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Vidas al azar

Que algo sea incierto no significa necesariamente que sea imprevisible

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PARA LA NACION
Domingo 06 de noviembre de 2016
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Uno de los efectos más importantes de la aceleración de cambios que la tecnología está generando es un gran aumento de la incertidumbre en muchos aspectos de nuestra vida. Decisiones cruciales para nuestro futuro, como qué profesión elegir, podían estar basadas en la experiencia pasada propia o ajena, porque el pasado era un buen predictor del futuro. Hoy lo que sabemos del futuro es que se parece a cualquier cosa menos al pasado. ¿Cómo tomar buenas decisiones en un contexto así?

Que algo sea incierto no significa necesariamente que sea imprevisible. Si, por ejemplo, arrojamos un dado, puede salir cualquiera de las caras con igual chance y para intentar adivinar el resultado cualquier número da exactamente igual. Sin embargo, si en vez de arrojar uno arrojamos ahora dos dados, y queremos predecir la suma de ambos, la situación es diferente. Seguimos sin saber qué va a salir en cada uno, pero sí sabemos que existe sólo una combinación que suma dos (un 1 en cada dado), pero hay seis opciones que suman siete (1-6, 2-5, 3-4, 4-3, 5-2 y 6-1). Esto equivale a decir que es seis veces más probable un caso que el otro. Si queremos maximizar nuestras chances de acertar tiene mucho más sentido decir 7 que 2.

La mayoría de las decisiones que tomamos se parece más a arrojar dos dados que a arrojar uno. No tenemos certeza de lo que va a suceder, pero hay opciones que ofrecen perspectivas mucho más favorables que otras. La ciencia que se ocupa de domesticar al azar es la estadística y manejar sus conceptos fundamentales se vuelve más importante cuanto más incierto se pone el mundo.

A pesar de su creciente relevancia, la mayoría de las personas tenemos mucha dificultad en tomar decisiones incorporando el azar y las probabilidades. Por un lado, muchas veces pensamos que tenemos más control sobre las situaciones del que realmente tenemos o vemos causalidades donde no las hay. También es frecuente el error contrario: creer que hay más azar del que realmente existe y pensar como imprevisibles cosas que son inciertas, pero en las que las probabilidades pueden ayudarnos mucho.

Hace un tiempo, en la columna del programa radial Basta de todo que comparto con Gerry Garbulsky, hablamos sobre este tema y compartimos con los oyentes un problema con un enunciado muy simple: "Hay una familia que tiene dos hijos. Sabemos que al menos uno es una nena. ¿Qué probabilidad hay de que el otro hijo/a también sea nena?" El sexo del segundo hijo/a es incierto. Pero, ¿es imprevisible? Mil quinientas personas respondieron y sólo un cinco por ciento acertó la respuesta.

El acertijo tenía una segunda parte: "La situación es la misma que antes, pero sabemos que una de las criaturas se llama Rigoberta. ¿Cambia la probabilidad de que sean dos nenas, respecto a la pregunta anterior?". En este caso, ¡el porcentaje de aciertos cayó a sólo el uno por ciento!

Te invito ahora a pensar la respuesta a los problemas mencionados arriba. ¿Estás en el 5% que responde bien el primero? ¿En el 1% que resuelve correctamente el segundo? Explicar la solución excede el espacio del que dispongo aquí, pero (después de que lo pienses y definas tu respuesta) te invito a mandar un mail a azar@bilinkis.com para saber si los resolviste correctamente.

Dada la creciente incertidumbre que enfrentamos al tomar nuestras decisiones, aprender a lidiar con el azar y las probabilidades es hoy mucho más importante que antes y se convierte en una de las aptitudes clave para estar preparados para el mundo que viene.

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