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Nadie controla a los paseadores de perros y crecen las faltas

Están obligados a inscribirse en un registro oficial y no pueden trasladar más de ocho perros juntos, pero pocos cumplen estas reglas; la Ciudad admite que no fiscaliza la actividad; hay denuncias

Paseadores de perros fuera de control, deben cumplir ciertas normas, casi ninguno lo hace. Foto: LA NACION / Maxie Amena
En Palermo, una irregularidad habitual: perros sueltos fuera de los caniles, que son los únicos lugares habilitados para liberarlos. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Según la norma, cualquier persona que salga a la calle con más de tres canes, sean mascotas propias o ajenas, debe estar anotada en ese padrón y llevar consigo la credencial que lo habilita. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Una norma prohíbe pasear más de ocho canes en simultáneo. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Muchos paseadores atan a los perros a las rejas o a los árboles y los exponen al sol o al frio durante largos períodos de tiempo. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Hay lugares determinados en las plazas para llevar a los perros, los paseadores no respetan los espacios. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Miércoles 21 de septiembre de 2016
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LA NACION
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Nadie controla a los paseadores de perros. Lo admite la Ciudad y lo saben los protagonistas. La desidia deriva en una serie de incumplimientos de la normativa vigente, que pone en riesgo la integridad de los animales que se trasladan. Las denuncias se propagan por las redes sociales y alguna ya llegó a la Justicia.

Las irregularidades se constatan fácilmente en la vía pública. LA NACION encontró, por ejemplo, a Fernando sentado en una plazoleta del bulevar Chenaut, en Palermo. Junto a él descansaban 12 perros, mientras los acariciaba cariñosamente. El joven sabía que una norma prohíbe pasear más de ocho canes en simultáneo, pero interpretó: "La cantidad no influye. Si camino por la vereda con ellos sólo le robo a la gente que pasa por ahí cinco segundos más".

Basta transitar por distintos barrios para observar que son pocos los casos en los que se respeta ese tope. Generalmente se ven grupos de más perros que caminan a la par, rozándose entre ellos. Matías, otro paseador, explicó que de otro modo no le cierran las cuentas. "No tengo otra opción. Por un paseo de tres horas me pagan $ 1200 por cada perro. Si llevo sólo ocho son $ 9600 al mes. En mi caso no puedo realizar otro turno de paseo porque a la tarde tengo un trabajo fijo", argumentó.

El decreto porteño N° 1972 de 2001, que reglamentó el tránsito y paseo de perros en los espacios públicos, dispuso también la apertura de un registro de paseadores que finalmente se creó en 2005. Según la norma, cualquier persona que salga a la calle con más de tres canes, sean mascotas propias o ajenas, debe estar anotada en ese padrón y llevar consigo la credencial que lo habilita.

Foto: Maximiliano Amena

Existen alrededor de 430.000 perros en hogares porteños, según datos oficiales.

En un recorrido, LA NACION no halló ningún paseador que estuviera identificado. Lucas Velázquez ni siquiera sabía que debía registrarse. "Hace dos años que hago esto y nadie me dijo nada", dijo el joven, que trabaja en Parque Centenario.

Según informaron a LA NACION voceros de la Dirección General de Higiene Urbana, a cargo del registro hasta tanto se efectivice el traspaso de la competencia a la Agencia de Protección Ambiental (APRA), hay hoy 1558 paseadores inscriptos. Sin embargo, desde el mismo organismo admitieron que no hay controles sobre la actividad, ya sea que cuenten con su credencial o no. "Como la mayor parte de los paseadores son recomendados, no hay reclamos", indicaron las fuentes.

Sin embargo, las quejas se multiplican. Cada mañana, Ana Clara Cerrudo ve cómo tres paseadores atan los perros a una pequeña reja en una plazoleta de la calle Salguero y Seguí, y los dejan allí durante largos 30 minutos. Hizo reclamos al 147 y a la fiscalía, pero hasta ahora no tuvo respuesta.

Hasta hace tres meses, Aída Antón contrataba a un hombre para que paseara su schnauzer mini. Un día, un vecino le contó que había visto a su pequeño can sujeto a una columna y expuesto al sol. Antón siguió al paseador y lo constató. "Ahora me reservo unos minutos antes de ir a trabajar y me ocupo yo", contó la mujer mientras caminaba por los bosques de Palermo.

En agosto pasado, Desireé D'Angelo descubrió algo que le partió el corazón: su paseador golpeaba a sus perros Aquiles, Huma e India. No lo soportó y lo escrachó en las redes sociales. Luego de radicar la denuncia ante sede policial, la Justicia obligó al hombre a pagar una multa de $ 5000 más otros $ 1000 que la mujer había gastado en la consulta al veterinario. "Por suerte no son todos iguales. No hay que generalizar", recalcó la mujer y resaltó: "Encontré ahora una persona que los quiere y sabe cómo tratarlos".

Recomendaciones

Veterinarios consultados por LA NACION resaltaron la importancia de los paseos y coincidieron en la necesidad de que las mascotas cuenten con un espacio cómodo para caminar en pos de su bienestar. Orlando Battaini explicó: "Es más, si se trata de razas de tamaño grande tendrían que ser no más de cinco perros juntos. Si uno quiere orinar, pero los otros tironean, se complica".

Jorge Nosenzo, miembro del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, hizo hincapié en la importancia de que los paseadores sean capacitados con un curso básico previo sobre el manejo de perros. "No es lo mismo que una mascota grande camine 30 cuadras a que lo haga una pequeña, que tiene un tranco más corto. Es importante que en un grupo no haya tanta diferencia de tamaños", dijo. En los hechos es habitual que en los paseos convivan ejemplares de diferente talla.

Más que por el tamaño hay paseadores como Rodrigo Salvador -que también es instructor canino- que, al momento de aceptar nuevos "clientes", suelen elegir los perros según el carácter del grupo.

Nosenzo destacó: "Es importante que los paseadores tengan nociones relacionadas con la salud pública". Aunque está prohibido que los canes estén sueltos en espacios que no sean los exclusivos para ellos, como los caniles, es común ver perros sin correa en parques de la ciudad. "Los animales defecan allí y, si no fueron desparasitados por los dueños, pueden traer enfermedades", agregó el especialista. Además existe el riesgo de una mordedura accidental.

"No hay suficientes caniles. ¿Dónde van a descansar?", se quejó María Laura, que hace ocho años pasea perros en Palermo. Días atrás, la Ciudad anunció la refacción de 15 de estos espacios. Al igual que María Laura, otros trabajadores del rubro reclaman la construcción de más.

Qué dice la normativa sobre los paseos

En la vía pública, los perros deben estar con correa y bozal. Sólo pueden estar sueltos en caniles y lugares exclusivos.

Los perros no pueden permanecer atados a árboles, ni postes de señalización, ni mobiliario urbano.

Todas las personas que paseen más de tres perros a la vez, sean propios o no, deben estar inscriptas en un registro oficial.

Se pueden pasear, como máximo, hasta ocho perros de manera simultánea.

Los propietarios y paseadores deben recoger las deyecciones de los animales.

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