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Proponen controlar la alcoholemia en bares y boliches

El proyecto prevé instalar dispositivos para que los clientes se realicen el test en forma voluntaria

Sábado 20 de agosto de 2016
Una postal de la noche: charla entre amigos y alcohol; quieren que los controles de alcoholemia sean voluntarios
Una postal de la noche: charla entre amigos y alcohol; quieren que los controles de alcoholemia sean voluntarios. Foto: LA NACION / DIEGO SPIVACOW / AFV
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Cada día, en la ciudad de Buenos Aires, decenas de personas sufren accidentes de tránsito a causa del exceso de velocidad, la imprudencia de los automovilistas y las distracciones de los peatones. Pero hay un cuarto factor letal: el consumo de alcohol. A las campañas de concientización y otros elementos utilizados para mitigar el resultado de un combo fatal se le suma hoy un proyecto de ley que plantea la instalación de alcoholímetros en todos los boliches, bares y restaurantes para que los clientes lo utilicen en forma gratuita y voluntaria, y así sepan si están en condiciones o no de conducir un vehículo.

La iniciativa fue presentada por tres diputados de Pro y aguarda que se debata en la comisión Desarrollo Económico y Justicia antes de ingresar al recinto. La misma plantea que "todo local gastronómico que expenda bebidas alcohólicas debe poseer uno o más alcoholímetros" cuya cantidad será decidida por el Ejecutivo en función de la capacidad de cada local. "Los titulares de los lugares donde se reúnan personas que consuman bebidas alcohólicas serán responsables de proveer los alcoholímetros que requiera la reglamentación", dice el texto.

En la ciudad hay unos 1500 bares, 1200 restaurantes y 150 boliches habilitados por la Agencia Gubernamental de Control. Según el Ministerio de Transporte de la Nación, los dispositivos que se fabrican en el país no están homologados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que cada seis meses debe realizar un mantenimiento y recalibración de todos los alcoholímetros utilizados en el país. Los equipos, provistos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, son importados de Alemania y tienen un costo aproximado de 5000 dólares.

"El valor del aparato no puede ser motivo para rechazar el proyecto porque está en juego la seguridad de los vecinos", argumentó el diputado Daniel Del Sol, uno de los autores del proyecto. "Es una iniciativa para ayudar a generar conciencia y contribuir a la seguridad vial. El comerciante debe tener en cuenta que se trataría de un servicio al cliente como medida preventiva", sumó Roberto Quattromano, otro de los impulsores de la propuesta junto a Cristina García.

La ley nacional de tránsito N° 24.449 marca que el límite permitido de alcohol por litro de sangre para los automovilistas es de 0,5 gramos, aunque en el caso de motociclistas se reduce a 0,2 gramos. En los conductores profesionales la tolerancia es cero. A su vez, el artículo 111 del Código Contravencional porteño estipula multas de entre $ 200 y $ 2000 o uno a diez días de arresto para las personas que conduzcan bajo los efectos del alcohol o estupefacientes.

En los primeros seis meses del año, la Fiscalía de la Ciudad contabilizó 1955 contravenciones por conducir con un nivel de alcohol en sangre superior a lo permitido. En enero hubo 436 contravenciones y junio, 425. Fueron los meses con la mayor cantidad de faltas acumuladas. Palermo, Recoleta y Belgrano aparecen como los barrios en los cuales más a menudo se detectan conductores alcoholizados.

La cifra refleja un incremento en los resultados positivos respecto del mismo período de 2015. Entre enero y junio se registraron 1912 contravenciones y en todo el año llegaron a 3159. Otra vez Palermo y Belgrano se ubicaron en el tope del ranking.

Según estadísticas aportadas por la Secretaría de Transporte y Tránsito de la ciudad, en 2015 y 2016 el 87% de los controles positivos involucró a hombres, y el promedio de alcohol en sangre fue de 0,90 gramos y 0,84 gramos, respectivamente. De lunes a viernes, por la noche, diez puestos se ubican en toda la ciudad mientras que los fines de semana, doce. Los controles se centralizan en zona de boliches y bares.

Además hay exámenes específicos a conductores de taxis, colectivos, micros escolares y combis. Muchos se realizan en los centros de transbordo de Retiro y Constitución, la terminal de combis del Obelisco. El equipo agentes cuenta con 1500 inspectores y el objetivo es que a fin de año alcancen los 1700.


Del editor: ¿qué significa? Esperan que los conductores verifiquen con un test cuánto alcohol consumieron, pero la iniciativa parece de difícil cumplimiento.
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