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Un médico, víctima de la violencia policial

Le habían robado, debió llevar al ladrón en su auto y lo balearon tres agentes

Viernes 07 de octubre de 2016
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LA NACION
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No se resistió. Hizo todo lo que le exigió el delincuente que había entrado en su casa de San Isidro. Es más, para que el joven asaltante dejara de amenazar con un cuchillo a su hija mayor, de 21 años, le entregó 1200 dólares, 3500 pesos, celulares, un equipo de DVD y una máquina de fotos. Además, se ofreció a llevarlo a donde quisiera en su auto.

Héctor Beccar Varela, un reconocido médico obstetra, no sabía que salvar del peligro a su familia casi le costaría su vida. Un familiar dio aviso a la policía, que empezó a perseguir el auto desde Las Lomas. En el trayecto, tres agentes dispararon contra el auto; no mataron a nadie de milagro.

Cuando la carrera acabó, dentro de la villa La Cava, los uniformados, lejos de rescatar a Beccar Varela, lo balearon, le destrozaron el fémur y lo esposaron. Era la víctima y lo trataron como a un victimario. Hoy, nueve días y tres operaciones después, sigue internado. Por si fuera poco, desapareció parte del dinero que le robaron, dice su familia. Los tres policías fueron desplazados de sus cargos.

"La policía no lo mató de casualidad. No debieron haber disparado. Aunque lo hayan confundido con un ladrón no podían disparar así", dijo a LA NACION Andrés Beccar Varela, abogado y hermano de la víctima del increíble suceso.

Según informaron fuentes cercanas al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, en las últimas horas fueron desafectados de la fuerza el teniente Juan Pablo Criado, el oficial Juan Ignacio Lugo y el sargento Oscar Sandes, que sería el que disparó e hirió a Beccar Varela. El hecho es investigado por el fiscal de San Fernando Oscar Núñez Barreto.

Según fuentes judiciales, el fiscal ordenó una serie de peritajes balísticos y espera la evolución de la víctima para tomarle declaración. También podría citar a indagatoria al sargento Sandes.

El hecho en cuestión comenzó el miércoles de la semana pasada a las 23, cuando la hija mayor del médico llegaba a la casa, en Bergallo y Diego Palma, a pocas cuadras de Las Lomas, en San Isidro. Al estacionar el auto fue sorprendida por un delincuente, de 19 años, que estaba desarmado.

"El muchacho ingresó en la casa, tomó un cuchillo de la cocina y amenazó a mi sobrina", recordó el hermano de la víctima.

Con la joven como rehén, el delincuente subió hasta la planta alta, donde descansaban el médico de 48 años, que trabaja en el Hospital Universitario Austral (HUA), y su esposa. El matrimonio tiene siete hijos. "El joven siempre tenía amenazada a mi sobrina. Le apoyaba el cuchillo en el cuello", explicó el abogado Beccar Varela.

La situación fue advertida por otro familiar, que llamó al 911.

Cuando vio a su hija como rehén y con el cuchillo de cocina apoyado en su cuello, Beccar Varela juntó 1200 dólares. Pero el ladrón exigía más.

El obstetra y su esposa rebuscaron y lograron juntar 3500 pesos, un equipo de DVD, celulares y una máquina de fotos. Y para poner fin al peligro que se cernía sobre su familia, le rogó al delincuente que soltara a su hija y se ofreció él mismo como rehén. Con calma, convenció al ladrón de salir de su casa. Prometió que lo llevaría hasta donde él quisiera.

Ambos se subieron a un auto de la familia, un Fiat Siena. Era el comienzo del calvario para el médico. Beccar Varela se encargó de conducir el vehículo. El ladrón se sentó detrás y, amenazándolo con el cuchillo, le indicó que se dirigiera a La Cava, en Beccar, a no más de 20 cuadras de allí.

Comienza el calvario

Apenas el médico arrancó llegó un móvil de la policía bonaerense que había sido comisionado al lugar tras el llamado de alerta al 911. "Mis sobrinos le explicaron a la policía que en el auto estaba mi hermano. Los uniformados sabían perfectamente que en el vehículo que perseguían estaba la víctima", dijo a LA NACION el hermano del médico.

Según la familia de la víctima, a poco de iniciar la persecución desde uno de los móviles policiales comenzaron a disparar contra los neumáticos del auto que conducía Beccar Varela. Mientras, el ladrón obligaba al médico a seguir en dirección a La Cava.

Al llegar al destino que quería el delincuente las cosas iban a empeorar. En La Cava fueron cercados por otro móvil policial y hubo más disparos. Uno de los proyectiles impactó en la ventanilla del lado del conductor y la hizo estallar. En ese momento, o quizás antes, un tiro atravesó la puerta. Según el relato que hizo la familia de la víctima en Facebook, en total fueron ocho balazos.

En medio de los tiros, Beccar Varela bajó del auto e intentó caminar en dirección a la policía en busca de protección. "Tenía miedo de que el muchacho lo usara de escudo para escapar", explicó el hermano de la víctima.

Pero todo fue para peor. Beccar Varela caminó dos metros y recibió un disparo de frente en el muslo derecho que le destrozó el fémur. Quedó tendido en el piso y un uniformado lo esposó.

Según lo que denunció la familia Beccar Varela en las redes sociales, además de atentar contra la vida del médico, la policía aprovechó para quedarse con parte del botín: de los US$ 1200 y $ 3500 sólo le devolvieron 200 dólares y 1000 pesos.

"Como en medio de los disparos hubo vecinos de La Cava que comenzaron a tirar piedras contra los móviles, la policía argumentó que parte del dinero robado se «perdió» en lo que ellos denominaron como una «trifulca»", explicó el hermano de la víctima.

La Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense investiga la denuncia del presunto robo de dinero. En el expediente a cargo del fiscal Núñez Barreto, hasta el momento, nadie de la familia había declarado sobre el faltante.

Beccar Varela recién vio un rostro amigable cuando llegó la ambulancia del Sistema de Emergencias Municipal (SEM) de San Isidro. Lo trasladaron al hospital de la comuna y después lo derivaron al HUA, donde aún se recupera después de tres operaciones.

El delincuente quedó detenido, acusado de robo y privación ilegal de la libertad. "Estamos indignados con la policía que disparó a matar", concluyó el hermano de la víctima a LA NACION.

Un peligro por duplicado

El calvario del reconocido médico obstetra Héctor Beccar Varela no comenzó cuando robaban en su casa de San Isidro, sino cuando, para poner a salvo a su hija que era amenazada con un cuchillo en el cuello por el delincuente, él se ofreció como rehén. A poco de arrancar con su Fiat Siena para llevar al asaltante hasta la villa La Cava comenzó perseguirlo la policía. Ya en el asentamiento, los policías abrieron fuego contra el auto de médico sin medir consecuencias: cuando el médico quiso escapar de la situación, un policía le disparó en una pierna -lo que le fracturó el fémur- y lo esposó. "Estamos indignados con la policía que disparó a matar", dijo el abogado Andrés Beccar Varela, hermano de la víctima.

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