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En primera persona: Los Súper Ratones de gira por España

El cantante de la banda nos escribió una crónica del tour, el primero tras la muerte de Person, su baterista, compositor, cantante y uno de los miembros fundadores del grupo marplatense

Miércoles 31 de agosto de 2016 • 17:20
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Los Súper Ratones y una gira plagada de emociones
Los Súper Ratones y una gira plagada de emociones.

En primer lugar, voy a señalar que el show de la Usina del Arte del 4 de junio -en Buenos Aires- nos hizo volver a sentir las ganas de tocar después del durísimo año 2015 que vivimos con la enfermedad y partida de nuestro querido hermano rutero de vida, Person.

Fue muy lindo juntarnos y abrazarnos en Ezeiza para volver a subirnos a un avión. Esta vez (después de más de una década) volamos directo a Barcelona (siempre habían sido en Madrid los primeros shows). El frío de nuestro invierno cedió ante el primer calor catalán. Después de descansar la primera noche nos fuimos directamente al Centro Cívico La Sedeta. El lugar es de neto corte cultural, un auditorio multiuso con sillas para el público. Allí habíamos tocado cuatro años atrás. El show fue muy bueno. Tuvimos algunos problemitas iniciales de acústica pero luego se subsanaron. Jugaron con nosotros la emoción de volver, que fuese el primer show en Europa sin Person y una sensación de felicidad y de nostalgia que empezaba a impregnar a la gira. Los chicos, ¡fantásticos! Agustín (Insausti; teclados y voces) haciéndome de coequiper en los coros y voces y yo tratando de no moquear cuando canto "Lo demás es lo de menos" o cualquier otra canción que cantaba o hacíamos a dúo con Person. Hay tantas... Es especialmente difícil ver las expresiones de las caras de las primeras filas, es muy muy emotivo. Pablo (Díaz), con su bajo, es una maza compacta junto a Sebastián Reinholz, flamante batería de Super Ratones ya desde cuando hicimos esos shows de los 30 años con Person, en 2015. Y Pingüino (Oscar Granieri; guitarra y voces) ¡cómo está tocando! En resumen, un primer show en Barcelona genial, con mucha gente ávida de vernos y nosotros con la emoción de arrancar.

Cataluña duró poco, al día siguiente ya partimos en micro hacia Madrid. Muy bueno el wifi del colectivo a pesar de la poca experiencia que tienen con bandas de rock que necesitan viajar con instrumentos arriba. La constante de siempre de llevar con vos la guitarra o que te la tiren los maleteros. Un par de videos de Capusotto y alguna que otra película mitigaron el viaje de 8 horas a Madrid.

Los Súper Ratones en La Sedeta, en Barcelona
Los Súper Ratones en La Sedeta, en Barcelona.

El segundo show

Collado Villalba, a 70 km en las Sierras de Madrid. El lugar, La Frontera, es de neto corte country americano, una sala de rock donde hemos vivido momentos memorables años atrás. El público nos acompañó desde el principio, con uno de los chicos anfitriones del lugar que muy sentidamente me pidió homenajear a Person subiendo a cantar una canción. ¿La banda? Cada vez más compacta. Terminamos volviendo a Madrid muy tarde, intentando reponernos un poco de todo el trajín inicial. El día siguiente, un lunes, lo tuvimos libre y nos vino muy bien. Ya el martes nos afianzamos nuevamente en Madrid dispuestos a disfrutar de algunos días libres mezclados con mucha prensa en radio y TV. Y también a aguantar el tremendo calor de Madrid en verano, con un promedio de 40°.

Normalmente en estas giras, cuando tenemos días libres nos dividimos un poco y hacemos de todo. Algunos viajan (Málaga, Cádiz) para visitar amigos o aprovechar turismo de lo que se pueda. Después de esa semana nos subimos a la furgo para viajar a la querida Asturias. Viaje hermoso, siempre lo es. El clima y el paisaje cambian abruptamente. Las montañas hacen de barrera y luego de unos cuantos túneles pasás de un clima árido casi desértico a uno muy verde y frondoso. Bueno, eso. Paramos a orillas de un lago a almorzar unos ricos sándwiches (que preparó con antelación en Madrid el chef Pingüino) y continuamos hacia Gijón.

