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Sofía Sanchez de Betak: "Si me la cruzo a Anna Wintour y estoy mal vestida, me escondo"

Considerada una de las “it girls” más influyentes del mundo, esta argentina cautiva a los grandes medios de moda y a las marcas más reconocidas. Posó en París para este especial de La Nación revista y reveló en Nueva York, donde vive, los secretos de su estilo

Domingo 04 de septiembre de 2016
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LA NACION

NUEVA YORK

"El lujo es vulgaridad/dijo y me conquistó/de esa miel no comen las hormigas

Estoy en el comedor del grupo editorial Condé Nast, en el majestuoso edificio que reemplazó a las Torres Gemelas, con vista panorámica a toda la Gran Manzana y con cuanto avance electrónico y de seguridad haya posible, cantándole a Sofía Sanchez de Betak uno de los temas más celebrados de los Redonditos de Ricota. La situación ya es de por sí bastante bizarra (¿qué pensará Anna Wintour si justo pasa por aquí?), pero más aun cuando Sofía no reconoce la canción, y me explica que su onda es más… bailantera. Para comprobarlo, basta ver en su cuenta de Instagram cómo alterna fotos de desfiles de alta costura en París o Milán con recitales en Nueva Jersey de Ráfaga (“La cumbia me enciende”, admite). Sin embargo, Chufy, como todos llaman a la it girl argentina por excelencia, claramente heredó el ethos de ese hit del grupo del Indio Solari respecto al atractivo del consumo low-key, aquel en el que el lujo no está asociado a los objetos: está vestida con un buzo gris con el logo ochentoso de la NASA que denota muchos lavados, jeans y zapatillas de correr como las que cualquiera tiene en el fondo del placar; señala con espanto al shopping nuevo brillante y antiséptico que construyeron enfrente, donde están todas las grandes marcas famosas; y la contrataron como directora de arte para un número especial de W, la más artística de las revistas de moda, para el cual quieren volver atrás en el diseño gráfico a una era mucho más simple y artesanal.

“Es regresar a los básicos. Sacar esa cosa de exclusividad y lujo formal que es moneda corriente ahora para volver a lo orgánico y natural que se perdió. En el diseño esto implica nada de imágenes glamorosas digitales, sino mucho trabajo con cinta de pintor, stencil y aerosoles de verdad, textos escritos a máquina cortados y pegados. El auténtico lujo es volver a lo especial y personal. Y es adelantarse a lo que se viene, porque las revistas como ésta marcan tendencia, así que, si ahora hacemos esto acá, el mundo más comercial luego lo copiará y popularizará en la ropa y en la estética en general”, dice.

Chufy es realmente una cara bonita –empezó como modelo y tiene los grandes pómulos y grandes ojos bien separados que suelen funcionar tan bien en la industria–, pero es realmente mucho más que una cara bonita. Es sobre todo conocida como referente de la codiciada primera fila de las pasarelas, donde hoy tiene más difusión lo que llevan estas invitadas vip que la ropa que allí se presenta para la próxima temporada. También es vista universalmente como uno de los ejemplos más exitosos de “chica mona que viaja a lugares con onda y luego divulga sus tips y hallazgos en materia de vestuario”, un segmento altamente competitivo en los Estados Unidos (y lo de “universalmente” va en serio: la ropa que ofrece en su sitio web www.underoursky.com, siempre ponderada por los medios, tiene compradores hasta en China y Arabia Saudita). Pero, además, Chufy cumple muchas horas de oficina detrás de escena en el mundo editorial de la Gran Manzana, donde la eligen para trabajar con los grandes maestros.

En este caso es con Terry Jones, el fundador de la biblia del estilo británico, la revista de culto i-D, a quien llamaron para hacer “a mano” el número de septiembre (el más importante del año) de W. La idea, explica Chufy, es convertirlo en un ejemplar de colección como estrategia para diferenciarse de los medios digitales y que la gente corra a comprar la versión papel.

