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Según el Indec, la inflación se desaceleró en julio y cayó al 2%

El índice núcleo cerró en 1,9%; los alimentos subieron 2,7%

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LA NACION
Sábado 13 de agosto de 2016
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Satisfacción fue lo que se respiró ayer en la Casa Rosada. Como habían anticipado desde el Gobierno, julio dispararía el primer dato de inflación en franco descenso. Y así fue: el mes pasado cerró con un 2% de aumento, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. Incluso, el indicador núcleo -que elimina precios regulados y estacionales- perforó ese piso y marcó un 1,9 por ciento.

Pero aún no hay nada para festejar. Si bien el Gobierno alcanzó el promedio mensual que tenía el final de la gestión kirchnerista sin las distorsiones de un tipo de cambio atrasado, retenciones y tarifas planchadas, otros índices alternativos muestran que en siete meses, la suba de precios acumulada superó la meta oficial anual del 25% y ya se sitúa cerca del 32%, según mediciones provinciales. Además, la proyección anual se mantiene aún entre un 46 y un 47%.

Foto: Archivo / Ricardo Pristupluk / LA NACION

El Indec no puede difundir un acumulado ni una proyección anual porque recién publicó su primera cifra en mayo.

Tanto el dato del IPC Congreso (promedio de varias consultoras privadas) como el de varias provincias ratificaron la ralentización de la inflación en julio. Para el Indec, pasó de 4,2% (mayo) a 3,1% (junio) y ahora a 2 por ciento. La medición core (núcleo) en tanto, pasó de 2,7% a 3% y, el mes pasado, a 1,9 por ciento.

Las causas de la desaceleración, según analistas consultados por LA NACION, hay que buscarlas en que la suba de las tarifas dejaron de tener impacto en los precios y en la política monetaria restrictiva del Banco Central. No obstante, las principales razones son la recesión de la economía y el freno del consumo.

La noticia más pesismista tuvo que ver con la persistencia en las elevadas variaciones mensuales que reflejan los alimentos. El mes pasado el alza fue de 2,7 por ciento; en junio había sido de 3,2 por ciento. Los alimentos que más subieron fueron algunas verduras (como la cebolla, la lechuga, la batata o el zapallo, cuyo valor se disparó un 38% durante el mes pasado). Además aumentaron con fuerza el vino (11%), la sal fina (6%) y la manteca (5%), producto que sufrió una menor oferta en julio debido a problemas en su producción.

El mayor incremento mensual entre los diferentes capítulos del índice lo tuvo, sin embargo, el rubro de Esparcimiento (5%) por el efecto de las vacaciones de invierno. También avanzaron Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,4%), Educación (2,4%) y Atención médica y gastos para la salud (2,1%).

"No hay dudas de que la inflación en julio fue inferior a junio. Pero sigue siendo elevada", afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina. "Con tipo de cambio estable y tarifas quietas hay una parte del IPC que no debería moverse. Asimismo, los efectos de segunda ronda del tarifazo de abril ya no se perciben", agregó.

"La profundización de la recesión también ayuda a contener los precios. Muchos comercios están aplicando descuentos agresivos para vender más que no necesariamente se captan en los precios de lista pero que obligan a la competencia a no aumentar precios o dar beneficios similares", explicó el economista de la consultora, que estimó que si no hay reapertura de paritarias es probable que la inflación termine el año en un 1,5% mensual.

"El verdadero éxito de la política antinflacionaria del Gobierno sería consolidar una inflación por debajo del 2% mensual sin apelar al atraso cambiario o tarifario. La respuesta a este interrogante vendrá recién en 2017", esgrimió el especialista.

La consultora Labour, Capital & Growth (LCG), fundada por Martín Lousteau, indicó que para resto del año estiman una desaceleración a 1,7% promedio mensual por "el fuerte freno actividad económica, crecimiento importaciones de bienes de consumo, política monetaria contractiva y estabilidad del tipo de cambio. Esto es consistente con inflación de 39% interanual en diciembre".

"El dato es muy bueno", calificó Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos. "Los aumentos estuvieron principalmente en salud y esparcimiento pero el mes que viene [por agosto] ya no impactarán las alzas por las vacaciones de invierno", agregó.

"Los alimentos siguen siendo las subas menos simpáticas", señaló el economista y se esperanzó: "Fueron perdiendo impulso en julio y en las primeras semanas de agosto muestran precios más bajos".

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