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Del tango de Menem con Hillary al paseo de Macri con Trump: anécdotas argentinas de los candidatos en EE.UU.

Los dos aspirantes a la presidencia en Estados Unidos visitaron el país en el pasado; la demócrata vino como primera dama y secretaria de Estado, y el republicano, como empresario

Miércoles 02 de noviembre de 2016 • 07:59
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LA NACION
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Hillary y Bill Clinton, en Bariloche
Hillary y Bill Clinton, en Bariloche. Foto: Archivo

El futuro presidente de Estados Unidos conoce la Argentina.

Hillary Clinton , candidata demócrata para las elecciones del próximo martes , visitó el país en dos oportunidades. En la primera, en 1997, cumplió con su rol de primera dama en Buenos Aires y se puso en la piel de turista para visitar Bariloche . En la segunda, en 2010, llegó como secretaria de Estado y pasó dos horas por la Casa Rosada para distender las relaciones con la entonces presidenta, Cristina Kirchner .

Su rival, Donald Trump , voló al país en 1984 con su mirada empresarial. Lo recibió la familia Macri y el encargado de mostrarle la ciudad de Buenos Aires fue Mauricio , en una historia que terminó siendo uno de los primeros negocios fallidos del presidente argentino.

Después de que el ganador de esta reñida elección asuma como presidente en enero próximo, ¿volverá al país como jefe de Estado?

Clinton, Bariloche y un tango con Menem

Carlos Menem bailó tango con Hillary Clinton en la Casa Blanca
Carlos Menem bailó tango con Hillary Clinton en la Casa Blanca. Foto: Archivo

Tenía 50 años cuando llegó a la Argentina en el Air Force One como primera dama. Con un pantalón negro y un llamativo sacón amarillo, Hillary Rodham Clinton bajó del avión presidencial de la mano de su marido, Bill , con el atardecer de aquel 15 de octubre de 1997 de fondo. En la pista del aeropuerto de Ezeiza esperaba, en medio de un fuerte operativo de seguridad, el entonces presidente, Carlos Menem .

Pasaron tres días en el país, divididos en dos ciudades. En Buenos Aires, comieron asado en Puerto Madero, miraron un show de tango en San Telmo, recibieron las llaves de la ciudad de manos del entonces intendente, Fernando de la Rúa , y cenaron en La Rural. Mientras Bill Clinton afianzaba las relaciones bilaterales "carnales" con la Argentina, Hillary se hizo tiempo para su propia agenda: dio una charla sobre los derechos de la mujer en el Teatro Colón, ante unas 1200 mujeres, entre ellas, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto .

Al final con la agenda formal en Buenos Aires, los Clinton pasaron dos días en Bariloche. Pasearon por el Bosque de Arrayanes, cenaron un típico cordero patagónico en El Patacón, cabalgaron y el mandatario jugó al golf con su par argentino en los campos del hotel Llao Llao, donde se hospedaban.

Los Clinton volvieron a ver a Menem el 13 de enero de 1999, en una visita de Estado del presidente argentino en Washington. La situación era difícil. Un mes antes, había comenzado en el Capitolio el proceso de impeachment contra Bill Clinton por sus escándalos sexuales. Sin embargo, esa noche, Menem logró cambiar el humor de la Casa Blanca . Después de la cena de gala, y entre copas de champagne, el mandatario justicialista sacó a bailar tango a la primera dama y, más tarde, a la secretaria de Estado, Madeleine Albright. Amanda, la mujer del ministro de economía Roque Fernández, hizo lo propio con el presidente estadounidense.

Dos mujeres poderosas

El primer encuentro entre Hillary Clinton y Cristina Kirchner, ambas senadoras, en 2003
El primer encuentro entre Hillary Clinton y Cristina Kirchner, ambas senadoras, en 2003. Foto: Archivo

El 23 de septiembre de 2003, la entonces senadora Hillary Clinton recibió en su despacho a quien entonces era una colega argentina, Cristina Kirchner. Su particularidad: era, además, la primera dama. Al año siguiente se volvieron a ver. Compartieron una mesa en un encuentro de mujeres líderes en el marco de la convención demócrata, en Boston. "Hillary fue muy afectuosa y me dijo que uno de los motivos por los que había ido al almuerzo era porque se iba a encontrar conmigo", contó después Cristina.