“Mi trabajo como directora de arte fue alterar la revista siguiendo directivas de Terry. Nos llamaron para fuckupear [N. de la R.: algo así como “joder”] todo, y creo que salió muy bien”, se enorgullece respecto a la edición que rinde un homenaje a los 40 años del punk y los 90 de la reina Isabel II, con Rihanna como monarca –de más está decir– altamente retro-alternativa.

Chufy “directora de arte, consumada multitareas de la industria de la moda y experta en street style prodigiosamente chic”, como la definió la Vogue, es claramente la persona a quién consultar respecto a qué ponerse cuando empieza el calor. Vogue encima anunció que ella había “diseñado el vestidito de verano perfecto”. Quienes no lo consiguieron tuvieron que correr a inventarse algo parecido para no quedar irremediablemente out, aunque, claro, pocos pueden hacer “intervenir” una sábana blanca –sí, una sencilla sábana blanca– con la gracia necesaria para que sea la prenda de la temporada.

“Me gusta desarrollar colaboraciones con artesanos y artistas con la idea de convertir los souvenirs que me compraría durante mis viajes en objetos bellos que puedo compartir con los demás por internet”, resume. Y respecto al génesis del ya famoso vestido, cuenta que todo comenzó el año último en Mallorca, donde Alex de Betak, su marido, tiene una casa de vacaciones. “En seguida me gustaron los cuadros de una vieja genial que los vendía en el mercado gitano –recuerda–. Le pedí si no me hacía un vestido, y al principio no me convencía porque era medio grandote, pero terminé usándolo hasta en la ciudad porque todo el mundo me lo alababa”.

¿Cómo fue de ahí a convertirse en “el” vestidito del verano?

Ella no tenía teléfono ni forma de ubicarla para pedirle más, pero entonces al verano siguiente volví al mercado y le encargué diez de distintos largos y con distintos diseños pintados, y no usaba ninguna otra cosa. De vuelta un éxito. Justo ella se enfermó y necesitaba más plata para remedios y entonces le encargué cien. Vogue lo catalogó como el vestido del verano y todos se vendieron en cinco días, así que ella estaba muy contenta. Ahora estoy viendo cómo comunicarme de vuelta para hacer más. Como está hecho con sábanas es, además, ideal para viajar. Me pongo una enagua abajo y un pantalón de cashmere para no tener frío, y en el avión me siento, literalmente, como en mi cama. Además, como es tan grandote, una se siente desnuda abajo, y de golpe se cae un hombro y es súper sexy. Mucho más sexy que algo ajustado y alevoso y pretencioso.

Vivís entre Nueva York y París. ¿Cómo comparás cómo se visten las mujeres de ambas ciudades para el verano?

Las parisinas usan looks más vintage o cosas compradas en el destino, telas muy finas, cortes sueltos y transparencias muy sutiles. Las neoyorquinas usan ropa más nueva y de marca. Creo que me identifico con las parisinas. Mi ropa de verano es 90 por ciento comprada en viajes y la mayor parte vintage, pero creo que las argentinas en general son un híbrido entre ambos estilos, prendas nuevas mezcladas con algunas de más antigüedad.

¿Qué más hay que tener siempre para los viajes de primavera y verano?

Además de los de algodón, vestidos de seda. A mí me da fiaca llevar piezas separadas tipo short y camiseta y tener que combinar. A un vestido le agrego un cinturón o un suéter, botas o sandalias y ya da un look distinto para el día o la noche. Y los vestidos son de seda, no ocupan nada de lugar, así que apilás un par en tu mochila y listo.

¿Mochila? ¿No es eso el símbolo histórico de lo anti-cool?

Justo diseñé una línea de valijas así que ya estoy harta de las valijas y estoy tratando de viajar siempre, en cambio, sólo con mochila. Me la pongo en los dos hombros estilo de nerd total, y me sirve para estar derecha en el aeropuerto. Ya no sólo no despacho, si no que ni siquiera llevo valija carry-on. Y mi marido se prendió también. El año pasado necesitó una mochila para ir a la Antártida, vio una que le gustó y ahora es la que lleva a todos los desfiles que organiza y las oficinas de sus clientes.

