Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Opinión: el HDP

Sergio Cocú, periodista y corredor amateur, explica y pondera el papel del otro, el corredor desconocido: es decir, la inmensa mayoría que compone la masa de una carrera callejera

Viernes 30 de septiembre de 2016 • 19:53
0
Foto: Diego Winitsky

El HDP es un tipo -no siempre el mismo, claro- que corre unos 50 ó 70 metros delante de mí. Es uno pelado, o a veces de pelo largo, aunque también se presenta con pelo corto, bajito o alto, y lleva un gorrito con visera. O no.

A pesar de que no puedo ver su rostro, sé que el HDP ríe mientras corre. Y no ríe porque sí. El HDP se ríe de mí. Y se ríe de mí por ir ganándome la carrera.

Yo entiendo y entendí siempre eso de "lo importante es competir". Entre nosotros, los runners que estamos tan pero tan lejos de esos keniatas y etíopes que parecen no tocar el piso, esa sentencia es sagrada, no está claro si por un elevado espíritu deportivo o porque no nos queda otro remedio.

Pero volviendo al HDP.No puedo permitir semejante burla. Es antideportiva y genera odio. Un odio efímero, como el que siento a veces por los brasileños durante los 90 minutos en los que se enfrentan nuestras selecciones de fútbol, pero odio al fin. Decidido entonces a lavar la afrenta, empiezo a correr más rápido. Tengo que alcanzarlo, me repito mentalmente, como un mantra. Cuido mi ritmo previsto, pero lo altero lo suficiente como para acercarme al HDP. Sé que ese odio profundo y desbocado desaparecerá ni bien termine la carrera, sin importar si pude superar o no al HDP. Pero mientras lo persigo, ese odio es mi motor.

Con el tiempo he aprendido a querer al HDP. A tal punto que en alguna ocasión, ni bien superada la línea de llegada, lo he saludado con una palmadita amistosa y un trago de agua. En estos casos, el HDP entre sorprendido y reconfortado, toma el gesto como un reconocimiento espontáneo de un ocasional compañero de ruta.

Cuando el HDP se aleja, le agradezco por lo bajo la ayuda que él ignora que me ha dado. Gracias a él, puse a prueba mi capacidad de mantener mi ritmo controlado; gracias a él aprendí a alterar positivamente mi plan de carrera. Gracias a él, corrí un poco más rápido.

Seguramente te lo vas a encontrar en todas las carrereas, no importa de qué distancia sean. Ya sabés cómo identificarlo, según la descripción de más arriba. No importa si lo podés alcanzar o no: perseguilo. Seguro que te hará correr un poco más rápido.

Ah, perdón. No aclaré por qué lo llamo HDP. Adivinaron: es el Hombre al que Debo Pasar.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas