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Ann Cairns: "Es necesario tener la infraestructura que permita eliminar el dinero físico"

La presidenta de Mercados Internacionales de MasterCard dice que a los gobiernos les interesa la inclusión financiera de las personas, pero que la tarea lleva tiempo

Domingo 04 de septiembre de 2016
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LA NACION
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Foto: LA NACION

Ann Cairns no es una ejecutiva más en el mundo de las finanzas internacionales. Es licenciada en Matemática por la Universidad de Sheffield y tiene una maestría en Estadística por la Universidad de New Castle, en el Reino Unido. Se crió en una pequeña aldea minera. Fue la primera mujer que viajó mar adentro con un equipo de 50 ingenieros para British Gas, la empresa estatal de Gran Bretaña. Trabajó 15 años en el Citibank, seis años en el Banco ABN Amro, y entre 2008 y 2011 lideró la reorganización de Lehman Brothers en Europa, después de la crisis terminal del banco. Luego llegó a MasterCard, donde está a cargo de los mercados internacionales. Es la responsable de la gestión de todas las actividades fuera de los Estados Unidos y Canadá. Es decir, del 60% de los ingresos de la compañía que está expandida en 210 países y conecta a más de 27.000 bancos y 35 millones de comerciantes en el mundo.

Si bien su base está en Londres, se define como una ciudadana global por la cantidad de horas de vuelo. Durante una visita relámpago a Buenos Aires mantuvo su mano a mano en forma exclusiva con LA NACION. De cada cuatro semanas, sólo pasa una en su país, debido a sus obligaciones internacionales.

-¿Por qué hay tan pocas mujeres líderes?

-Es algo que está cambiando, pero no con la celeridad que mucha gente quisiera. Y por eso, por ejemplo, en Europa han introducido cuotas para que haya mujeres. A mí no me gusta esa idea. Una quiere estar allí porque es buena en lo que hace y no porque cubre un porcentaje. En el Reino Unido tenían metas, no cuotas. Tener mujeres en el directorio no resuelve por sí sólo los problemas. Porque si se quiere ser un buen miembro de un directorio se debe alcanzar antes un buen nivel en su carrera. Creo que hay que resolver el problema ejecutivo también. Eso viene primero.

-Usted ingresó al Citibank justo antes del "lunes negro", ¿Cómo fue esa experiencia?

-Yo ingresé en 1987, justo antes de la gran caída de la bolsa. No había muchas mujeres en cargos altos de la banca de inversión entonces. Tenía treinta y tantos años. Y realmente disfruté esa etapa en la que contratábamos gente local por lo que se tenía un grupo muy ecléctico, muy diverso. Era casi la universidad de la banca.

-Cuando estuvo en Lehman Brothers le tocó una situación bien compleja...

-La liquidez se estaba secando en el verano boreal de 2007. Y se permitió que se hundiera. Creo que la gente no anticipó el impacto que tendría ni la destrucción de valor que se dio en los primeros días. Y otros bancos de inversión comenzaron a cerrar sus posiciones. Fue un momento de volatilidad masiva. Al poco tiempo comenzó a aquietarse. Una de las cosas interesantes de manejar la cartera de swaps de Lehman es que, cuando se piensa en deshacer un banco de inversión, hay que pensar en muchas cosas. Y una es la liquidez.

-¿También lideró negocios en Islandia?

-Sí. Fue muy interesante. El sol salía a las 11 de la mañana en invierno y se ponía a las dos de la tarde. Tres horas de luz por día. Pero en verano tienen tres horas de noche. Estuve varios meses. Los islandeses toman mucho aceite de pescado así que no tienen deficiencia de vitamina D por la falta de sol. Allí tuvieron una gran burbuja inmobiliaria y ayudamos con las apropiaciones por parte de los bancos.

-Después de tantos años de liderar en sectores en crisis ahora la ecuación cambió...

-Estoy en un sector en crecimiento, lo que es maravilloso. Además, es un sector de muy alta tecnología que crece a tasas de dos dígitos en todo el mundo. De modo que hay mucha inversión. Y porque estamos en un sector en crecimiento, compramos empresas, no las vendemos, que es lo opuesto a lo que hacía en Lehman.

