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"No quería que me recuerden como un bicho corporativo"

Emprendedores - dejar una huella: con sólo 30 años, tuvo una variada carrera en empresas de primera línea, hasta que decidió crear su propia firma

Miércoles 09 de noviembre de 2016
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PARA LA NACION
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Javier Krawicki
Javier Krawicki.

Durante su adolescencia, Javier Krawicki quería ser piloto de avión profesional, pero cuando se enteró de que esa profesión significaba estar mucho tiempo lejos de su casa, decidió adaptar el sueño como hobby. Sin embargo, su historia nunca estuvo falta de vértigo y, luego de pasar la mayor parte de su vida en el sector corporativo, a los 30 años emprendió por su cuenta.

Su primer trabajo fue a los 16 años: fueron nueve meses en la sucursal de Paseo Alcorta de McDonald's. Cuando terminó la escuela técnica, comenzó a estudiar Recursos Humanos en la UADE y, por un convenio que tenía la facultad con Toyota, estuvo un año y medio como pasante en la planta de Zárate. Luego, finalizó la licenciatura y entró como joven profesional en Techint, donde estuvo ocho años.

A los 22, la empresa lo mandó por un año y medio a la selva peruana, a 5000 metros de altura, como supervisor de Recursos Humanos en la construcción de un gasoducto. "Había 5000 personas en el proyecto; me tocó hacer de todo: desde contrataciones y relaciones sindicales hasta relacionamiento con las comunidades", cuenta. Al tiempo, le ofrecieron hacerse cargo del equipo de RR.HH. en Uruguay, pero rechazó la oferta. "Para construir mi carrera profesional tenía claro dos cosas: que era importante vivir una experiencia internacional, como la de Perú, y tener amplitud de negocio, es decir, trabajar en distintos rubros, porque hacer 20 años de carrera en el mismo lugar ya no existe", explica.

Su última parada fue en Unilever, donde entró como jefe de Recursos Humanos para la división Foods y terminó en una posición senior para el Cono Sur. Pero, a fines de 2014, sintió que trabajar en compañías ya no era un desafío. "Quería hacer algo que dejara una huella. No quería que mis bisnietos me recuerden por ser un bicho corporativo", expresa.

Así fue como a principios de 2015 fundó Mi primera pega (pega es equivalente al lunfardo "laburo"), una empresa que brinda servicios de capacitación para ayudar a los jóvenes en su inserción laboral y que a la vez funciona como bolsa de trabajo de primeros empleos. "Era un año de elecciones y el fin de un ciclo político en la Argentina, no era el mejor momento para invertir en el país, había mucha turbulencia", relata. Por eso creó la empresa en Chile junto con su compañero de la facultad Horacio Llovet. La empresa, que tiene 23 empleados y estima facturar en su segundo año de vida US$ 70.000, genera ingresos por publicidad en la página de Internet, pero también de compañías como Starbucks, Wendy's, Unilever y Coca-Cola que pagan un fee para recibir propuestas de futuros empleados.

En los próximos meses lanzará la empresa en la Argentina: se llamará Tu primer laburo. Además, en Chile va a expandir la plataforma a Tu primera pega senior, que será un servicio pago para potenciar el perfil de futuros ejecutivos. "Nuestro objetivo es triplicar el servicio el año siguiente y crecer en el ambiente público para asesoralos y conectarlos con las empresas", concluye.

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