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El niño que encontró la magia en un vestido de strass

Sábado 08 de octubre de 2016
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LA NACION
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El vestido de mamá / Autor: Gustavo Tarrío sobre un cuento de Dani Umpi y Rodrigo Moraes / Dirección e iluminación: Gustavo Tarrío / Intérpretes: Emiliano Pandelo, Andrés Granier y Paula Beovide / Pianista: Pablo Viotti 7 Música: Guadalupe Otheguy, Gustavo Tarrío y Pablo Viotti / Coreografía: Virginia Leanza / Vestuario: Emiliano Pandelo / Sala: C C Rojas, Corrientes 2038 / Funciones: sábados, a las 17.

Nuestra opinión: Muy buena

Un niño de siete años les cuenta a otros niños, los del público, una historia familiar, de su vida en familia. Mira televisión, programas de los que le gustan, y otros que le parecen aburridos. Sale a jugar al fútbol con sus amigos. Observa a sus padres cómo se acicalan para salir de fiesta. Admira el vestido de su mamá.

Gustavo Tarrío (Afuera, Esplendor, Todo piola) lleva a escena un cuento ilustrado de los uruguayos Dani Umpi y Rodrigo Moraes con el sentido cinematográfico del ritmo que caracteriza sus puestas para adultos. El relato hacia la platea se ilustra con breves trazos de la incidencia de los padres y otros interlocutores significativos de la vida del niño. Un piano en escena, a cargo de Pablo Viotti con aires de un Elton John juvenil, genera climas, mueve transiciones, ilustra como los colores de los dibujos del libro.

El niño se prueba el vestido de strass con la impronta lúdica de todo niño. Se fascina con sus "piedritas de colores" que parecen "caramelos para hormigas, lucecitas navideñas". Tiene magia en su tela que lo convierte en capas de esmeraldas de guerreros, camisetas de fútbol goleadoras. Sale a la calle con el vestido... y se enfrenta a la risa burlona de sus amigos.

Emiliano Pandelo, conductor por varias temporadas de la versión local de Art Attack, le da al personaje protagónico la inocencia de los siete años, en los que todas las opciones de la vida están abiertas y falta mucho aún para terminar de definirlas. Andrés Granier y Paula Beovide arman y desarman escenas en su derredor con eficacia, con brillo -también aportado por el vestuario- pero sin hacerle sombra al protagonista.

La temática de la (in)definición sexual y los etiquetamientos que la restringen, abordada hasta ahora en nuestro teatro de los chicos solamente por alguna obra de Perla Szuchmacher, así como la riqueza de recursos escénicos puestos en juego por Tarrío hacen de El vestido de mamá una propuesta novedosa y atractiva.

La bella canción final arranca en reflexiones sólo accesibles para los padres, por sus referencias y sus conceptualizaciones, desliza alguna provocación, pero retoma a través del "no sabemos si es de nena o es de nene" el protagonismo infantil. Aparecen entonces nuevamente los vestidos, los arcones, los sombreros, los bichitos, los camiones, que son todos de nenes, son todos de nenas.

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