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Mauricio Macri teme que no se llegue con los tiempos a aplicar la boleta electrónica

El Gobierno sospecha que el bloque del Frente para la Victoria en el Senado está dilatando el debate parlamentario para imposibilitar el cambio de sistema electoral

Jueves 03 de noviembre de 2016 • 15:12
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LA NACION
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Trabado en un debate parlamentario con el peronismo, el gobierno de Mauricio Macri comenzó la cuenta regresiva para aprobar la ley de reforma política que fija el cambio del sistema electoral: crece la preocupación en el Presidente de que si el Senado se demora o le incluye modificaciones al proyecto, podrían agotarse los tiempos y no se podrá aplicar el sistema de boleta única electrónica (BUE).

"Lo que está en juego no es un chip o si el sistema es o no seguro. Es si se va a votar con el viejo sistema que permite irregularidades y y maniobras de fraude electoral o si se va a garantizar transparencia", dijo a LANACION un allegado al Presidente.

Es por ello que ayer, cuando fue consultado en Santa Fe por las demoras del proyecto, Macri dijo: "Basta de robar, en todos los aspectos de la vida. Trabajemos juntos para construir la Argentina que soñamos y que merecemos".

¿Se llega con los tiempos a aplicar la reforma política? El año parlamentario terminará el 30 de noviembre y el Senado le podría hacer modificaciones al proyecto que requerirían de que la cámara de Diputados vuelva a tratarlo en el recinto, sea para insistir en el proyecto original o para confirmar los cambios del Senado.

El Gobierno llamará a sesiones extraordinarias el 30 de noviembre para sancionar las leyes pendientes, pero los tiempos se reducen para la aplicación del nuevo sistema. "Depende cuando terminemos, hay un plazo que da la ley para hacer las auditorias sobre el nuevo sistema electoral. Cuanto más tiempo pasa, menos tiempo tenemos para presentar las máquinas y por lo tanto para hacer la auditoria. Depende de cuando termine de aprobar la ley", confió hoy a LANACION un alto funcionario involucrado en el cambio de sistema.

El gobierno de Macri sospecha que el bloque del Frente para la Victoria en el Senado está dilatando el debate parlamentario para imposibilitar el cambio de sistema electoral y para mantener el viejo sistema que generaba fuertes sospechas de fraude, robos de boletas o influencia de los punteros en las elecciones.

Más precisamente, Macri tiene la firme sospecha de que el PJ quiere asegurarse el mantenimiento del viejo sistema, al menos en algunas provincias para poder conservar las viejas prácticas de irregularidades. Precisamente, los senadores peronistas rechazan el chip en la boleta única electrónica y a aplicación del sistema desde un primer momento en todo el país.

Señalan que el chip es inseguro y viola el secreto del voto. Y sostienen que el sistema debe aplicarse gradualmente y en las provincias que no se pueda debe usarse el sistema de la vieja boleta de papel y las urnas de cartón.

En esas dos objeciones anidan las sospechas de Macri: si se elimina el chipo de las boletas, el conteo de votos en el escrutinio provisorio seguirá siendo manual y no habrá recuento digital. El macrismo quiere que convivan ambos en un sistema de controles: cada urna cuenta automáticamente y luego los fiscales repiten el conteo manual. "No podemos hacer toda esta movida para no tener conteo digital y volver al conteo manual", dicen en Balcarce 50.

Por otra parte, si se mantiene la boleta de papel en muchos distritos, muchos caudillos provinciales podrán mantener las viejas prácticas en 2017, que es una elección clave para Cambiemos para comenzar a perfilar un nuevo mapa nacional.

El proyecto que sancionó la Cámara de Diputados preveía que el sistema de la BUE se aplicará en todo el país desde un primer momento. Los senadores peronistas quieren aplicarlo progresivamente y en aquellas provincias donde no se instale en 2017 se votaría con el viejo sistema de boletas de papel y las urnas de cartón.

Macri fue ayer contundente cuando fue consultado sobre las demoras del proyecto en el Senado. "Hemos asumido un compromiso de mayor respeto entre los argentinos, mayor institucionalidad. Pedimos terminar con un sistema tramposo, que lo que hace es dificultar a quien quiere hacer política. Quieren seguir en la pequeñez de la ventajita que pueden sacar", dijo el Presidente.

"Entendamos que se acabó la Argentina de la trampa; se acabó la Argentina de la corrupción, sea en una obra, en un voto, en lo que sea. Queremos una Argentina donde las cosas estén sobre la mesa", insistió. Señaló que el sistema de BUE "está muy desarrollado en el mundo y no nos van a asustar para seguir conservando un sistema tramposo". Además, señaló que cada partido debe imprimir una cantidad de boletas 7 u 8 veces mayor al padrón electoral.

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