Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

De fiesta para celebrar a dos queridos artistas

Domingo 20 de noviembre de 2016
SEGUIR
PARA LA NACION
0

La Fundación Universidad del Cine (FUC), creada en 1991 por el director Manuel Antín, celebró su vigesimoquinto aniversario con un acto y una fiesta tan entusiastas como impecables. Mucho tuvo que ver con el clima de ese festejo la elegancia que siempre se le reconoció a Antín y a los integrantes más estrechos de su equipo como Ponchi Morpurgo (su mujer), Jorge y Silvia Grinbaum y Beatriz Ventura.

La cuadra del Pasaje Giuffra, donde están las sedes de la FUC, estaba cortada al tránsito. En mitad de la calle se había levantado una pantalla y se había dispuesto cantidad de sillas porque, después del acto inicial, se iba a proyectar Moebius (1996), primera película producida por la entonces llamada Universidad del Cine, y realizada por sus alumnos con la dirección de Gustavo Mosquera. El patio arbolado de la FUC recibió al presidente del Incaa, Alejandro Alberto Calcetta, al escultor Manuel Pujía, a los directores Bebe Kamin y Mario Sabato, entre otros.

Silvina Ocampo tenía una máxima de una sabiduría difícil de llevar a la práctica: "En la vida y en la literatura, hay que saber cortar". Manuel Antín, sin conocer esa sentencia, se ajustó a ella, como un clásico. El discurso brevísimo con que dio inicio al acto fue precedido por los "olé, olé, olé, Manuel", coreados por los alumnos de la FUC. Antín destacó la importancia que tuvo para él la primera camada de alumnos de la FUC, "350 fugitivos que huían de ninguna parte", agradeció a sus colaboradores y planteó la pregunta que define la actividad de la institución: "¿Una escuela que produce o una productora que enseña?". Después hablaron algunos de los docentes, entre ellos el director Daniel Pires Mateus: "Manuel me llamó para trabajar con él en 1991. Él es radical; yo, peronista; él, de Racing; yo, de Huracán. En las buenas y en las malas, siempre le tuve un respeto inmenso. En aquel primer encuentro, mientras Manuel me explicaba que iba a fundar una universidad que no sólo iba a enseñar sino también a producir cine; yo pensaba que se había vuelto loco. Él continuaba: ?Vamos a cambiar el cine argentino. Quiero hace una escuela que tenga éxito. Si en la primera inscripción sólo consigo 50 alumnos, les devuelvo el importe de la matrícula y se acabó el proyecto'. Por suerte, tuvo 358 inscriptos y, de verdad, cambió el cine nacional".

* * *

Oscar Barney fue declarado personalidad destacada de la cultura en un acto que se realizó en el Consejo de la Legislatura de la Ciudad. La iniciativa fue de la diputada Patricia Vischi. El Salón San Martín estaba colmado de amigos y colegas del director: Héctor Olivera, Paulo Brunetti, Víctor Laplace, Selva Alemán, Mónica Ottino, Daniel Larriqueta, Jorge D'Elía, Gonzalo Demaría, Cristina Mucci, Josefina Delgado, Leonor Benedetto, Dora Baret y Marcelo Piñeiro, entre otros. Primero se proyectó un documental sobre la trayectoria de Barney Finn, y después el crítico y escritor Macelo Zapata sintetizó la prolífica carrera de su amigo Oscar en el ámbito del cine, del teatro de prosa, del lírico y en el ámbito de la televisión (los recordados ciclos sobre los cuentos de Mujica Lainez y sobre Pirandello). Para Zapata, la mejor película de Barney fue Momentos robados, de 1997.

Después habló la licenciada María Valdez. Dijo que lo haría como amiga y no como investigadora del cine. Cuando conoció a Oscar, la emocionó el encuentro con quien había sido para ella ni más ni menos que un objeto de estudio.

Luego habló Ricardo Manetti, director de la carrera de Artes y el Centro Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. También sus palabras tuvieron que ver con la amistad que lo une a Barney Finn. Destacó la generosidad del director y la preocupación que éste siente por todos aquellos en los que percibe la misma pasión por el arte. Por último, Barney Finn agradeció a las autoridades y a la legión de amigos que estaban presentes. Señaló que podía sentirse un "privilegiado" porque no todos los que se dedican a trabajar en cine, teatro o televisión, aun los que tienen talento, logran realizar sus sueños. Hasta ese momento, Oscar habló con serenidad. Se quebró sólo en la frase final cuando agradeció a dos mujeres: su madre y la actriz Julia von Grolman, que fue durante muchos años su amiga más íntima y su intérprete preferida.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas