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El unipersonal es cosa de mujeres

Quince obras para un solo personaje, con primeras actrices que encuentran, de este modo, un vínculo más emotivo y cercano con los espectadores

Sábado 08 de octubre de 2016
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LA NACION
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"¿Y si hacemos una especie de cuponera con todos nuestros unipersonales así la gente va de uno en otro?", proponen algunas. Otras cuentan sus experiencias, o ríen, se miran, se preguntan datos sobre cada propuesta y al terminar la nota se van por un té. Los prejuicios sobre lo femenino quedan arrumbados a un costado. Contrariamente a lo que se anda diciendo por ahí, en la tarde en que ellas se juntaron no reinaron individualidades, ni celos ni envidia. Sólo el amor por el arte, el placer por la actuación y la búsqueda por encontrar esos espacios donde poder ser oídas.

Es un fenómeno. Los unipersonales femeninos se expanden, aparecen nuevos, algunos más antiguos vuelven a escena después de un tiempo. Y la pregunta flota: ¿por qué estas mujeres deciden subirse solas a un escenario -a veces inmenso- para contar una historia? Santiago Loza -autor, dramaturgo y director- hace años que viene tejiendo historias que en muchos casos terminan por materializarse en unipersonales femeninos. De su autoría se encuentran en cartel Nada del amor me produce envidia (con María Merlino), Todas las canciones de amor (con Marilú Marini) y Todo verde (con María Inés Sancerni), y en el verano se repondrá La mujer puerca (con Valeria Lois). "Escribo sobre personajes que me interesan. Generalmente son seres que suelen estar corridos de un centro, voces del margen, presencias aparentemente deslucidas, personajes que han sido lastimados, que se sienten un poco humillados, ofendidos", reflexiona Loza con gran sensibilidad y probablemente en estas palabras se encuentren muchas respuestas. Es que la mujer parece encontrar en estas representaciones ese lugar que le cuesta conseguir.

Marilú Marini suma su voz: "Los autores se interesan cada vez más en el alma femenina, en descubrirnos. Siempre hemos sido un refugio para ellos porque es ir por otros caminos. Además, como hay muchos más personajes masculinos en las obras tenemos que inventarnos el espacio". Para Loza "hay en la mujer una relación diferente con lo doloroso, con el dolor físico y espiritual, lo que potencia cierta fuerza dramática y genera capas que nunca develan del todo el misterio".

Las propuestas son variadas y de todos los colores: hay cómicas inteligentes como La suerte de la fea, un texto delicioso de Mauricio Kartun que la tiene a Luciana Dulitsky en una clase de actuación y a Paula Ransenberg como directora (hace unos años estrenaba como actriz el magnífico unipersonal Para mí sos hermosa, al que cada tanto vuelve); hay contundentes como Frida Kahlo, en la piel de Jimena Anganuzzi; hay históricas como Nada del amor me produce envidia, esa ya mítica costurera que debe elegir entre Libertad Lamarque y Eva Perón, con María Merlino. Hay propuestas clownescas como la de Leticia Torres en Y.O. o sensibles como Baby shower, de y con Stella Matute. La multifacética Carmen en la cruz, de Jorgelina Aruzzi, pasando por la bruja vidente que la tiene a Silvina Sabater en La mujer del don, de Guillermo Hermida, por nombrar sólo algunas propuestas. Un universo de múltiples posibilidades. Pero muchas, es cierto, atraviesan un costado secreto, una suerte de dolor con el que viven y quieren contarlo; el modo es diverso, pero el trasfondo es el mismo. "La ficción que atraviesan les da la posibilidad de una suerte de revancha imaginaria -rebate Loza con inteligencia, pero sobre todo con coraje- en el plano del deseo, pero revancha al fin. Una justicia poética. Son seres olvidados, entregados al olvido que, súbitamente, descubren una fuerza inmanejable dentro suyo. Algo que las revoluciona. Muchas mujeres han padecido las formas a veces disimuladas del machismo, las han señalado, dejado confinadas por raras, por feas o por querer particularizarse. Y en el trayecto de la obra ellas pueden revertir algo, no de lo que las rodea, sino de sí."

Tal es el caso de Todas las canciones de amor, que la tiene a la deslumbrante Marilú Marini en escena y dirigida por Alejandro Tantanián. "Es un personaje muy gris -confiesa la actriz-. Si uno lo quiere ubicar en el cuadro social es el arquetipo de lo que significa ser ama de casa, una mujer dedicada a su hogar, a su marido y a su hijo. Y tiene este recreo de una hora y veinte en el cual puede decir todo lo que dice." El público la ovaciona y además de encontrar en ella un nivel superlativo de actuación es probable que se encuentre e identifique en su intimidad. "Esta mujer abre su jardín secreto, y se puede mostrar deliciosa y también terrible -dice Marini-. Ella no tiene miedo de mostrar sus lados oscuros, los asume y los puede decir, integrar. Y en ese aspecto, creo, es donde el público se identifica tanto."

El trabajo se modifica, todo aquello que puede surgir del encuentro con el grupo en obras con más personajes aquí se pierde. "La preparación es diferente -comenta Marilú-, solitaria, hay que trabajar con uno e ir abriendo de ese texto puertas, caminos, sola. En el unipersonal está el trabajo más íntimo, más recluido." En escena se encuentran también un músico al piano (Diego Penelas) y la figura del hijo en la piel de Ignacio Monna; su presencia será casi una evocación, una figura incierta, casi un recuerdo; no habla, sólo canta y se sumerge así en los relatos de su madre, en el borde de lo real.

Otra deliciosa propuesta es la que la encuentra a Mercedes Morán al frente, con un texto de su propia autoría y dirigida por Claudio Tolcachir, Ay, amor divino. "Tenía ganas de este desafío -dice Morán-, poder estar sin la protección que me da un personaje, cambiar la idea de crear una realidad imaginaria por la experiencia de compartir una evocación." La pieza navega desde su infancia hasta quien es hoy, pero es mucho más que eso. "La idea no era convocar a la gente para que asistiera a mi relato, si no que éste sirviera como detonante para que ellos hagan su propio viaje. El poder de lo que evoco de manera personal sirve para que el público evoque su propia historia. Así se transforma en un relato más universal", cuenta. Y eso se logra, la platea queda sumergida en el discurrir de las escenas que ella propone con muchos chispazos de comedia, pero con una nostalgia a ese pasado pueblerino que atraviesa y llega a los recuerdos de la infancia de todos los presentes.

Una intérprete que tiene mucho recorrido hecho ya en materia de unipersonales es María Merlino. Tiene en su haber tres grandes obras que la tuvieron al frente a ella sola: "Actuar en un unipersonal es estar solo en el escenario y llevar adelante una obra, subir a todos los espectadores a un barco y navegar, sabiendo que hay que llegar hasta el final atravesando todas las tormentas que puedan ocurrir. Hay algo muy atractivo en bancarse la soledad y navegar en ella, algo de lo sagrado sucede". Los tres personajes que finamente compuso -la costurera de Libertad Lamarque y de Eva Perón, la maestra de los textos de Hebe Uhart y Fanny Navarro- tenían mucho en común: "Eran mujeres que no tenían voz y pasaban completamente desapercibidas porque sus historias eran muy chiquitas; lo interesante surge justamente al poner la lupa ahí". Para ella el desafío es y sigue siendo inmenso, pero claro afirma que el equipo que está detrás la sostiene, sobre todo el director Diego Lerman que la empuja a construir esos papeles. Reflexiona sobre el asunto y afirma: "El estar sola en el escenario es un entrenamiento feroz para cualquier actor o actriz, se sale muy fortalecido como artista. Seguramente todas estas intérpretes que están haciendo un unipersonal no serán ya las mismas. No hay forma de tener una mala función, el barco no se puede hundir, hay que sacarlo a flote. Eso genera una gran fortaleza, es un tour de force".

Otra actriz que tiene un vasto recorrido en esta modalidad teatral es Jorgelina Aruzzi, que la encuentra hoy en Carmen en la cruz, escrita, actuada y dirigida por ella, su tercera experiencia sola en escena. "El unipersonal tiene que ver con una forma práctica de hacer teatro sin depender de nadie -afirma-. En este caso, escrito y dirigido por mí apunta a expresarme netamente yo con las ganas de contar algo." Su personaje también es una víctima de la sociedad de hoy, "estamos en extinción y a nadie le importa nada", dice Carmen en la obra. "Creo que la mujer siempre se expresa, en cualquier formato, en un unipersonal, en obras, con los hijos; la mujer es un elemento de expresión", afirma Aruzzi buscando una explicación a este fenómeno.

Estas mujeres finalmente encuentran su voz y un público que las escucha. "A veces miro a Marilú Marini haciendo el personaje que invoca a un hombre y lo vuelve caricatura brutal. Y he pensado, ¿no es mucho? E inmediatamente reacciono y me digo que no; Marilú está depositando en esa voz toda la bronca contra el machismo criollo, todo ese orgullo destructivo. Marilú en ese momento, además de una clase magistral de actuación, está realizando un pequeño y secreto acto de justicia", rebate al fin Santiago Loza, un fiel defensor de estos personajes marginados.

Actrices para agendar

Jimena Anganuzzi

Frida Kahlo

Centro Cultural la Cooperación, sábados, a las 21.

Silvina Sabater

La mujer del don

En Beckett Teatro, sábados, a las 23

Stella Matute

Baby shower

El Ópalo, domingos, a las 18

Manuela Fernández Vivian

El nombre de la estrella

Teatro del Abasto, sábados, a las 21

Lucila Gandolfo

La maestra serial

La Carpintería, miércoles, a las 21

Marilú Marini

Todas las canciones de amor

Paseo La Plaza

Mercedes Morán

Ay, amor divino

En gira

María Merlino

Nada del amor me produce envidia

Timbre 4, domingos, a las 17

Jorgelina Aruzzi

Carmen en la cruz

Timbre 4, jueves, a las 20.45

Luciana Dulitzky

La suerte de la fea

Timbre 4, domingos, a las 17

María Inés Sancerni

Todo verde

Timbre 4, viernes, a las 23

Valeria Lois

La mujer puerca

Se repone en el verano.

Leticia Torres

Y.O.

El Ópalo, jueves, a las 20.30

Eleonora Wexler

La maldecida de Fedra

Teatro Regina, lunes 28 de noviembre

Cristina Banegas

Molly Bloom

El Excéntrico de la 18, viernes 4 de noviembre, a las 21

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