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Flone, el drone de diseño abierto nacido del activismo social

Los activistas de Drone Hackademy usan drones para mostrar, gracias a tomar aéreas, situaciones de conflicto social que pueden pasar desapercibidas; crearon un dron de diseño libre, que usa un smartphone como cerebro

Viernes 26 de agosto de 2016 • 14:18
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Los vehículos aéreos no tripulados (UAV) o drones ingresan cada vez más en la vida cotidiana y pueden ser desde un juguete hasta un vehículo para filmaciones o un arma de guerra. Los activistas sociales también buscan apropiarse de estos artefactos voladores y recientemente se presentó en Buenos Aires un grupo de ellos: Drone Hackademy.

Este colectivo de activistas busca convertir a los drones en una herramienta para intervenir en conflictos sociales y para producir teoría crítica sobre el uso e impacto de esta tecnología.

La primera edición de Drone Hackademy se realizó en junio de 2015 en Río de Janeiro, en colaboración con el MediaLab de la Universidad Federal de Río de Janeiro y con el apoyo de la Red de Estudios Latinoamericanos en Vigilancia, Tecnología y Sociedad (LAVITS). En la ciudad carioca se usaron drones para hacer una cartografía aérea de la Vila Autódromo, un asentamiento que se encuentra pegado a la costa, lindero con la Villa Olímpica, que por entonces estaba recién construida.

La Vila Autódromo es un área en la que hace más de 40 años se asentaron pescadores y cuya urbanización precaria condujo a intentos de desalojo por la fuerza. Las presiones de los desarrolladores inmobiliarios sobre los habitantes de la Vila Autódromo hicieron que, desde la década de los 90 al día de hoy, 500 familias de las 600 que vivían en el lugar hayan abandonado sus casas.

Desde el aire, una óptica distinta

La intervención de Drone Hackademy con drones buscó graficar lo que ellos denominan "violencia inmobiliaria": los paredones que hoy dividen al barrio marginal del negocio inmobiliario proyectado por el Gobierno -que será desarrollado por las tres constructoras más grandes de Brasil, dos de ellas hoy condenadas por trabajo esclavo y escándalos de corrupción- una vez finalizados los Juegos Olímpicos.

Durante la presentación del proyecto en Buenos Aires -en la Maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas de la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF)-, el arquitecto español Pablo de Soto explicó que, cuando los habitantes de la Vila Autódromo veían los drones, su primera reacción era intentar derribarlos, ya que su experiencia con estos artefactos había sido cuando las constructoras filmaban sus casas para luego presionar para expulsarlos de ellas. Un grupo liderado por De Soto trabajó con los vecinos para hacer una cartografía detallada del lugar mediante el uso de drones con el objetivo de darle visibilidad al conflicto y también para usarla como prueba en instancias judiciales. Los habitantes de Vila Autódromo también contaron con el apoyo jurídico del Núcleo de Tierras de la Defensoría Pública y de organizaciones sociales.

Durante la conferencia en Buenos Aires también se abordó el tema de cómo derribar drones sin afectar a otras personas que circulen por el lugar. "Los drones son una herramienta de poder ejercido tanto por gobiernos y ejércitos como por privados. Generalmente no están identificados y la persona que está siendo vista no sabe quién pilotea el artefacto ni para qué usará las imágenes que se están registrando, por lo cual puede resultar intimidatorio, especialmente si invade una propiedad", le dijo De Soto a TSS.

El dron libre

Durante la jornada, también se presentó el proyecto Flone (por flying phone, 'teléfono volador'), que consiste en la construcción de un dron a partir del hardware de un teléfono inteligente. El objetivo planteado fue el de apropiarse de la tecnología mediante un diseño libre y fácilmente reproducible.

El Flone es un cuadricóptero totalmente open source (libre de patentes) que utiliza una estructura de madera cortada con láser, por lo que puede producirse en cualquier laboratorio de fabricación digital. Puede ser controlado desde otro smartphone y utiliza su cámara.

El Flone se usó para hacer una cartografía del parque Augusta, en la ciudad de San Pablo. Se trata de un área boscosa que fue cerrada al público con la excusa de realizarle mejoras, pero, gracias al uso de este dron, se pudo ver que detrás de la protección de la obra se estaban derribando los árboles para llevar a cabo un proyecto inmobiliario. La rápida acción ciudadana, en conjunto con las imágenes que aportó el uso del dron, logró frenar la iniciativa y que se reabriera el parque.

Matías Alonso / Agencia TSS

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