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Fractura: Trump vs. Hillary, último round entre nacionalistas y globalistas

Las elecciones quedaron planteadas como otro capítulo del fenómeno que se da en Europa con el avance del populismo

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PARA LA NACION
Domingo 11 de septiembre de 2016
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NUEVA YORK.- Pasó en Polonia y Austria, en las elecciones regionales de Alemania y en Gran Bretaña, que sacudió al mundo con su decisión de abandonar la Unión Europea (UE). Ahora es el turno de Estados Unidos. En menos de dos meses, los norteamericanos elegirán a su próximo presidente. Esa elección, como en otros países, se ha convertido en un referéndum entre globalismo y nacionalismo mucho más que en una contienda entre izquierda y derecha.

"El norteamericanismo, no el globalismo, será nuestro credo", definió el candidato republicano, Donald Trump. Su mantra de campaña es "Estados Unidos primero", y su principal promesa es construir un muro en la frontera con México, pagado por los propios mexicanos.

"En vez de construir muros, tenemos que derribar barreras", respondió la candidata demócrata, Hillary Clinton, favorita en las encuestas. Su mantra, estampado en el fuselaje de su avión, pregona unidad: "Más fuertes juntos".

En Estados Unidos, esta nueva brecha política separa a jóvenes de adultos; a graduados universitarios de personas que nunca fueron a la universidad; a los blancos de las minorías, y a las costas -progresistas, urbanas y cosmopolitas- del centro rural -conservador y nativista-. Ya no hay republicanos o demócratas a secas. Hay republicanos que apoyan a Hillary, y demócratas y republicanos que apoyan al libertario Gary Johnson, o a la ambientalista Jill Stein. En medio de ese mejunje, Trump busca construir un "Brexit 2.0". Pero Estados Unidos no es Europa, o Gran Bretaña.

David Boaz, vicepresidente ejecutivo del Instituto Cato, un centro de estudios libertario de Washington, cree que la nueva puja entre apertura y clausura -arraigada en el libre comercio y la inmigración- dominará esta campaña y la política de los próximos años. "Habrá peleas, pero no existe todavía un movimiento coherente contra la apertura como sí existe en Europa", diferenció.

Boaz marcó otra distinción: la xenofobia en Estados Unidos es menor que en Europa. "Somos una sociedad multicultural. Siempre hubo un nivel de xenofobia. Uno puede encontrar a Benjamin Franklin advirtiendo sobre demasiados alemanes viniendo a Estados Unidos, personas preocupadas por los judíos y los italianos, y en el último tiempo por los mexicanos y latinoamericanos, y ahora los musulmanes. Eso está siempre ahí, pero casi siempre se resolvió a favor de una relativa apertura", señaló.

Los norteamericanos ven la diversidad con mejores ojos que muchos europeos. Una encuesta del Centro Pew reveló que el 58% cree que la variedad de nacionalidades, razas y etnias hace de Estados Unidos un mejor lugar para vivir; sólo un 7% cree que es malo para el país.

El Pew llevó la misma encuesta a diez países europeos: Suecia, Gran Bretaña, España, Francia, Alemania, Italia, Hungría, Holanda, Polonia y Grecia. El respaldo más contundente a la diversidad despuntó en Suecia: sólo llegó al 36%. Grecia, azotada por la crisis económica, fue la contracara: apenas el 10% dijo que era beneficiosa, contra un 63% que dijo que era mala.

"Éste es un país construido sobre la idea de acoger a los inmigrantes", recordó Kate Grossman, investigadora del Instituto de Política de la Universidad de Chicago, que trabajó con David Axelrod, estratega de Barack Obama. "No siempre con gracia, pero está incrustado en los ideales norteamericanos. No es así en la mayoría de los países europeos."

Grossman remarcó similitudes en el populismo a ambos lados del Atlántico: la bronca contra el establishment y las elites intelectuales; la irrupción de outsiders y el descontento de la gente. Pero, en su visión, ese sentimiento es menos intenso en Estados Unidos.

Otro estudio, del Chicago Council for Global Affairs, brinda otro guiño al globalismo: el 65% de los norteamericanos está a favor de la globalización, y un 64% cree que el libre comercio mejoró su estándar de vida, un porcentaje similar al de una década atrás.

