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Los Juegos Olímpicos Nudistas ofrecen competencias más naturales en Río

En Praia do Abricó, a pocos kilómetros del centro, se realizan unos juegos distintos

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LA NACION
Sábado 20 de agosto de 2016 • 10:10
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RIO DE JANEIRO.- En los últimos días, toda la atención en Río de Janeiro estuvo concentrada en los Juegos Olímpicos, en las competencias internacionales, en los récords quebrados y hasta en las ropas que usan los atletas para mejorar su performance. Pero a pocos kilómetros del centro carioca, en la Praia do Abricó, a quienes participan de las Olimpíadas Nudistas, poco les importa su desempeño, su estado físico, y mucho menos la vestimenta; sólo quieren divertirse practicando deportes de la manera más natural posible.

"Siempre organizamos muchas actividades físicas, sobre todo natación, surf y volley en la playa, e intentamos estar en sintonía con los eventos que ocurren en la ciudad para atraer más visitantes", comentó a LA NACION la enfermera Elisangela Santiago, 35, presidenta de la Asociación Naturista de Abricó (ANA), promotora de estos singulares juegos desnudos que se realizan todos los domingos de agosto y que incluyen pruebas como 100 metros rasos, volley, petaca, cabo de guerra, tejo, frisbee, tiro al blanco y natación.

El fin de semana pasado, más de un centenar de personas visitaban la playa de Abricó como Dios los trajo al mundo, pero apenas una docena se animó a participar de los Juegos Olímpicos; preferían disfrutar del sol y del mar en tranquilidad. Sólo cuando se empezaron a repartir las medallas la gente se interesó más por convertirse en atletas por el día.

"No hay nada como meterse al mar desnudo, sentir el sol y la brisa en todo el cuerpo, uno se olvida de los kilos demás. Es una experiencia personal fantástica y una vez que la gente se acostumbra a la sensación, toma confianza y empieza a interactuar más. A todo el que le gusta la vida naturista también le gustan los deportes, es parte de una vida saludable", señaló el peluquero Antonio Carlos Junior, 40, quien lleva varios años viniendo a Abricó.

Situada entre las arenas de Prainha y Grumari, en el extremo Oeste de Río, Abricó está rodeada de grandes rocas y una frondosa vegetación tropical que le garantizan privacidad. Se trata de una franja de 800 metros en los que hay una primera "zona de adaptación", antes de atravesar las piedras, donde los visitantes pueden permanecer vestidos; ya después de las rocas se pide a la gente que se quite la ropa en los 250 metros exclusivos para la práctica del nudismo.

Pese a que la imagen de Brasil está asociada a la sensualidad, en sus 7400 kms de costas existen sólo ocho playas nudistas. Abricó fue liberada para la práctica en 2003, pero recién en 2014 fue reglamentada por una ley de la ciudad que estableció una buena señalización y -en teoría- el monitoreo por parte de guardias municipales. Es la única playa nudista en la Cidade Maravilhosa y una de las tres que hay en el estado de Río de Janeiro (las otras son Olho de Boi, en Búzios, y Praia Brava, en Cabo Frío). Aunque al principio Abricó era más frecuentada por hombres gay, actualmente se puede ver hombres y mujeres, parejas de jóvenes y ancianos, variados grupos de amigos y hasta familias enteras.

La Asociación Naturista de Abricó posee más de mil socios que van desde los 16 hasta los 86 años; el 60% son hombres, pero cada vez hay más mujeres. El punto alto de la concurrencia es durante el verano, cuando se puede ver entre 600 y mil personas por fin de semana, informó Santiago; en la temporada invernal, como ahora, el promedio gira en torno a los 200 visitantes.

"Principalmente somos cariocas, pero también vienen brasileños de todas partes del país que están de paseo, y muchos otros turistas que vienen en momentos especiales como Año Nuevo y Carnaval, o como en el Mundial de Fútbol en 2014 o ahora con los Juegos Olímpicos: alemanes, holandeses, franceses, españoles, venezolanos, uruguayos y también varios argentinos", apuntó el administrador de empresas Edison Rodrigues, 55, quien es habitué de Abricó desde 2004. "Llegué por curiosidad y después me pareció todo tan natural que se volvió parte de mi estilo de vida", destacó.

Aunque durante la semana hay visitantes que abusan de la privacidad de la playa para venir a tener sexo en la arena, los frecuentadores regulares de Abricó no quieren que se asocie el nudismo con el libertinaje sexual.

"Somos como una gran familia, nos conocemos todos. Estar desnudos nos une más como personas, además de ponernos en contacto directo con la naturaleza", afirmó la terapeuta ocupacional Terezinha Aguiar, 55, vestida apenas con una medalla colgada a su cuello que ganó en el campeonato de petaca.

Con ella concordó la pareja de Glaucia Martin, 27, profesora de educación física, y Luis Carlos Coelho, 37, comerciante. "Venimos por la naturaleza, por la gente de la que nos hicimos amigos y ahora también para practicar deportes", resaltaron antes de dirigirse a la línea de largada para una carrera como parte de los Juegos Olímpicos Nudistas.

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