse a uno mismo, de gestionar sus emociones y de tener mejores relaciones sociales con los demás. Comprenderse y aprender a gestionar las emociones y las relaciones con los demás es algo que resulta más fácil a las personas que tienen mayor experiencia de vida. Así que de cara al cociente emocional, los años no son un problema, son una ventaja.

-Si uno no desarrolló una inteligencia emocional suficiente en su infancia, ¿puede empezar a desarrollarla a cualquier edad?

-Uno de los grandes descubrimientos que hemos hecho en los últimos años es darnos cuenta de que el cerebro no es rígido, sino que cambia hasta el último día de nuestras vidas. ¡Nunca es tarde para aprender y cambiar! Esa es una enorme llave de libertad que nos da la neurociencia. ¡Podemos entrenar el cerebro como un músculo! Y no solo podemos entrenar habilidades cognitivas, sino emocionales: podemos ser más optimistas, más compasivos, más empáticos, más serenos. ¡Vivamos plenamente hasta el último día de nuestra vida!

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Estrategias para reprogramar los pensamientos edadistas (y poner en marcha el deseo)

Decía Benjamin Franklin: "Muchas personas mueren a los 25 años aunque no las entierran hasta los 75." Para que no nos pase, la entrevistada propone distintas respuestas emocionalmente inteligentes para revertir algunos casos en los que el edadismo puede estar jugando una mala pasada.

"Muy viejo para intentar ser jugador de fútbol"

Efectivamente, el edadismo puede afectar a las personas de cualquier edad, incluso a un joven de 17 años, no solo a "las viejas". Pero a veces, también ponemos excusas para no hacer algo, por miedo al fracaso, al rechazo, o al esfuerzo que supone algo porque no nos interesa tanto como decimos... ¿Te gusta el fútbol de verdad? ¿Quisieras ser profesional, o te vale con ser aficionado? ¿Qué expectativas estás intentando obedecer? ¿En qué ámbitos podrías disfrutar del fútbol, si no es siendo profesional? Date libertad para ser sincero en las respuestas, ¡y manos a la obra para seguir lo que de verdad quieres!

"Muy vieja para ser modelo o bailarina"

A Isabella Rossellini, de 63 años, la acaba de volver a contratar Lancome para ser su "modelo madura" (la despidieron cuando tenía 43 años de esa marca porque "era demasiado mayor".)

Sin duda, aunque la sociedad no lo ponga fácil, debemos reeducar nuestra propia mirada frente a la edad, y exigir que las marcas reflejen la realidad, no un supuesto sueño que excluye a casi todo el mundo.

Y si realmente tu condición física o tu falta de entrenamiento te impiden bailar, ¡busca otras formas de expresar ese baile! No hay una sola manera de expresar lo que somos y lo que queremos decir.

"Muy vieja/o para seguir soltera"

Es un prejuicio que pesa mucho sobre las mujeres, y donde se percibe el peso de lo biológico y lo social (la etapa finita en la que es fértil). El paso a la madurez es algo relativamente nuevo: a principios del siglo XX, la media de vida de las mujeres estaba en torno a los 49 años. Pocas teníamos la posibilidad de reinventarnos como seres únicos e independientes al margen del papel evolutivo del que nos dotó la naturaleza, hace miles de millones de años. Ahora es cuando nos toca hacerlo.

"Muy vieja/o para separarme a esta edad"

¿Valoras tu vida en términos de cantidad o de calidad? Decía Maya Angelou que la vida no se mide por el número de respiraciones, sino por cuantas cosas te quitan la respiración. ¡Podemos cambiar y disfrutar hasta el último día de nuestra vida!

"Muy vieja/o para vestirme de tal o cual modo"

La ropa- lo exterior- refleja muchos valores interiores. A veces, empezar a hacer cambios externos pone en marcha nuestra capacidad de cambiar por dentro.

"Muy vieja/o para empezar una carrera nueva"

Estamos viviendo una etapa en la que se está replanteando que las personas habrán de reciclarse y estudiar a lo largo de toda su vida. ¡Reclamemos escuelas y universidad abiertas a todos, a cualquier edad!

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