0

Fotografía, un mercado de nicho que oscila entre el pop nativo y la obsesión vintage

Pinceladas de buen gusto
Alicia de Arteaga
0
16 de noviembre de 2016  

La última edición de Buenos Aires Photo confirmó la tendencia: el comprador de fotos va en busca del valor seguro de una imagen vintage que tiene el aval y la legitimación de los museos, como sucede con Grete Stern y Horacio Coppola, después de la muestra y compras hechas por el MoMA. O con Annemarie Heinrich, tras la muy buena "retro" en Malba curada por Pérez Rubio. La fotografía como materia coleccionable no tiene una larga historia en el mercado local, pero sí algunos ejemplos que fueron haciendo camino al andar. Número uno: Jean-Louis Larivière, un franco argentino que puso el ojo en la foto antes que otros y, en colaboración con la talentosa Dudu von Thielmann, logró reunir un conjunto ejemplar, centrado en artistas latinoamericanos. Logró, además, poner el foco en los fotógrafos argentinos, con la edición de libros monográficos, publicados por su propio sello editorial. Esta estrategia fortaleció la idea de que la foto era "coleccionable" y una buena inversión. El caso más notorio es el de Marcos López, santafesino ajeno a los rótulos, con una sagaz mirada publicitaria y la audacia necesaria para dar el clic con imágenes potentes bautizadas Pop Latino, título del libro que consolidó su lugar y su posición en el mercado, además de la gigantografía con la que Federico Sturzenegger, uno de sus fans, cubrió la fachada del edificio Del Plata (Obelisco), cuando era presidente del Banco Ciudad.

Muchos compradores anclan en la foto porque el precio es más accesible que el de una pintura, pero también por una cuestión generacional. A los jóvenes les gustan las fotos. De hecho, el entonces banquero Jorge Correa (que fue número uno del Rabobank) formó una muy buena colección de fotografía asesorado por Facundo de Zuviría y la crítica holandesa Marjan Groothuis. El corpus está formado por imágenes de artistas conocidos y reconocibles en el panorama de la foto argentina. Una inversión cercana al medio millón de dólares le permitió formar una colección importante, que donaría más tarde al Museo Nacional de Bellas Artes. Según dicen los que saben, no sin antes ofrecerla al coleccionista y desarrollador Eduardo Costantini.

Es una colección "museable" y huelga decir que por ese dinero no podría haber reunido una selección similar si el eje fuera la pintura. El valor promedio de una foto ronda los US$ 1500 y puede ser cuatro veces más si se trata de autores vintage; de US$ 20.000 si el que hizo el clic es Henri Cartier-Bresson y de US$ 5 millones si se trata de las gigantescas panorámicas del más cotizado del mercado internacional: Andreas Gursky.

Después del "efecto museo", los vintage escalaron posiciones. Este salto explica también por qué muchos fotógrafos contemporáneos se apropiaron de la estética blanco y negro de comienzos del siglo XX, para replicar un estilo con seguidores y compradores. Primero Elda Harrington y Montes de Oca, luego Larivière y Von Thielmann le dieron alas a este lenguaje con arraigo en las nuevas generaciones. La baronesa Von Thielmann organizó años atrás una muestra en Berlín para mostrar fotografía argentina bajo el titulo No tango, con la clara intención de despegar la imagen argentina del ritmo del dos por cuatro.

De todos modos, sigue siendo el mayor prejuicio antes de comprar una foto el asalto de la paranoia acerca de cuántas copias estarán en danza. Cuenta la palabra del galerista, la mirada del comprador y el respeto de ambos por las reglas de juego.

En este sentido, se destaca la colección del arquitecto cordobés José Luis Lorenzo, formada por clásicos internacionales como Robert Mapplethorpe y reconocidos artistas locales: Nicola Costantino, Marcos López, Gabriel Valansi y Graciela Sacco, entre otros. Por último, un acierto de BuePhoto fue plegarse a la corriente vintage y mudarse al pabellón de Equinos de la Rural de Palermo. Un guiño a la tradición. El pabellón lleva el nombre de Emilio Solanet, el mayor especialista en caballos criollos y en la variada gama de sus pelajes.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.