Esto es aún más provocador de lo que puede sonar. Su marido es el francés Alexandre de Betak, conocido como “el Fellini de la moda”, productor, escenógrafo y diseñador artístico de los grandes desfiles y eventos de marcas como Dior, Hermès, Celine, Givenchy y demás. Pero la pareja se nota acostumbrada a romper cada tanto con lo que se espera de ellos. En su casamiento, que fue ampliamente difundido por las revistas de moda, no hubo conjunto de cuerdas, pero sí música a cargo de los chicos de Ráfaga.

¿Cómo te nació esta pasión por la cumbia?

La cumbia me gusta desde chica, sobre todo desde mi adolescencia en Buenos Aires, porque siempre pasaban esos temas en los boliches. Pero la verdad es que me encanta toda la música latina, salsa, merengue, reggaeton, me gusta lo que me haga mover sensualmente. También el tango. Alex aprendió a bailar tango para nuestro casamiento. En el viaje a la Patagonia, con tobillo esguinzado y todo (¡y yo me lo esguince de tanta cumbia!), en vez de un vals, bailamos Por una cabeza.

A tu casamiento fueron pesos muy pesados del mundo de la moda internacional. ¿Cómo funcionó el tema de la bailanta?

Mi marido es productor de eventos. Él se la pasa haciendo fiestas, desfiles y casamientos para gente muy importante y contratando a artistas de todo tipo, pero siempre lo hizo para otros. Nuestro casamiento era la primera fiesta ciento por ciento para nosotros, y la queríamos hacer a nuestro gusto, y no al de nuestros invitados. Yo creía y esperaba que si nos gustaba y nos hacía felices a nosotros, nuestros invitados iban a disfrutarlo también, y así fue. ¡Todos estaban en llamas con la música! Había amigos que rara vez vi perder la línea, pero acá, al ser en un lugar tan remoto como la Patagonia, con una atmósfera súper relajada –hicimos la fiesta en un tambo antiguo, sin cena–, se animaron a dejarlo todo en la pista, y para eso nada mejor que cumbia de la buena para arrancar. Es más, se divirtieron tanto que hasta un amigo que es productor de discos de vinilo les va a lanzar su disco en Europa, y otro amigo que es representante de Rita Ora también los quería contratar. Mi marido también está en tratativas para tener a Ráfaga en un evento muy importante de moda el año que viene.

En Instagram veo que los seguís como fan por el mundo….

Quedé bastante amiga de los chicos de Ráfaga después de que tocaron en nuestro casamiento. El verano pasado vinieron a Mallorca por un show, y los invité a casa unos días. Hace poco me dijeron que tocaban en Nueva Jersey ¡y fui corriendo! Los pasamos a buscar con mi marido por su hotel y fuimos juntos al festival de cumbia. Vimos todo desde el escenario y hasta me invitaron a bailar al frente, un papelón muy divertido.

Tras el casamiento, a pesar de ya ser muy conocida como Sofía Sanchez Barrenechea, decidiste pasar a usar el apellido de casada en clásica “la fórmula argentina” con el “de”, que es distinto a lo que se suele hacer en Estados Unidos y Francia. ¿Qué te motivó?

¡Porque Barrenechea es imposible de pronunciar para un norteamericano o un francés! Nunca nadie lo escribía ni pronunciaba bien. Y ser sólo Sofía Sanchez también era un problema. Las imágenes de ésta nota, sin ir más lejos, las hizo Sofia Sánchez, fotógrafa de moda argentina radicada en París. Es por ella que yo siempre usé el Sanchez Barrenechea y luego el Sanchez de Betak, porque siempre me llegaban e-mails para ella, o citas para reuniones equivocadas. O a ella la tagueaban creyendo que era yo en las redes sociales. Con el tiempo nos hicimos amigas y le pedí como favor que me hiciera estas fotos. ¡Por todo esto yo prefiero ser Chufy y punto!

¿Cómo es tu vida de casada?

Estamos siempre yendo y viniendo entre París y Nueva York, tenemos casa en ambos lados. Con Alex nos complementamos mucho. Creo que yo le traje una mayor improvisación. Por ejemplo, sus vacaciones eran siempre de un mes y medio en Mallorca, desde que está conmigo llevamos a sus chicos a un lugar distinto, solos o con mi familia, de Islandia a Kenia, tratando de darles experiencia y cultura.

Dado que Alex tenía hijos de un matrimonio anterior. ¿Cómo fue de golpe verte rodeada de chicos?

Al principio yo era medio distante, no entendía mucho a dónde iba nuestra relación, hasta que un día Alex me dijo: “Miralo como que es más amor en tu vida”. A partir de entonces me abrí mucho con ellos. Alguien de mi familia que se había casado con alguien más grande con hijos me dijo: “No seas una dictadora tratando de educarlos, vos sé siempre la que es buena onda”, pero a mí no me sale. Creo que alguien les tiene que decir las cosas a los chicos. Los padres separados siempre son un poco culposos, pero como yo no tengo ninguna culpa, tampoco tengo ningún problema en marcar línea de cómo sentarse en la mesa, cómo ser generoso y llevarse bien, que es para mí lo fundamental. Me quieren mucho y yo los adoro.

La de Chufy suena una vida maravillosa, con amor, en lugares de ensueño y con un trabajo divertido y glamoroso, pero la realidad es que en Nueva York nadie regala nada. Ni siquiera es fácil ser una it girl. En W, la propia revista donde está trabajando Chufy, hace unos días publicaron una nota sobre ella titulada “Batalla de cenas entre socialites”. Y llamándolo “un duelo”, la presentaron enfrentada a Julia Restoin Roitfeld, la hija de la ex directora de la Vogue francesa, comparando ítem por ítem eventos que ambas organizaron en la misma noche y por los que supuestamente competían en cuanto a público y la difusión.

Creo que saliste ganado…

Al menos con la falta de pretensión uno siempre sale más contento. Creí que me iban a cancelar el 70 por ciento de los invitados y vinieron el 105 por ciento, lo cual fue un halago tremendo. Lo de Julia, con quien somos amigas, era en el nuevo edificio de una tienda departamental en Chelsea, con un gran restaurante, todo impecable y sofisticado, pero sin ninguna gracia extra. Lo mío era en una taberna griega en Queens, en un lunes de lluvia, y con cheesecake de un lugar que les encanta a los turistas. Es decir, nada a lo cual toda esta gente del ambiente de la moda estuviese acostumbrada, era una aventura, y de bajísimo perfil. Yo misma mandé las invitaciones, no una firma de relaciones públicas. Y funcionó. La realidad es que hoy que te inviten a un buen lugar a comer gratis no te saca de la cama.

¿A vos tampoco?

Cuando tenés a la persona que amás en casa, ¿qué vas a preferir, estar con alguien de la industria o quedarte a ver una película en la cama? Ojo, en este trabajo hay mucho favor y compromiso, no está escrito pero, si no vas a una cena, el cliente va a estar menos contento y es menos probable que el proyecto que tienen entre manos salga adelante. Ese tipo de cosas. También me gusta ir para apoyar el trabajo de mis amigos y, si hace falta, me visto y me maquillo a full. Pero, sobre todo cuando estamos con los chicos, como en el día a día de nuestro trabajo hay mucho caviar, siempre que podemos nos volcamos por lo más sencillo. Volviendo a Julia, si mirás en Instagram sus vacaciones, estaba perfecta y sexy en una gala con vestido de Cavalli al cuerpo. Yo estaba con mi vestido gigante y despeinada al viento. Hay distintas formas de pasar el verano, podés ir a Saint-Tropez y al yate, o a una finca y estar con el burro. Y yo soy de las que eligen pasarlo con los burros. En Mallorca también tenemos una huerta y perros y gallinas. Tenemos cerca un bar donde no permiten música y dejan la luz prendida fuerte, pero nos quedamos allí hasta las seis de la mañana tomando vodka barato en vasos de plástico. No es megaboliche con botellas de champán de cinco mil dólares, pero quizá por ello nos encanta.