Locales en Gijón

Gijón es siempre especial para nosotros, uno de los lugares donde la gente nos hace sentir locales. Tocamos en el nuevo Savoy Club, con dos fechas a tope de convocatoria e intensidad rock. Siempre los shows ahí han sido intensos y memorables, tenemos las mejores anécdotas rodeados de mojitos, margaritas y posters de todos nuestros héroes arriba y abajo del escenario. Fue en esta ciudad donde compartimos escenario y conocimos a Little Richard, Los Lobos, Los Blasters, Lee Rocker y otros, unos años atrás.

Luego volvimos a Madrid por dos días solamente. Entrevista para TV española (RTVE) y reponer energías para el tramo ajetreado de la gira (¡nos encanta!). Ahora llegan los festivales con su folklore y dinámica: en Burgos el Sonorama 2016 (donde también está The Hives), en Limodre, Galicia, el Felipop y luego O' Grove y Sanxenxo y, más tarde, un par de festivales en Asturias (Avilés y Gijón de nuevo).

En Madrid, la noche que filmaron un videoclip
En Madrid, la noche que filmaron un videoclip.

De festival en festival

Miércoles 10 de Agosto. Día espléndido, caluroso y soleado, como siempre en Madrid. Esta vez el viaje hacia Aranda del Duero no es muy largo. Pasamos por las Sierras de Guadarrama para luego afincarnos en un cómodo hotel en el centro. El show se va a hacer en un escenario de un camping así que decidimos quedarnos ahí luego de la prueba de sonido. Es el primer día del Festival Sonorama y nosotros estaremos encargados de cerrar la noche de la apertura. El lugar está en el medio de un bosque muy frondoso y el clima es predominantemente estudiantil y festivo.

El show estuvo genial. Desde las carpas se fueron acercando las chicas y chicos hasta formar una fiesta de miles delante del escenario. Hubo varios momentos que quedarán en la retina y en los oídos, como aquel en que la gente cantó con nosotros, a capella, el coro de la canción "Ariel saltó". Terminamos el show a full, coronado por la típica postal posando frente a la gente en el saludo final. Eufóricos volvimos tarde al hotel a descansar.

Jueves 11. Café con leche, madalenas y churros para todos y salimos temprano hacia Galicia. Llegamos al predio del Parque A Hortiña, sede del Felipop (Limodre) bien entrada la tarde. Probamos sonido y de ahí a descansar un ratito en un hotel frente al puerto de Ferrol. El show en el Festival Felipop fue más íntimo y nostálgico si se quiere. Nos encanta la predisposición de la gente a escuchar nuestras armonías vocales. A lo que correspondemos con una lista más abierta, con canciones que habitualmente haríamos en un acústico. Muchos amigos entrañables que volvemos a ver y la energía del público que celebra nuestro regreso luego de algunos años. También es un lugar muy conocido para nosotros, donde toda la geografía nos recuerda que nuestro amigo ya no está... y esa sensación recurrente de verlo aparecer detrás de la puerta del trailer-camarín o de volver del bosque que cobija a todo el predio... El Felipop para mí fue eso esta vez, emoción y nostalgia. Hoy más parecido a una escena de Cinema Paradiso que al Spinal Tap de giras anteriores.

Con un poco de tristeza (nos hubiera encantado quedarnos a la segunda noche) nos despedimos de todos para viajar a Portonovo, sobre la Costa de las Rías Baixas de Galicia.

Viernes 12. Sala A Botica, Portonovo. El contraste es enorme, pasamos de tocar en dos festivales al aire libre a una sala de rock en un sótano -muy bien decorado, por cierto- dentro del casco histórico de Portonovo. La logística para poder llegar, estacionar y descargar es tremenda, calles estrechas imposibles donde meterse con la furgo se transforma en un safari desafiante! El show fue de corte más fiestero, con gente que participó de cada canción muy cerca del escenario. Hace unos años habíamos hecho un acústico aquí, esta vez fue todo lo contrario. Muy divertido.

