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Los ejecutivos argentinos miran a Japón para mejorar la eficiencia

El eje puesto en el cliente y el seguimiento diario de metas y objetivos son dos de las premisas del método de gestión nipón

Lunes 15 de agosto de 2016
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PARA LA NACION
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"Vísteme despacio que estoy apurado", la frase popularmente atribuida a Napoleón y a Fernando VII es una de las consignas que utilizan los ejecutivos japoneses a la hora de gestionar. Mediante seguimientos diarios y minuciosos, las firmas niponas supieron aumentar los niveles de eficiencia y lograr un productividad tal que impulsó a los empresarios norteamericanos a viajar a Japón para conocer cuál era el secreto. Así lo aseguran Facundo González y Jorge Anschütz, especialistas del management japonés y socios de la consultora Thao, que está organizando el primer viaje de desarrollo vivencial para conocer de primera mano la cultura de la gestión nipona. De la misión, dirigida a la alta dirección (CEO, presidentes y directores), participarán 20 empresarios de la Argentina, Uruguay, Brasil y Perú que recorrerán tierras japonesas durante once días.

El método de gestión oriental tiene como objetivo hacer más competitiva cada organización, a través de una mejora en la eficiencia de sus procesos y la reducción de todas aquellas actividades que no agregan valor.

"Los japoneses ponen muchísimo énfasis en entender quién es el cliente, qué es lo que necesita y qué es lo que quiere. Como parte de su cultura está la reverencia permanentemente al usuario desde el momento que entra a la tienda", afirman los consultores.

Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina, explica cómo la automotriz tiene internalizada esta cultura de priorizar al cliente. "Uno tiene 15 minutos para vender el auto en la concesionaria el día uno, pero después tiene tres años de servicio en esa concesionaria para vender el segundo vehículo o el de la hija o el de la esposa. Entonces uno tiene que empezar a cuidar cada vez más al cliente", explica el número uno de la automotriz que tiene un índice de fidelidad en la Argentina de 96%, mientras que en su país de origen llega al 93 por ciento.

La constante revisión de las decisiones es otro atributo diferencial del management japonés. "Implica generar una relación de confianza mutua entre el empleado y el jefe, que se da a partir de generar el respeto de su subordinado, reconociendo sus propios errores. En Occidente, si uno no muestra seguridad lo miran mal. En Oriente reconocen que a veces el cambio de dirección es necesario para lograr los objetivos", indican.

El estilo de dirección estratégica de los japoneses también es muy distinto a la gestión occidental. Mientras que en Occidente se habla de la gestión por objetivos, en el modelo japonés es utilizado el método Hoshin: "Se va consensuando nivel a nivel, cuál es el objetivo que nos deberíamos poner y cuáles son los medios necesarios para alcanzar ese objetivo. No es que estamos mirando solamente el resultado, sino también el proceso necesario que debemos transitar para poder alcanzar ese objetivo. De esa manera consideran que las metas terminan siendo más realistas", precisa Anschütz.

Una de las problemáticas que tiene la gestión occidental por objetivos, dicen los consultores, es que las empresas se fijan una meta de cumplimiento anual y luego la dirección se reúne a fin de año para analizar los resultados. Mientras que en la gestión japonesa, al hacer un seguimiento día a día, las sorpresas son menores y hay más margen de maniobra ante una dificultad externa. Si bien a simple vista parecería que se tarda más tiempo, en el largo plazo, la eficiencia de las decisiones es mayor. "No se trata de actuar y después ver qué pasa", aseguran. De esa manera se logra ganar tiempo en no tener que volver a empezar desde el principio si el camino elegido no funcionó.

Cada vez más el management japonés está siendo extendido a las empresas occidentales, a través de la utilización del big data y el seguimiento de las estadísticas. "Sin embargo, todavía esa información está solamente disponible para la alta dirección, pero no tanto para el nivel operacional. Además esa información suele estar expresada en términos económicos y no en variables simples, como puede ser la cantidad de chapas que tenemos que mover de un lado a otro", explica González.

Mientras el management norteamericano está pensando en la solución, el japonés está enfocado en cómo definir realmente el problema antes de empezar a definir las alternativas de solución. "El hecho de tener claramente definido el problema te da la confianza en el éxito que después vas a tener en el resultado", explica Anschütz.

Confianza

Una de los postulados del modelo japonés es la generación de una mutua confianza entre el jefe y sus subordinados.

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