-Globalmente todavía hay mucha gente no bancarizada. ¿Cuánto tiempo llevará solucionar eso?

-El resultado del estudio del Banco Mundial dice que en 2011 había 2500 millones de personas excluidas. Y en el informe de 2015 dice que eran 2000 millones. Lo que quiere decir básicamente que se incorporó a 500 millones de personas. Pero la manera en que creemos que podemos lograr la inclusión financiera es que muchos gobiernos están interesados en esto, y hay compañías que se están especializando en tecnología biométrica. Y estas cosas están convergiendo en asociaciones público-privadas.

-¿Para qué?

-Porque una de las claves de la inclusión es que se necesita la identidad de la gente. Y en muchos países la gente no es registrada en el momento de su nacimiento o no tiene pasaporte. Y en particular, las mujeres están muy excluidas financieramente. Por lo que hemos estado trabajando con compañías tecnológicas locales para hacer integración de huellas digitales y de voz en los chips en las tarjetas para que haya identidad digital. Con ello, se puede comenzar a estar incluido.

-¿Los gobiernos están asumiendo esta visión?

-Sí. No se me ocurre un gobierno que no quiera llegar a la gente para incluirla en el sistema financiero y eso tiene mucho que ver con la transparencia, el control en su economía y con asegurarse de reducir la tasa de fraude. Porque si no, se crea la economía negra. Especialmente en lo que tiene que ver con subsidios estatales, quieren asegurarse de que lleguen a la gente que corresponde.

-¿Hay oportunidades así en América latina y en la Argentina?

-Cuando los gobiernos piensan en dejar de usar efectivo tienen que analizar todo el sistema impositivo y ver si realmente están alentando a volverse electrónicos a los pequeños actores, porque hay muchas barreras y la evasión es una de las mayores.

-El presidente del Banco Central de aquí, Federico Sturzenegger, es un ferviente defensor del dinero electrónico...

-Estuvimos con él y eso es lo que nos dijo. Es clave recordar que la tecnología está disponible hoy. Pero en el medio tiene que haber condiciones que alienten a la gente a usarla.

-¿Usted se refiere a la decisión política de avanzar en tal sentido?

-La decisión política es realmente importante. Pero hay que pensar si la gente tiene incentivo para hacerlo. O si hay desincentivos. En el mundo hay muchos países que enfrentan los mismos desafíos que la Argentina.

-Sturzenegger fue más allá e instó, cuando lideraba el Banco Ciudad, a avanzar hacia una economía sin billetes físicos...

-Pero se necesita la infraestructura para eliminar el efectivo. Está claro lo que se necesita hacer pero lleva tiempo. Y hay otras cosas en el medio que hay que cambiar también.

-¿Qué opina del Brexit?

-No me sorprendió. Quizás soy una de las pocas personas del sector financiero que dice eso. Algunas de las posiciones de la campaña en favor de la salida fueron muy claras para los votantes. Una parte de la argumentación fue que damos mucho dinero a la Unión Europea (UE) todos los años. Sólo recibimos la mitad de ese dinero de vuelta. Y cuando recibimos no podemos gastar en cosas que decidimos; la UE nos dice en qué gastarlo.

-¿Y qué pasa con el día después?

-El día después hubo impacto en la bolsa, pero menos de lo esperado. Y por supuesto, se devaluó la libra. Cayó a su punto más bajo en treinta años respecto del dólar.

-¿Pero qué interpreta usted que vio la gente común?

-No hubo tanta diferencia en la cotización del euro. La gente que se fue de vacaciones a España o a otra parte de Europa no vio un gran cambio. Tiene que ver con cómo van a funcionar los negocios y cómo va a afectar el empleo. Nuestro negocio en gran medida no se ve afectado por el Brexit. Movemos libras y euros y tenemos una sede en Bruselas. Tenemos un equipo fuerte en Gran Bretaña y también en el resto de Europa. Creo que lo mismo vale para todas las estructuras geopolíticas con las que trabajamos por el mundo: el dinero fluye en todo el mundo exactamente de la misma manera que antes. Soy optimista; creo que en el largo plazo las cosas se enderezarán y la vida continuará.

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