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La nueva misión de San Francisco

De colonia latina marginal a barrio de moda, Mission District suma arte, galerías y restaurantes mexicanos a la ciudad de los tranvías

Domingo 20 de noviembre de 2016
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LA NACION
El pasaje Clarion Alley reúne coloridos murales inspirados en el barrio y de protesta social
El pasaje Clarion Alley reúne coloridos murales inspirados en el barrio y de protesta social. Foto: LA NACION / Andrea Ventura

SAN FRANCISCO.- La ecuación es más o menos conocida: un barrio históricamente marginal, quizás un poco alejado del centro, cambia. Se instalan galerías de arte, abren restaurantes, llegan nuevos vecinos y, por supuesto, turistas. Lo que antes era decadente, en pocos años se vuelve cool. Este llamado proceso de gentrificación (la nueva vida de un barrio) tiene un buen ejemplo en prácticamente todas las grandes ciudades del mundo y San Francisco, claro, no es la excepción. Mission District, justo al lado de Castro, el colorido barrio precursor de los derechos LGBT, es la zona en plena transformación. Vale la pena salir por un rato del circuito turístico de los imperdibles para conocer esta zona.

El comienzo del cambio vino junto con el crecimiento de la burbuja puntocom. Muy cerca de esta ciudad californiana, famosa por los tranvías antiguos, las colinas y el puente Golden Gate, nacieron y se hicieron grandes las principales empresas del nuevo mundo virtual, como Apple, Facebook, Google, Twitter, Uber y Airbnb, entre muchas otras, que tienen sus oficinas centrales en Silicon Valley, en el extremo sur de la bahía de San Francisco. Estas nuevas empresas contrataron empleados de diferentes lugares de Estados Unidos y del exterior que necesitaban un lugar para vivir. Y por los altos costos en las viviendas (San Francisco es una de las ciudades más caras para vivir y con los alquileres más elevados de Estados Unidos) muchos eligieron el por entonces accesible Mission District.

Y también comenzaron a frecuentarlo los jóvenes por los nuevos bares y restaurantes, especialmente las taquerías bien mexicanas, prácticamente una en cada esquina.

Así, muy de a poco, el barrio, colonizado por la comunidad latina hace décadas, se transformó y ahora podría decirse que es epicentro de la generación hipster, tan de moda.

Llegar a Mission es sencillo (la línea J de metro, pasa cerca del parque Dolores ), aunque hay que estar dispuesto a caminar, porque es un distrito extenso y muy bien salpicado por colinas, más suaves que en la zona de Union Square, que tiene pendientes dignas de un centro de esquí, pero que exigen un buen esfuerzo.

Las calles de Mission son más tranquilas que las de la zona céntrica, con muchas casas bajas y antiguas, pocos turistas y una marcada presencia del idioma español en carteles y en conversaciones callejeras. Un cambio ante tanto cartel en chino, por la gran comunidad china que vive en San Francisco en otras áreas de la ciudad.

Mission siempre fue conocido por la Misión Dolores, la primera iglesia de la ciudad, que se puede visitar, pero desde hace un tiempo ganaron protagonismo los murales pintados en las calles (especialmente cortadas y pasajes angostos) y las galerías de arte. De hecho, más del 50 % de los murales de la ciudad están en este distrito.

Hay tours guiados para conocerlos y saber más de los pintores, pero se descubren también caminando y buscando. Para ser sinceros cuesta encontrar los pequeños pasajes, como Clarion Alley, uno de los más conocidos. Le pregunté cómo llegar a tres vecinos y no sabían, incluso dos de ellos buscaron el mapa en sus teléfonos y me mandaron exactamente para el lado contrario.

Pero finalmente, después de algunas vueltas en Mission y 16 th aparecen los colores estridentes de las paredes cuidadosamente pintadas. Todas las fachadas del pasaje tienen su mural, muchas son reclamos sociales por una vida mejor, saludable y alejada del capitalismo, otros políticos y otros cuentan la historia del barrio en imágenes.

Incluso hay artistas homeless, como Roonie Godman, que por medio de tarjetas que vende se presenta e invita a ver su obra: "Soy un artista homeless de 52 años, que se inspira con la belleza de San Francisco, su diversidad y con la lucha de la desesperanza humana. Con mi pincel intento capturar emociones genuinas en pinturas de la ciudad".

La primera capilla

Hay otros sitios también para ver murales, como Hospitality House, The Gallery, Balmy Avenue y Precita Eyes, una asociación que promueve y enseña el arte muralista desde hace décadas.

Además de los murales, otro de los sitios que merecen una visita es, por supuesto, la histórica Misión San Francisco de Asís, también conocida como Misión Dolores (en la esquina de las calles 16th y Dolores), la primera iglesia de la ciudad fundada en 1776, en el primer barrio de la ciudad, que incluso sobrevivió al devastador terremoto de 1906 y al gran incendio.

Es la misión más antigua de California que se conserva intacta. Se puede visitar la capilla de la misión, con paredes de adobe, techos de secuoya y altares de artesanía mexicana. También se visita la basílica nueva y el antiguo cementerio que está al lado, con lápidas anteriores a 1890.

Vista panorámica de la ciudad desde el Dolores Park
Vista panorámica de la ciudad desde el Dolores Park. Foto: LA NACION / Andrea Ventura

El Dolores Park es otro de los destacados de un recorrido por Mission, a sólo dos cuadras de la misión. Al mediodía suele estar muy concurrido por vecinos en busca de sol, otros con vianda para comer algo y los infaltables que sacan a pasear al perro. Es un buen lugar para descansar después de una caminata exigente con subidas y bajadas incluidas.

Ahora luce renovado, con nuevas canchas de tenis, baños y áreas verdes. Desde lo alto se tiene una vista panorámica del perfil de la ciudad e incluso de la bahía.

Después de tanto caminar la mejor recompensa en sentarte en una de las tantas taquerías del barrio, algunas con precios muy accesibles. Entre las recomendadas La Taquería y El Farolito, para saborear tacos, burritos y quesadillas de auténtica factoría mexicana, tradición que el barrio sigue manteniendo con orgullo, a pesar de esta nueva vuelta.

Datos útiles

Cómo llegar. A San Francisco no hay vuelos directos desde Buenos Aires. Se puede llegar por ejemplo con conexión en Dallas, en Huston, en Atlanta, en aerolíneas norteamericanas o con escala en alguna otra ciudad (Bogotá, México, etc) . Tarifas desde US$ 1500.

Traslados. Desde el aeropuerto, el SuperSutlle, una combi compartida, que deja a cada pasajero en la puerta del hotel, cuesta US$ 20 cada tramo.

Pasaje en transporte público: US$ 2,25. Abonos por día, US$ 20; por tres días US$ 31. Se adquiere en las estaciones de subte.

Para los que se quedan varios días una alternativa es el San Francisco City Pass. Ofrece pase ilimitado en transporte por 7 días y entradas a museos y atracciones. Cuesta US$ 94. (www.citypass.com).

Big Bus Tour (US$ 50) el bus turístico hop-on hop-off con 20 paradas y la posibilidad de subir y bajar cuando se lo desee. www.bigbustours.com.

Alojamiento. Stanford Court. A dos cuadras de Union Square es un hotel cinco estrellas en un antiguo edificio reciclado. Tarifas: desde US$ 180 para dos personas. Ofrecen bebidas calientes de cortesía para el desayuno y bicicletas para los huéspedes. www.stanfordcourt.com. 905 California Street.

Visitas. La asociación Precita Eyes Muralists ofrece tours guiados por artistas para descubrir los murales. Son sábados y domingos a las 13.30. Venta de entradas online. US$ 20. www.precitaeyes.org

Mission Dolores. Abierto todos los días de 9 a 16. Calle 16th, esquina Dolores. Entrada US$ 5. www.missiondolores.org

En Internet. www.sftravel.com

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