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Gyula Kosice: homenaje a un vanguardista desde el arte y el cine

Una muestra de sus obras menos exhibidas en el Bellas Artes, un documental sobre su figura y la bienal que lleva su nombre mantienen vivo el legado y la proyección al futuro del creador húngaro, fundador del movimiento Madí, fallecido en mayo último

Jueves 03 de noviembre de 2016
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LA NACION
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A cinco meses de la muerte de Gyula Kosice, tres exhibiciones rinden homenaje al fundador del movimiento Madí: una muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes curada por Rodrigo Alonso, una bienal en el Cultural San Martín y un ciclo de proyecciones del documental Kosice hidroespacial acompañado por charlas de críticos, artistas y curadores. Un triple tributo a través del cine, de piezas de arte electrónico inspiradas en su obra y de veinte obras del propio Kosice, fallecido en mayo último, que muestran distintas etapas de su producción.

Foto: Archivo

En la cuarta edición de la Bienal Kosice, que se desarrollará entre pasado mañana y el sábado 12 en el marco del ciclo Noviembre Electrónico del Cultural San Martín, se exhibirán las obras ganadoras del concurso impulsado por el artista húngaro, pionero en el cruce entre arte, ciencia y tecnología.

Con un texto de Kosice de 1944 como punto de partida, "La obra abierta y los nuevos mitos del arte", los concursantes presentaron proyectos construidos alrededor del bioarte, la realidad virtual, los videojuegos y la robótica, entre otros lenguajes. Los tres primeros puestos fueron otorgados a Capital Escarlata, de Diego Alberti, una maqueta electrónica controlada por computadora; Génesis, de Ana Laura Cantera, Daniel Álvarez Olmedo y Leonardo Emanuel Maddio, una instalación robótica interactiva, y Pulsar, de Diego Ceballo Lista, una escultura cinética.

Mañana, a las 18, en un acto de homenaje que contará con la participación de la familia del maestro del arte cinético, se entregarán los premios a los ganadores. El concurso tuvo como jurados a Graciela Taquini, Diego Pimentel (director del CCSM), Adriana Casas Mandujano (directora del Centro Multimedia Cenart, de México) y Tomás Oulton (de la productora Objeto a).

Permanencia en el tiempo

En su autobiografía, editada en 2010 por Asunto Impreso, Kosice definió así la bienal que lleva su nombre: "La considero no sólo un homenaje, sino una suerte de permanencia en el tiempo a través de la nueva generación de artistas que, sin duda, han de superarme". La primera edición se realizó en diciembre de 2010, con la exhibición de nueve obras en la galería Objeto a de Palermo. La segunda, con sede en el Planetario, fue visitada por seis mil personas. La tercera, en el Centro Cultural Borges, se abrió a los artistas de América latina y recibió diez proyectos de la región.

También a partir de mañana y hasta fines de noviembre, en el cine del Cultural San Martín, se proyectará el documental Kosice hidroespacial, dirigido por Gabriel Saie. De las 16 funciones programadas (de jueves a domingos, a las 20), las de viernes y sábados incluirán bonus track: charlas del director con especialistas como el crítico Pablo Suárez y el curador Rodrigo Alonso. Para el estreno fue invitado el nieto de Kosice, Max Pérez Fallik, a cargo del museo-taller del artista.

Rodrigo Alonso, gran amigo y conocedor de la trayectoria de Kosice, estuvo a cargo de la curaduría de la retrospectiva Gyula Kosice 1924-2016. Abierta hasta el 23 de diciembre en el Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra reúne veinte obras de diversas épocas del artista: de las primeras del grupo Arte Madí a las esculturas lumínicas y las maquetas de la célebre instalación Ciudad Hidroespacial, además de piezas que pertenecen al acervo del museo y que no suelen exhibirse al público.

Veinticinco años después de la última muestra de Kosice en el Bellas Artes, la institución convocó a Alonso para curar esta exposición que no figuraba en la programación de la temporada. La muerte del artista, el 25 de mayo pasado, a los 92 años, apuró la decisión de rendirle homenaje reuniendo en una misma sala obras de la colección personal, de museos públicos como el Sívori y el Castagnino de Rosario y del Bellas Artes. El sábado, durante la Noche de los Museos, alrededor de quince mil personas recorrieron el museo y pudieron apreciar el legado de Kosice.

Dos obras, dos estilos, de sus inicios

Pintura Madí A-3 (1946)

Esmalte sobre madera. La obra forma parte del acervo del Museo Nacional de Bellas Artes y no suele exhibirse al público

Röyi (1944)

Móvil de madera perteneciente al Museo Kosice, en exhibición en la retrospectiva del Museo Nacional de Bellas Artes

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