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La historia de Gabriel: de la calle a jugar un Mundial de fútbol

Se fue de su casa a los 11 años y cayó en las drogas; en el deporte encontró la motivación y energía para salir adelante

Jueves 11 de agosto de 2016
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LA NACION
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Gabriel, en pleno entrenamiento
Gabriel, en pleno entrenamiento. Foto: LA NACION / Gza. Hecho Club Social

Gabriel de Lima encarna esas historias de superación que explican el poder de transformación arrollador que puede tener el deporte en la vida de alguien. Y cómo puede ser el antídoto perfecto para salir de la calle y de las drogas, para empezar a construir un futuro mejor. Desde hace cinco años Gabriel forma parte del equipo masculino de fútbol la organización Hecho Club Social. Hoy tiene una familia, se las rebusca con el trabajo y quiere terminar la secundaria.

"Me acerqué a Hecho Club Social cuando yo estaba en un período complicado de mi vida, en la calle, con adicción al paco. A la noche iba a un parador y un compañero de ahí que ya no está más me comentó de este lugar porque sabía que me gustaba el fútbol. Hacía tres meses que estaba en tratamiento por mi cuenta y cuando vine me gustó. Desde ahí empecé a cambiar mi vida", cuenta este joven de 28 años que vive en Once.

De chico jugaba en el club Tierras Altas de Grand Bourg y soñaba con poder llegar a ser jugador profesional de fútbol, pero el destino y sus circunstancias lo llevaron por otros caminos. Desde que se fue de su casa, a los 11 años, prácticamente se crío solo.

Proyectar a futuro

A través de su pasión por el deporte y de la contención recibida, pudo acomodar el resto de su vida, conocerse a sí mismo y proyectar a futuro. Sólo necesitaba el espacio y la motivación necesaria. La zanahoria perfecta fue la posibilidad de ser parte de la delegación argentina que viajaría a México al Mundial de Fútbol de la Calle en 2012.

"Si yo seguía como estaba, iba a pedir monedas o robar. Pero me puse esa pequeña meta que fue llegar de México y buscar trabajo. Siempre venía a jugar en todo ese proceso, cuando me ponía nervioso porque después de las entrevistas no me llamaban y no tenía donde dormir. Venía, jugaba a la pelota y descargaba todo en la cancha, siempre cuidando a tu compañero, pegándole sólo a la pelota", recuerda Gabriel, que hoy tiene una familia: su mujer, y dos hijos, de 10 y tres años.

Su sueño se cumplió y en 2012 subió a un avión rumbo a México. "Ya en Ezeiza sentía que estaba en el paraíso. Y cuando llegué allá la gente me trataba como a un futbolista famoso, estaba en un hotel cinco estrellas", agrega Gabriel, que si bien hoy no tiene un trabajo estable, rescata que puede agarrar la bicicleta e ir a jugar a la pelota.

Gabriel es delantero y le gusta apurar a la defensa. "Me gusta más pasar la pelota que definir. Soy bastante rústico para jugar. Varias veces he entrado a la cancha y me han sacado roja a los tres segundos", dice entre risas.

Ese Mundial fue un punto de inflexión en su vida. Pudo conocer gente de otros países y compartir sus historias. "Te das cuenta de que tal vez tu historia no es nada comparada con otras. Me quedó grabada la de un español al que su familia había vendido como esclavo. Después había otro que tenía un brazo menos y me contaba la discriminación que sufría en Haití. Yo tengo dos brazos, dos piernas, no me vendió nadie y eso me hizo ver las cosas de otra manera."

Hoy en día se siente tranquilo. A pesar de que sabe que la adicción es algo que se lleva toda la vida, lo puede controlar. "Ya este año cumplo 29 y quiero terminar el colegio. Me faltan dos años del secundario. Ésa es mi meta ahora", concluye.

Juguemos juntos por la inclusión

Juguemos juntos por la inclusión es una campaña que busca concientizar en torno al valor del deporte social como una herramienta de inclusión. Fue desarrollada para tres organizaciones de la sociedad civil: El Puente Posible, Hecho Club Social y Club Deportivo Barracas.

El mensaje principal es la importancia del deporte como una herramienta de inclusión social, como un espacio en el que nadie se queda afuera.

Esta campaña recibió una Mención Especial en la edición 2015 del Concurso Buenas Causas, organizado por la Fundación La Nación.

La práctica del deporte social cambia la vida de miles de personas y promueve valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, el compañerismo, la confianza, la empatía y el esfuerzo, fortaleciendo la noción de un otro.

Cómo colaborar

Hecho Club Social

https://www.facebook.com/Juguemosjuntosporlainclusion

Crédito foto: Stephanie Bridger

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