¿Sos obsesiva de la pantalla solar en las vacaciones?

Para nada, uso una de 20 dólares, si voy a correr, me la pongo, y, sino, corro por la sombra y listo. Antes era fanática de las cremas pero ahora llevo un régimen de limpieza muy simple y lo loco es que fue como un detox para la piel, la siento mucho mejor y que me la puedo bancar sin maquillaje. Sin tanta crema no me brilla y si me explota un flash en la cara es más neutra sola.

¿Hoy te explotó algún flash y vas a imponer el buzo de la NASA?

Hoy fue el día que más me halagaron mi look, y eso que no pasé por casa después del gimnasio. Hace dos años que Chanel puso zapatillas en el desfile de couture y desde entonces se recontra usan zapatillas en lugares formales. Claro que no deportivas como las que yo tengo puestas, pero a unas un poco más neutras y poco estilizadas, las veo por los pasillos de Condé Nast todo el tiempo. Y el buzo de la NASA, bueno, hace años fui a Houston, me saqué la foto con los cohetes y lo compré. Como yo soy free lance no hace falta que esté arreglada como los demás que tienen que impresionar a Anna Wintour todos los días. Aun así, si me la cruzo y estoy muy mal vestida, me escondo para que no tome nota...

Hablando de Anna, hay una escena en El Diablo viste de a la moda en este mismo comedor, donde la protagonista acumula carbohidratos en su bandeja y eso causa un pequeño escándalo. ¿Te animarías a una torta con todo lo prohibido?

Con la comida tengo suerte de que, por ahora, puedo comer todo lo que quiera siempre que haga gimnasia. Soy muy estable así que no tengo ningún pudor en compartir la alegría que me da una cheesecake. Aunque la de acá no me gusta. Como en todo en la vida, si voy a gastar mis calorías, prefiero que sea en algo que esté buenísimo.

1985

Nació el 4 de mayo de ese año. Creció en Buenos Aires, y estudió diseño gráfico en la Universidad de Palermo. Trabajó para Urko Suaya

2009

Se instaló en Nueva York para trabajar como directora de arte en una agencia de publicidad, y eventualmente como consultora. Entre sus clientes figuran Just Cavalli, Chloe, Tiffany & Co. H. Stern, Jimmy Choo y Ermenegildo Zegna

2012

Lanzó su sitio web www.UnderOurSky.com, donde ofrece piezas únicas que, en un principio, encargaba a artesanos argentinos, y en la actualidad a artistas y artesanos de distintas partes del mundo

2014

Se casó en la Patagonia con Alexandre de Betak, el “Fellini de la moda”, con tres días de celebraciones y cuatro “dress codes” distintos –gauchesco incluido– para los invitados. Vogue publicó las fotos de la boda. Entre las damas de honor estuvo Inés Zorreguieta, hermana de la reina Máxima

2016

Un vestido que produjo en colaboración con la artista mallorquí Letitia Aragón fue consagrado como "el vestido del verano" por la revista Vogue

El futuro

Chufy planea continuar viviendo con su familia en la ciudad de Nueva York, pero viajando por todo el mundo, lo que es clave para el descubrimiento de los productos que ofrece en su sitio web

Look de tapa: Vestido (Chloe), anillos (Valentino), aros x Chufy para underoursky.com Asistente de fotografía: Alexandre Marillat. Agentes: Ingrid Janowski y Mariam Boulares (Talent and Partner). Estilismo: Sibilla de Vuono. Asistente de estilismo: Jazmín Gutman. Productora: Nadia Lessard (Talent and Partner). Asistente de producción: Mélanie Turpin (Talent and Partner). Pelo: Martyn Foss Calder (Agent Martine-Airport Agency). Make-up: Min Kim (Agent Martine-Airport Agency). Manicuría: Sally Derbali (Agent Sara Steiner–Artlist)

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