En 2007, Cristina Kirchner ganó su primera elección a la presidencia. Hillary, quien entonces pisaba fuerte para lograr la candidatura demócrata para las elecciones del año siguiente, la felicitó a través de una carta, en la que hasta se la imaginaba como par. Sin embargo, ese plan se frustró cuando apareció Barack Obama y le arrebató el momento de gloria a la ex primera dama. Debió conformarse con el cargo de secretaria de Estado. Y desde ahí, la relación entre Hillary y Cristina Kirchner se complicó.

Hillary Clinton y Cristina Kirchner, en la Casa Rosada, en 2010
Hillary Clinton y Cristina Kirchner, en la Casa Rosada, en 2010. Foto: Archivo

En 2010, Hillary realizó su único viaje como secretaria de Estado a la Argentina, país que había dejado afuera de su gira por la región, y que incluyó a último momento por un cambio de planes obligado por el terremoto en Chile. Así, después de meses de tensión, Clinton se reunió por dos horas con Cristina en la Casa Rosada, hablaron principalmente de Malvinas en privado y mostraron sus mejores sonrisas ante las cámaras.

Pero todo podía empeorar. En noviembre de ese año, la filtración de cables diplomáticos de Estados Unidos por parte de WikiLeaks reveló, entre otras cosas, que Clinton pidió averiguar cuál era el "estado y salud mental" de Cristina Kirchner. Cuatro días después de la megafiltración, la secretaria de Estado llamó a la presidenta argentina para "dar explicaciones", según dejó trascender el Gobierno en ese momento.

La apuesta de Macri

Hillary Clinton junto a Mauricio Macri y Juliana Awada, en 2014
Hillary Clinton junto a Mauricio Macri y Juliana Awada, en 2014. Foto: Archivo

En medio de su respetuosa pero distante relación con Cristina Kirchner, Hillary Clinton y su marido compartieron en 2014 una cena en Nueva York con el entonces aspirante opositor a la presidencia Mauricio Macri y su mujer, Juliana Awada, en un encuentro en honor a la ex secretaria de Estado. El líder de Pro contó en ese momento que habló con la dirigente demócrata sobre el papa Francisco y el rol de la Argentina en el mundo, y criticaron el memorándum de entendimiento con Irán. Incluso bromeó con que iba a esa cena a "buscar un vicepresidente", en referencia a su carrera presidencial para el año próximo.

Desde que llegó a la Casa Rosada, hace casi un año, Macri mostró su preferencia por Hillary en plena campaña por las elecciones del martes próximo. En septiembre último, de hecho, cuando se reencontró con Bill Clinton en Nueva York , el mandatario decidió dejar a un lado las sutilezas y, en tono jocoso, le dijo que lo esperará en la cumbre del G-20 en Buenos Aires "como primer caballero". El ex presidente sonrió.

Donald Trump y un tour con Mauricio Macri

Donald Trump alguna vez sí pensó en la Argentina como una buena idea. Pese a que hace unos meses dijo en un acto de campaña que si él no llega al poder, si la ganadora de las presidenciales de la próxima semana es Hillary Clinton, Estados Unidos va a pasar a ser "como la Argentina o Venezuela ", tiempo atrás el magnate creía que aquí iba a poder hacer buenos negocios, de esos que le dejan millones; veía que en el país había empresarios con los que podría entenderse.

El joven Mauricio Macri fue uno de ellos. Tenía poco más de 20 años cuando su padre lo puso a prueba con un desafío internacional, su debut en la empresa familiar: asociarse a The Trump Organization para construir un edificio de 150 pisos en Nueva York, en una propiedad que Franco Macri había comprado en el lado oeste de Manhattan. Ni bien asumió como presidente, en una entrevista que brindó al canal CBS, Macri lo contó: "Es una larga historia, de hace mucho tiempo. Fue cuando tuve que cerrar un negocio familiar en Nueva York".

