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La fragata Libertad llegó a Río de Janeiro

Proveniente del puerto español de Cádiz, el buque escuela de la Armada Argentina realizó paradas en ciudades de Brasil, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Irlanda, España, Italia, Grecia y aún le resta una visita a Montevideo, Uruguay

Miércoles 19 de octubre de 2016 • 16:28
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LA NACION
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La fragata Libertad, en Río
La fragata Libertad, en Río. Foto: Alberto Armendáriz

RIO DE JANEIRO.- Tras 27 días de navegación en el océano Atlántico, ya en su itinerario de regreso hacia la Argentina, la fragata Libertad llegó esta mañana a Río de Janeiro, donde permanecerá amarrada hasta el próximo lunes en el Porto Maravilha, el renovado puerto carioca, totalmente transformado para los Juegos Olímpicos de este año.

"Venimos de un viaje largo, que iniciamos el 23 de abril en Buenos Aires, y llegar a Brasil se siente como llegar a casa; acá nos reciben con una gran hospitalidad", comentó a LA NACION el capitán de navío Ignacio Errecaborde, al mando de una tripulación de 347 personas, entre las cuales hay 117 guardiamarinas argentinos en viaje de instrucción (25 de ellos mujeres), siete marinos uruguayos, un paraguayo y un brasileño, coincidentemente oriundo de Río.

Proveniente del puerto español de Cádiz, el buque escuela de la Armada Argentina realizó paradas en ciudades de Brasil, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Irlanda, España, Italia, Grecia y aún le resta una visita a Montevideo, Uruguay, para terminar su 45º viaje de instrucción. Se trata de una travesía total de 196 días, de los cuales 133 son de navegación, y el período más largo en el mar es el que acaba de terminar, por lo que los marinos estaban deseosos de pisar tierra firme.

Y para ello, mejor sitio de amarre no les podría haber tocado en estos días. En pleno Centro histórico, el Porto Maravilha se convirtió en uno de los lugares más populares para cariocas y turistas durante los Juegos de Río; donde se ubica el Boulevard Olímpico, ideal para andar en bicicleta, skate y patines, o caminar admirando los coloridos murales pintados frente a los antiguos galpones portuarios. El paseo está atravesado por un moderno tranvía eléctrico, al lado de la Praça Mauá, cercada por el espectacular Museo del Mañana -diseñado por el español Santiago Calatrava-, el elegante Museo de Arte de Río (MAR) y el barroco Monasterio de São Bento, así como por nuevas torres de oficinas.

"Acá se siente el diálogo entre lo antiguo y lo moderno, entre la cultura y el deporte, espacios donde mejor nos encontramos argentinos y brasileños", señaló el embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, quien vino especialmente a Río a recibir a la "embajadora máxima" argentina. "El que Río de Janeiro sea la primera ciudad que la fragata Libertad toca después de su viaje por Europa significa el lugar especial que tiene Brasil para la Argentina en las Américas", agregó acompañado por el cónsul general argentino en Río, Alejandro Suárez Hurtado, así como por otros representes diplomáticos de nuestro país.

Mañana se celebrará una recepción para autoridades locales, y el viernes y el sábado, de 14hs a 18:30hs la fragata Libertad podrá ser visitada por el público.

Para lamento de la tripulación, una espesa niebla matinal y el cielo nublado no hicieron posible que se vieran los icónicos morros del Pan de Azúcar y del Corcovado cuando la fragata Libertad ingresó a la Bahía de Guanabara, con los gavieros trepados a los palos de los tres mástiles, como parte del engalanado del buque en honor al puerto que lo recibe. No obstante la mañana cubierta, los jóvenes marinos hacían planes para una agitada estadía en Río.

"Tengo que ver el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar, el estadio del Maracaná y después ir a las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon. Con eso estoy listo", repasaba el cabo jujeño Gustavo Alfaro, mientras en la camareta de guardiamarinas sus compañeros cebaban mate, leían emails en sus teléfonos o veían el último capítulo de la serie "Narcos" en una computadora antes de bajar a tierra.

Más intrépida, la guardiamarina bonaerense Florencia Fleitas hacía planes para volar en ala delta. "Eso sí, antes quiero descansar bastante en las playas; llevamos mucho tiempo en el mar y encima tuvimos todos los exámenes antes de llegar, así que estamos cansados", resaltó.

Quien no tuvo exámenes ni trabajos abordo fue la ingeniera de sistemas marplatense Carolina Valdez, graduada de la Universidad del Centro, en Tandil, provincia de Buenos Aires, seleccionada entre numerosos aspirantes de las universidades nacionales para ser testigo privilegiada del periplo de la fragata. Aprendió sobre cartas marinas, navegación astronómica y meteorología, entre otras cosas, y llegó a ver ballenas y delfines en el trayecto, además de mucha basura flotando, indicador del alto nivel de contaminación de los mares.

"Jamás había navegado así; es un mundo totalmente diferente. Despertarse e ir a la cubierta para ver nada más que agua alrededor y el sol saliendo en el horizonte es una experiencia increíble", resumió.

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