En Galicia, en el festival Felipop
En Galicia, en el festival Felipop.

Sábado 13. Sala El Náutico, O Grove (Galicia). Otro lugar emblemático. Esta vez con una consigna completamente diferente. Fuimos parte de un experimento maravilloso que nucleó a varios músicos excelentes. Fue una noche llamada Laboratorio N, donde tocamos en tres escenarios diferentes e improvisamos canciones con muchos músicos. El lugar a tope de gente y nosotros encantados con la interacción. Una paella antológica -para unas 40 personas- fue la excusa para conocernos antes de atacar los tres escenarios mezclados entre todos. Fue una experiencia única. Habíamos tocado en este lugar -devenido mítico ahora- en varias oportunidades con nuestro show. Esta vez nos llevamos toda una experiencia distinta y enriquecedora. Conocimos y tocamos con músicos increíbles en una noche inolvidable frente al mar.

El domingo nos levantamos muy tarde, de ahí al desayuno-almuerzo y a la ruta para el largo viaje de regreso. Decenas -o cientos- de canciones vía bluetooth para escuchar en el camino. Llegamos a Madrid bien tarde. Unos kebabs para toda la crew y a dormir hasta la mitad del lunes.

Hora de hablar con la prensa: una entrevista con TVE España
Hora de hablar con la prensa: una entrevista con TVE España.

El lunes a la noche quedamos en filmar imágenes para el primer corte del nuevo disco con nuestro talentoso director y músico amigo, Alberto Riazuelo (De Vito, Magnus Imperial Club). La pasamos genial, filmamos en varias locaciones, entre ellas en las famosas Fiestas de la Paloma, con la gente de la verbena en Vistillas.

Martes (16) y miércoles (17) fueron para reponer energías para el último tramo. El jueves 18 de agosto, bien temprano, volvimos a la ruta, esta vez con dirección a Avilés, Asturias.

Luego de un día muy intenso de viaje, prueba de sonido y aclimatación al fresco de Asturias, fuimos maravillosamente recibidos para cenar en un restaurante llamado Santa Cecilia, en el casco viejo de la ciudad. El lugar era fabuloso. Fue una cena íntima junto a la Vargas Blues Band, con un anfitrión que nos agasajó cerrando el lugar sólo para nosotros. No es casualidad que Bob Geldoff, John Mayall, Jackson Browne o Bruce Springsteen -entre otros ¡mamita!- hagan de este lugar una parada obligada cada vez que están cerca. Cena mítica e inolvidable, preludio del gran concierto en el Festival La Mar de Ruido, de Avilés. El show estuvo a la altura de la cena, jaja. Fueron 90 minutos en los que disfrutamos a full, muy contentos de volver a estar allí después de una década -en 2006 habíamos compartido cartel con Chris Barron de Spin Doctors-.

Viernes 19. Volvemos a Gijón, Asturias. Nuevamente el contraste de pasar de un festival a una sala. Un show emotivo junto a queridos amigos y un brindis en vísperas del final de la gira coronó la noche. Al otro día, bien temprano salimos de vuelta hacia Madrid.

Sábado 20. El último shows, en la sala Wharf 73, en Madrid. Este último show fue concebido a mitad de gira como despedida, a raíz de la cancelación de otro festival en Asturias que iba a realizarse ese día. De manera que decidimos hacerlo como una especie de fiesta de fin de gira, con mucha adrenalina y emoción en la víspera de la vuelta.

Domingo 21 de Agosto. Aeropuerto de Barajas, con todo el folklore de banda de rock que se apresta a volver -luego de poco más de un mes en la Península Ibérica-. Cena con brindis arriba del avión y mirada en conjunto de "El último Elvis", con la mente en el Atlántico y el pensamiento en el regreso a nuestros afectos y a terminar la grabación del nuevo disco.

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