Mauricio Macri junto a su padre Franco
Mauricio Macri junto a su padre Franco. Foto: Archivo

Fueron años de idas y vueltas. De viajes a Nueva York, a Buenos Aires. En 1984, Macri se volvió una especie de guía turístico para Trump, le mostró la ciudad, su noche, sus quintas y hasta su casa en Punta del Este, ciudad en la que el millonario está a punto de poner en marcha la primera Trump Tower de América del Sur. Hay quienes dicen también que el actual mandatario argentino acercó al magnate al gobierno de Misiones y le allanó el camino para que participase de la primera privatización de un casino en el país, justo el de esa provincia.

El Proyecto Lincoln West no prosperó, según cuenta el periodista Wayne Barret en la biografía The Deals and the Downfall (Trump: los negocios y la caída). Hubo varias trabas, entre ellas burocráticas y económicas, hasta que los Macri se resignaron y dijeron "basta". Le vendieron su parte a Trump por 115 millones de dólares, pero mantuvieron las buenas intenciones. En 2012, en una nota publicada por LA NACION a casi 30 años del negocio que no fue, Trump dijo sobre el entonces jefe de Gobierno porteño: "Es un buen tipo".

El candidato republicano Donald Trump
El candidato republicano Donald Trump. Foto: AP

Los socios argentinos y las empanadas en Miami

Con "Don Paco" ocurrió el otro gran intento fallido del magnate. Eran tiempos de Carlos Menem y la mirada estaba puesta en el puerto de Buenos Aires. Trump quiso invertir 2000 millones de dólares en la zona, hoy una de las más caras de la ciudad, y como había conocido al empresario Héctor Francisco Domingo Capózzolo, "Don Paco", que tenía relación con el riojano, lo usó de intermediario para avanzar. Menem estaba entusiasmado, pero la noticia se filtró antes de tiempo en la prensa y se derrumbó.

El food truck que trabaja para Trump
El food truck que trabaja para Trump.

Hubo otros argentinos que finalmente consiguieron cerrar negocios con el magnate. Aunque no en este suelo. Tuvieron que cruzar el río para llegar a Uruguay, al balneario más exclusivo, y ponerse a levantar paredes allí. La consultora YY Development Groups, de Felipe Yaryura y Moisés Yellati, es la única argentina que tiene un contrato de licencia de explotación de la marca Trump. Así trabajan en la torre en Punta del Este, diseñada por otro argentino, el arquitecto Berardo Dujovne, ex decano de la UBA. No hay inversión del republicano en el proyecto. Los argentinos debieron pagar un monto inicial, después uno variable anual y seguir los lineamientos que vienen desde Nueva York. Cada seis meses, Donald Trump manda a alguien para que controle cómo van las cosas. Y van bien. Tan bien que uno de los socios, Yaryura, viajó este año a la convención del Partido Republicano para darle su apoyo al millonario. Y al ser consultado en ese momento por LA NACION, no dudó un instante: "Si yo fuera estadounidense, votaría por Trump ".

El hijo de Donald, Eric Trump, en Punta del Este
El hijo de Donald, Eric Trump, en Punta del Este. Foto: LA NACION

Damián Forneris también es argentino y también gana plata gracias a Donald Trump. Pero lo suyo es algo menos copioso. Son las empanadas. No vive acá, sino en Miami, y tiene hace más de cinco años un food truck que vende este manjar autóctono, confeccionado con productos nacionales, en todos lados. Hasta en los distintos eventos sociales que organiza el republicano, durante los que puede recaudar hasta "20 mil dólares diarios ", según contó días atrás en una entrevista con LA NACION.

A menos de una semana de la definición del sucesor de Barack Obama al frente de la Casa Blanca, las especulaciones en el mercado inmobiliario están en auge. Son muchos los que entienden que con este gobierno argentino y uno republicano en el Norte podrían llegar al país las famosas torres del millonario. Hay quienes ya aseguran que los proyectos están en marcha. A finales del año pasado, a días de la asunción de Macri, Eric, el hijo de Trump que inauguró junto a su hermana Ivanka el predio uruguayo, aseguró a LA NACION: "Estamos buscando muchos lugares en la Argentina y seguro llegaremos allí en cualquier momento". Al ser consultado por el magnate, el mandatario argentino dijo: "Yo creo en las relaciones, las redes, no en el levantar muros. Apostamos a eso desde acá, así que espero tener una contraparte que crea en lo mismo". Habrá que esperar.

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