El respaldo al libre comercio y a la inmigración es mayor entre demócratas e independientes que entre los republicanos, quienes, además, tienen una visión más pesimista sobre el futuro del país. En eso se recostó Trump.

Julian Zelizer, historiador de la Universidad de Princeton, apuntó que la puja política actual ya se vio antes. Pero, ahora, muchos tienen ansiedad por el futuro en una economía que es saludable, pero muestra una desigualdad rampante. Y ahí es donde entra Trump con un discurso más extremista que los del pasado.

Zelizer cree que Estados Unidos votará a favor del globalismo. Es muy improbable, dijo, que el país elija dar marcha atrás con la integración económica y opte por desplegar deportaciones masivas. "Es retórica -fustigó-. Puede ser satisfactorio de escuchar para algunas personas, pero no parece que vaya a suceder."

David Cohen, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Akron, Ohio, el swing state más importante de la elección, también puso paños fríos a la idea de que la ola populista alcance para coronar a Trump. "No representa la visión de la mayoría de los norteamericanos. No es un movimiento mayoritario. Es una minoría muy vocal", definió. Pero ha sido una campaña atípica. Nadie anticipó que Trump sería candidato presidencial, y pocos creían que Gran Bretaña le daría la espalda a la UE.

Grossman también cree que Trump no tiene suficiente gente para ganar en Estados Unidos, pero reconoció que puede estar "absoluta y completamente equivocada". Cohen cree que Hillary ganará en Ohio, un resultado que sellará las elecciones a su favor. Pero allí la ventaja de la demócrata se redujo.

"Los cimientos de Estados Unidos son bastante sólidos", apuntó Boaz. "Y siempre tuvimos un elemento de oposición a la inmigración y al comercio, y siempre lo superamos. Creo eso continuará ocurriendo."

Dos miradas enfrentadas para el futuro de EE.UU.

Los temas claves de la agenda encuentran a Trump y Hillary con varias diferencias

Inmigración

Trump cree que los inmigrantes son una carga para el país; propone endurecer la legislación y construir un muro con México

Hillary promete impulsar reformas para que los indocumentados puedan aspirar a la ciudadanía y se integren a la sociedad

Economía

Trump promete revitalizar la industria y renegociar acuerdos bilaterales para crear empleos; quiere menos impuestos a la clase media

Hillary quiere subir el salario mínimo y expandir las inversiones en infraestructura, energía sustentable e investigación científica

Política exterior

Trump sostiene que el país no debe comprometerse en luchas ajenas a su propio interés y que sólo debe hacerlo cuando se pueda garantizar la victoria

Hillary alienta desde siempre una política exterior intervencionista sobre la base de que si el país no se involucra cuando es debido, se crea un vacío de poder

Control de armas

Trump rechaza cambios legislativos que tiendan a restringir el derecho a la tenencia de armas; él mismo es dueño de un arma de fuego

Hillary quiere endurecer el control de armas, sobre todo el chequeo de los compradores para marginar a criminales y psicóticos

Aborto y matrimonio

Trump quiere prohibir el aborto excepto en casos de violación, incesto y riesgo de vida de la madre; rechaza el matrimonio igualitario

Hillary está a favor de la elección de las mujeres a someterse a un aborto si así lo consideran; defiende el matrimonio igualitario

Medio ambiente

Trump promueve el uso intensivo de carbón y petróleo y el recorte de fondos para la agencia de protección del medio ambiente

Hillary alienta el desarrollo de las energías renovables y la reducción del despilfarro de energía en hogares, escuelas y hospitales

Críticas a Hillary por una frase polémica

Hillary Clinton recibió fuertes críticas de los republicanos luego de afirmar anteanoche en un acto de recaudación de fondos en Nueva York que la mitad de los seguidores de Donald Trump pertenecían a una "canasta de deplorables".

"La mitad de los seguidores de Trump se podrían meter en lo que yo llamo la «canasta de los deplorables», ¿verdad? Los racistas, sexistas, homofóbicos, xenófobos e islamófobos", dijo la candidata demócrata, que luego se disculpó parcialmente.

"Fui demasiado generalista y eso nunca es una buena idea. Lamento haber dicho «la mitad», estuvo mal", señaló Hillary en una nota, tras las críticas de los republicanos.

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