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Restaurantes/Parrilla

El Parrillón del Pobre Luis

Vía Libre

Salir de pobre

Detrás de cada restaurante hay una historia de vida, que en muchos casos completa y matiza la visita al lugar. En este caso, se trata de un uruguayo que, llegado a nuestro país, encontró trabajo en una parrilla y, merced a su esfuerzo, logró tener su propio establecimiento. De aquellas épocas de escasez, Luis Acuña rescató el calificativo con el que bautizó su parrilla y por el que lo conocen los muchos amigos que supo hacer en Buenos Aires.

Desde que instaló El Parrillón del Pobre Luis comensales no le faltaron. Tamaño éxito no es consecuencia de la puesta. Se trata de una esquina de barrio, lejos de los circuitos de moda, mesas con manteles de hule, fotos de algunos de sus habitués más famosos; por lo general, futbolistas como Amadeo Carrizo y Valderrama. Hay un mapa de Maldonado (Luis es de Las Flores, igual que Julio Sosa) y el bando de una comisión pro monumento que reivindica a Carlos Gardel como tacuarembense inmortal.

La prosapia uruguaya es notoria en ciertas especialidades -como los riñoncitos a la tela, las pamplonas y los chotos-, pero el secreto es la calidad de la carne y la maestría con que las asan. Sabido es que cocinero se hace y asador se nace, y Luis, nació asador. Aún hoy, establecido y con un negocio próspero -no se aceptan reservas ni tarjetas y tuvimos que esperar mesa- se ocupa personalmente de la parrilla y de la compra de las carnes. El negocio familiar se completa con su mujer en la cocina y su suegro en la caja, mientras alguno de sus hijos sirve las mesas.

Notorios, la calidad de chorizos y morcillas ($ 3) y el punto y sabor de la tira de asado ($ 8). Pero el puntaje máximo fue para las mollejas ($ 7 media porción), simplemente sublimes. Pieza difícil, piedra de toque que cualquier parrilero debe pulir con cuidado, llegaron a la mesa asadas enteras; en su punto; doradas, sin arrebatos; un manjar tierno, inolvidable y, espero, repetible. Sirven también tripa gorda rellena, matambrito de cerdo, lechón y pollo, piezas que no probamos, aunque en los fuegos como en el derecho, el que puede lo más puede lo menos, y las mollejas son lo más. Para acompañar, papas y batatas a la brasa, papas fritas, ensaladas, y algunas entradas. Muy bueno y casero, el budín de pan. A la salida, el patrón hacía un alto en la vereda, y charlaba con algunos comensales. Un ejemplo de que la calidad y persistencia en una línea llevan al éxito y al reconoc imiento.

Quesada 1699, Tel. 4788-6505. Abre de lunes a viernes, por la noche. Aire acondicionado. .

María Esther Pérez
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