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Tras el paro, Aerolíneas vuelve a operar en medio de una pelea con los pilotos

Afectó a 18.000 pasajeros y 270 vuelos se demoraron o cancelaron; la empresa mejoró su oferta salarial a los comandantes; seguirán negociando el lunes

Sábado 17 de septiembre de 2016
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LA NACION
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Ayer, durante buena parte del día, todo era desazón entre los pasajeros
Ayer, durante buena parte del día, todo era desazón entre los pasajeros. Foto: Télam / Carlos Brigo

Fue el bautismo de fuego de la actual administración de Aerolíneas Argentinas y Austral. El gremio de pilotos no anduvo con vueltas y decidió un paro un minuto después de que se venciera la conciliación obligatoria que había dictado el Ministerio de Trabajo. "Es una locura dijo Isela Costantini, presidenta de la compañía. Fue una sorpresa, no lo esperábamos".

No hubo rodeos, se fue directamente al paro. Pablo Biró, secretario general del gremio de pilotos (APLA), reclamó para sus afiliados un aumento de 45%, después de haber iniciado la negociación con un reclamo de 60%. La empresa ofrecía 30%, que terminó anoche en 35% en tres tramos, después de una reunión que hubo con APLA y con los que están agremiados en UALA y que vuelan los aviones de Austral.

A las 14.30 de ayer se puso en vuelo el primer servicio después de levantada la medida de fuerza. Por la tarde, en Aerolíneas, hubo una reunión entre los gremios de pilotos y la compañía. Allí se llegó al número del 35% y se acordó una tregua hasta el lunes cuando se juntarán nuevamente en el Ministerio de Trabajo. El martes, las conversaciones seguirán en Aerolíneas.

Quedaron 18.000 pasajeros afectados y alrededor de 270 servicios demorados o cancelados. Llevará una semana estabilizar los vuelos internacionales y no menos de cuatro días regularizar los de cabotaje.

Fue el debut paritario de ambas partes. Los negociadores de Aerolíneas y Austral, que asumieron en diciembre o enero en algunos casos, tenían la primera renegociación salarial sentados en el sillón de la conflictiva compañía estatal. Para los pilotos también fue un debut. Hace años que no hay negociación seria debido a las distorsiones de la inagotable caja de recursos públicos con la que contó el ex presidente Mariano Recalde. Biró y los suyos ponían un número y la gestión anterior endosaba el importe a la cuenta de subsidios. Así se llegó a tener 678 millones de dólares por año en promedio de asistencia oficial.

Costantini tiene una misión: bajar una de las cuentas de subsidios más injustas que tiene la Argentina. Y si bien no ha achicado la empresa pretende dar racionalidad a algunas variables. Los pilotos, que mantenían una negociación no sólo por los salarios, sino para mantener activa la deficitaria ruta a Roma, pegaron un puñetazo en la mesa. Quizá acostumbrados a las formas de Recalde, dadivoso con billetera ajena.

Tanto el Gobierno como la ex presidenta de General Motors sabían que la negociación con los comandantes no sería fácil. De hecho, el poder de dejar los aviones en tierra que tienen los ha convertido en uno de los sindicatos más poderosos y mejor pago de la Argentina.

Un comandante de la línea aérea de bandera tiene un sueldo mensual promedio de alrededor de 160.000 pesos, con picos que pueden llegar a 250.000 pesos según la antigüedad y el tipo de avión que comande. Los de Austral están por debajo de esa cifra. Siempre si se toman los máximos de salario y los más bajos del escalafón, los sueldos medios de esta compañía llegan a 130.000 pesos. La cifra, claro está, es la remuneración bruta. Sobre eso se deberá aplicar el impuesto a las ganancias que paga cualquier trabajador que supere los 30.000 pesos por mes.

"Este paro sorpresivo no lo esperábamos. En mi primera reunión con los gremios dije que mi forma de trabajar es abierta, honesta, transparente. Y les dije que si quieren crecer, vamos a crecer, y si no quieren, no vamos a crecer", agregó Constantini.La negociación no sólo importa en Aerolíneas y Austral. Las condiciones salariales y algunas concesiones que hubo en los últimos años con la condición de que no paren la operación, repercuten mucho más allá de la compañía, y no sólo para LAN. De hecho, es una barrera de ingreso para muchas empresas que terminan por enterrar sus planes en el país cuando se analiza esta variable en la ecuación final.

Ayer, no eran pocos los que comentaban que el paro tiene un fuerte tinte opositor a la política del Gobierno y no sólo el color salarial.

Sucede que desde la Casa Rosada impulsan una apertura del mercado a otras empresas, no sólo para competir con Aerolíneas, sino también para lograr aumentar los pasajeros de cabotaje, muy por debajo de los promedios de la región.

De hecho, ayer se instaló fuerte el rumor de que en 90 días habrá una audiencia pública para que la empresa que lo desee pida las rutas que necesite para operar.

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