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¿Qué hay de nuevo en el "nuevo periodismo"?

En el Festival Gabo, que se realizó recientemente en Medellín, quedó claro que en la búsqueda temática y el foco en la narración puede haber aún un potencial de renovación para el periodismo en la encrucijada digital

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LA NACION
Domingo 16 de octubre de 2016
Ilustración: Fernanda Cohen
Ilustración: Fernanda Cohen.
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MEDELLíN.- "Los millenials sólo quieren fotos, ya no leen libros", se quejaba el periodista mientras posaba, sonriente, junto a un grupo de estudiantes de periodismo. Se equivocaba: acto seguido, las jóvenes sacaron sus libros para que el autor se los autografiara, mientras otro grupo lo esperaba con anotadores y grabadores para llevarse alguna reflexión. Le tomó algo más de media hora satisfacer las necesidades de sus fans.

La anécdota sintetiza bastante bien el clima que se vivió durante las tres jornadas del Festival García Márquez de Periodismo -entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre-, organizado por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en la ciudad colombiana de Medellín. El nuevo periodismo, o periodismo narrativo, goza de muy buena salud, a juzgar por el entusiasmo e interés que generaron en el público las actividades pautadas durante tres intensas jornadas, básicamente ligadas a ese género.

En el marco del festival también se otorgó el premio García Márquez de Periodismo en los rubros Texto, Imagen, Cobertura e Innovación. De acuerdo con los directivos de la FNPI, la nómina de concursantes se amplía año a año. "La creciente cifra de concursantes es una clara señal de la vigencia del nuevo periodismo. Los temas abordados así como también el público que se hizo presente son una señal sumamente alentadora", reconoció Jaime Abello Banfi, director de la Fundación.

Pero ¿qué hay de nuevo en el nuevo periodismo? Con varias décadas de historia -es decir que ya no es tan nuevo-, se trata, sin embargo, de una corriente que inspira y sigue gozando de un notable poder de convocatoria entre quienes prefieren responder los qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué de un hecho, valiéndose de recursos propios de la literatura. De eso se trata el periodismo narrativo o nuevo periodismo: narrar un hecho noticioso o de actualidad, o recuperar personajes e historias que el periodismo más urgente pasa de largo, pero cambiando las prácticas y la escritura periodística tradicionales. Se trata de encarar un trabajo de campo intenso y personal, andando y desandando todos los caminos, hasta volver este trabajo de campo parte de la historia. Y estructurarla y narrarla con una escritura más libre de las ataduras del texto periodístico clásico, para apuntar al virtuosismo propio de un cuento o una novela. Narrar en tiempos de clics y tuits, ése es también su desafío.

Resistir narrando

"El nuevo periodismo es viejo, pero el periodismo viejo es quizá lo más moderno que podemos hacer en estos tiempos de culto desenfrenado a lo tecnológico. En estos tiempos, cuando todo el mundo anda tan preocupado por nuevas plataformas tecnológicas y por nuevos formatos y por lo que dicen los famosos en las redes sociales, lo verdaderamente revolucionario es que el reportero vuelva a la calle, que se quede a dormir en la casa ubicada en la ladera frágil, que vuelva a remontar ríos y a atravesar selvas, que se preocupe otra vez por saber cómo es la gente de carne y hueso, que tenga una curiosidad genuina que vaya más allá de comportarse todo el tiempo como un community manager", reflexiona el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos, ganador de los premios Rey de España y José Ortega y Gasset, y referente indiscutido del periodismo narrativo en Iberoamérica.

Basta observar la gran cantidad de medios independientes consagrados a la crónica, así como la nutrida agenda de encuentros, talleres y actividades formativas en torno de ella a lo largo del continente, para concluir que el nuevo periodismo no pierde su lozanía aún en este presente bisagra para el periodismo en general.

Organizaciones como la FNPI en Colombia o la Fundación Tomás Eloy Martínez en nuestro país son apenas dos ejemplos de entidades comprometidas con la enseñanza y difusión del género que, en América Latina, tuvo a escritores de la talla de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Tomás Eloy Martínez o Elena Poniatowska -por citar apenas algunos casos- como principales referentes. Un género que goza de amplia difusión en revistas como Anfibia (Argentina), Etiqueta Negra (Perú), Gatopardo (México) o Piauí (Brasil) pero que no logra hacer pie en los medios tradicionales.

El director editorial de la cadena de televisión ARTE France, Bruno Patiño, reconoce que en el rubro se viven tiempos de cambio. "En las universidades y escuelas de periodismo ya no se enseña tanto cómo obtener un empleo sino cómo ser capaz de crear el propio empleo. Las conductas a la hora de informarse han cambiado radicalmente y el periodismo debe adaptarse a la nueva realidad. El periodismo emprendedor, el periodismo móvil y el periodismo de proyecto se perfilan como algunas de las prácticas que tendrán mayor auge en los próximos tiempos", reconoció Patiño, ex decano de la Escuela de Periodismo de Sciences-Po, una de las más innovadoras del ámbito internacional.

Pero en lo que a nuevo periodismo se refiere, los principales portavoces de la FNPI están convencidos de que los nuevos formatos y lenguajes aportarán nuevas posibilidades narrativas. "Estamos comprometidos con las nuevas tecnologías pero más con la narración. Hay un compromiso consciente con lo que sea narrar porque los latinoamericanos lo narramos todo, hasta lo más trivial", reconoce el periodista puertorriqueño Héctor Feliciano, miembro del Consejo Rector de la Fundación, quien, a la hora de pensar en los desafíos que atraviesa el género, pone el acento en los temas.

"Los temas de pobreza o violencia solían ser los más escogidos a la hora de narrar, pero yo creo que fue una manera de hacer catarsis, de limpiarnos de todo lo malo que padecimos en la región. Lo que gusta ahora es ver la diversidad temática y aspiramos a narrar historias que puedan entenderse en todo el mundo", agrega Feliciano.

Con él coincide Salcedo Ramos. "Me parece necesario ampliar la agenda. Ir más allá de la nota sobre la villa miseria o sobre la tragedia del menesteroso de turno. Hay temas del poder que nos afectan y de los cuales sólo se ocupa el periodismo de denuncia", reconoce el periodista, quien se muestra convencido de que al periodismo narrativo le resta mucho por hacer.

"Es hora de meter la lupa bajo las alfombras de nuestros líderes -considera- y de explorar ciertos temas duros como la minerÍa ilegal, tan dañina en nuestros países."

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