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Distintas miradas sobre el resultado en Colombia

Analistas colombianos consulados por LA NACION dieron su visión sobre las razones del triunfo del no en el plebiscito y analizaron qué le espera al país tras la votación

Martes 04 de octubre de 2016
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Mauricio Romero

Analista político y profesor de la Universidad Javeriana

¿Por qué ganó el no en el plebiscito por la paz?

El no ganó por varios factores. Creo que Santos no logró articular un mensaje claro. Uribe, en cambio, impuso un mensaje poderoso en torno a varios puntos. Primero, dijo que las concesiones en términos de justicia para las FARC eran demasiadas porque no habría cárcel para los guerrilleros. Segundo, sostuvo que la participación política de los guerrilleros era excesiva, ya que tendrían 10 curules en el Congreso. Tercero, impuso la idea de que las bonificaciones para los miembros de las FARC iban a ser costosas para el país. La gente creyó todos estos argumentos. Otro tema central es la abstención tan alta. La mayoría de los colombianos no sintió que se jugaba una perspectiva de futuro y ahí hay que responsabilizar al gobierno.

¿Puede salvarse el acuerdo entre el gobierno y la guerrilla?

Ahora hay que negociar las modificaciones del acuerdo. Creo que se llegará a otro pacto. No hay otra alternativa, un trabajo de cuatro o cinco años no se puede echar por la borda. La situación es muy complicada y se está en una especie de limbo. El problema es cuánto tiempo van a demorar para ponerse de acuerdo en las reformas el gobierno, la oposición y la guerrilla. Por otro lado, las FARC han dicho que están comprometidas con la paz, Santos dijo que va a seguir insistiendo en la consecución de la paz y hasta Uribe sostuvo que su objetivo es buscar la paz, aunque con ciertas condiciones. Si todos están de acuerdo en eso, la solución es sentarse y ver cómo se modifica el pacto.

Alfredo Rangel

Analista y senador uribista

¿Por qué ganó el no en el plebiscito por la paz?

La mayoría de la opinión pública rechazó el dilema que quería imponer Santos, que sostenía que decir sí era estar a favor de la paz y decir no era estar a favor de la guerra. Los colombianos entendieron que el acuerdo se podía renegociar. En todas las encuestas que se hicieron antes del plebiscito la mayoría de los colombianos estaba a favor de ciertos puntos. Primero, la población quiere la cárcel para los responsables de crímenes de guerra. Segundo, la población repudia que a los criminales se los premie con curules gratis en el Congreso. Tercero, la gente les exige a las FARC, que son el segundo cartel de narcotráfico más importante del mundo luego del de Sinaloa, que entreguen sus recursos para reparar a las víctimas.

¿Puede salvarse el acuerdo entre el gobierno y la guerrilla?

No hay otra opción para el gobierno que volver a negociar. Las FARC ya dijeron que no volverán a utilizar las armas, que seguirán en la mesa de negociaciones, y el Centro Democrático [el partido de Uribe] quiere sentarse a negociar los acuerdos. No se van a renovar todos los puntos de las 297 páginas del acuerdo de La Habana, sino los temas específicos, por lo que se supone que la renegociación duraría mucho menos. La mayoría de los colombianos que votaron por el no tiene esperanza de que los acuerdos se puedan enmendar para que se garantice una paz estable y duradera. El acuerdo tal cual estaba hubiese provocado nuevos ciclos de violencia. La idea es que ahora se negocie una paz estable para Colombia.

Pedro Pablo Vanegas

Experto en asuntos electorales de la Universidad Externado

¿Por qué ganó el no en el plebiscito por la paz?

Creo que los ciudadanos estuvieron mal informados de lo que se firmó en La Habana. El rencor hacia las FARC y haber creído que se les habían entregado demasiadas concesiones pudo haber influido. En los acuerdos no se hablaba de impunidad. Creo que ese tipo de concesiones son propias de los acuerdos cuando se llega al final de conflictos armados y ninguna parte resulta vencedora. Colombia es un país indescifrable: esperamos 52 años para terminar el conflicto y el pueblo toma una decisión distinta de la que se había tomado. Tratar de decir que las FARC son el enemigo, que hay que acabarlas con la fuerza, es un discurso de revista, enconado de violencia, que terminó imperando en un país dividido.

¿Puede salvarse el acuerdo entre el gobierno y la guerrilla?

Creo que el camino es muy difícil. La posibilidad de salvar el acuerdo dependerá de un acuerdo nacional con los promotores y defensores del no, que fueron los que ganaron. Será difícil porque los promotores del no ponen duros condicionamientos, como por ejemplo que no exista la participación política de los miembros de las FARC. Estamos en un panorama de incertidumbre. No sé cuánto tiempo llevará esto, pero creo que es un tema que habrá que pensar para el próximo gobierno, en 2018. Sinceramente he quedado perplejo, no sabemos en qué consistirá la renegociación ni cual será la postura de las FARC. Por lo menos la guerrilla dijo que no volvería a la guerra y ese mensaje es esperanzador.

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