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"Siempre el avance de la ciencia produce temores"

Durante cuatro días, referentes de la investigación regional en el cerebro se reunieron en el Segundo Congreso de la Federación de Sociedades de Neurociencias de América Latina y el Caribe

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LA NACION
Domingo 20 de noviembre de 2016 • 18:04
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Así como alguna vez la frontera de la exploración era llegar a la Luna, hoy uno de los horizontes de la ciencia apunta hacia los misterios del cerebro, un órgano considerado el objeto más complejo del universo. Hace algunos días, Buenos Aires fue el centro de la investigación regional en esta área cuando se realizó el segundo Congreso de la Federación de Sociedades de Neurociencias de América latina y el Caribe (Falan).

"El evento congregó a más de 1300 jóvenes investigadores. Me impresionaron. La calidad de los trbajos es excelente y la participación, asombrosa. Y lo digo de verdad", afirma Pierre Magistretti, neurobiólogo de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne, autor de varias obras de divulgación sobre neurociencias y actual presidente de la Organización Internacional para la Investigación del Cerebro (IBRO, según sus siglas en inglés), que estuvo presente durante los cuatro días de sesiones en Parque Norte.

Magistretti, Carlos Belmonte, autor o coautor de 10 libros y más de 150 artículos científicos, y ex presidente de IBRO, y Osvaldo Uchitel, investigador del Conicet, autor de ¿Qué son las neuronas?( Paidós, 2016) y presidente de la Federación Latinoamericana de Neurociencias (Falan), que además presidió el encuentro local, resumieron los principales avances de los últimos años y los desafíos que hoy deben enfrentar.

Uchitel, Belmonte y Magistretti, durante las sesiones del congreso de la Falan 2016
Uchitel, Belmonte y Magistretti, durante las sesiones del congreso de la Falan 2016. Foto: Silvana Colombo

-Para muchos, Buenos Aires es la capital del psicoanálisis. ¿Están peleados los neurocientíficos con Freud?

Magistretti: El psicoanálisis es algo que me interesaba mucho. De hecho, cuando terminé la escuela de medicina quise ser psiquiatra. Pero después pensé: "Primero quiero saber cómo funciona el cerebro". De modo que hice un doctorado en neurociencias y aquí estoy.

Uchitel: Bueno, de una u otra manera así empezamos todos. Recuerdo que cuando fui a formarme a los Estados Unidos, mi mentor me dijo: "Estoy cansado de diagnosticar pacientes". Entonces, dejó de trabajar como neurólogo y se pasó a la ciencia básica. Ahora estamos volviendo de la ciencia al paciente.

Magistretti: Yo creo que Freud era neurocientífico. Conocía las sinapsis [la región de comunicación entre las neuronas]. Como psicoanalista, si viviera hoy, estaría leyendo [las revistas] Neuron o Cell. Estaba muy al tanto de lo que pasaba en la ciencia e intentaba encontrar una explicación científica de las funciones mentales. Estaba tratando de desarrollar un modelo científico de la mente. El problema son sus seguidores, que complicaron las cosas y se hicieron resistentes a la investigación científica. El psicoanálisis se transformó casi en una religión, y eso es lo que no me gusta. Por el contrario, con François Ansermet, con el que escribí A cada cual su cerebro (Editorial Katz, 2006), y Los enigmas del placer (Editorial Katz, 2012) intentamos una conexión entre las neurociencias y el psicoanálisis en torno de la noción de plasticidad, homeostasis, el principio del placer. Afortunadamente, hay psicoanalistas que están abiertos a los nuevos descubrimientos.

Uchitel: Tal vez uno de los aspectos más reconocidos de la contribución de Freud es la idea del inconsciente, que es algo con lo que podemos trabajar. Hoy sabemos mucho de cómo funciona una neurona, pero todavía ignoramos cómo trabajan muchas neuronas en conjunto.

-¿Piensan que en un futuro cercano las neurociencias podrán aplicarse para el tratamiento de trastornos mentales?

Magistretti: Creo que ya está sucediendo. Con dispositivos, realidad virtual, que ya está siendo usada para patologías psiquiátricas.

Uchitel: También estamos empezando a entender cómo funciona el cerebro para crear un movimiento, y esos conocimientos ayudan a reentrenar el cerebro de personas que no pueden mover sus brazos, por ejemplo.

Magistretti: El siguiente paso es entender el mecanismo de la neurodegeneración y qué "blancos" pueden ser utilizados para curar o regenerar neuronas. Esto llevará cierto tiempo. Tenemos que ser optimistas, pero realistas. Sin embargo, estoy absolutamente seguro de que va a suceder. Y también estamos comenzando a tratar desórdenes psiquiátricos, como la depresión, la ansiedad , el autismo. En Suiza tenemos un programa cuyo principal objetivo es crear una nueva generación de psiquiatras que también sean neurocientíficos,

-En estos momento el interés en los misterios del cerebro es enorme.¿Cuáles creen ustedes que son los principales desafíos que deberían atacar las iniciativas internacionales en este campo?

Magistretti: Bueno, el programa europeo, que conozco bastante bien, porque empezó en mi universidad, enfrentó cierta resistencia, porque todavía está la visión de que el progreso en neurociencias sólo puede ocurrir en laboratorios individuales, que estudian mecanismos individuales. Esto es obviamente válido, pero también es verdad que estamos produciendo una enorme cantidad de datos que son realmente difíciles de integrar por un único científico o un único laboratorio. Necesitamos vivir con la realidad de la Big Science. Sin embargo, ¿ayudará esta nueva modalidad de grandes colaboraciones internacionales a hacer una diferencia? Creo que sí, soy optimista, pero todavía están dilucidando cómo hacer las cosas.

-¿Qué les dirían a los que temen que tanto conocimiento sobre el cerebro sea peligroso, que es como tener a disposición una Ferrari sin saber manejar?

Belmonte: Siempre los avances de la ciencia producen temores. Es una reacción natural de la gente a los nuevos conocimientos. Pero lo primero que tenemos que dejar en claro es que no podemos parar. Y después, que conocer nuestro cerebro es muy positivo. Necesitamos hacerlo. Todos nuestros filósofos llevan miles de años tratando de entender la naturaleza humana y, en definitiva, somos nuestro cerebro. Saber cuáles son las limitaciones de nuestro comportamiento por la estructura de nuestro cerebro, las capacidades de comprender el mundo externo, saber cómo educar a los chicos, controlar la violencia... todo eso tiene que ser entendido y permitirá conformar una sociedad más realista si sabemos cuáles son nuestras limitaciones biológicas.

Uchitel: No tenemos que saltar afuera de la Ferrari. ¡Tenemos que aprender a manejarla!

Magistretti: De hecho, una de las preguntas centrales de la filosofía de los últimos dos o tres mil años es ¿qué somos, cómo se produce nuestro comportamiento y nuestras emociones? Y fue pura teoría. Hoy hay varios neurocientíficos que están intentando contestar esta pregunta desde un punto de vista neurobiológico. Muchas de las preguntas abiertas que fueron planteadas por los filósofos a lo largo de los siglos pueden ser contestadas por los neurocientíficos.

-¿Si la neurociencia logra explicar el cerebro, qué lugar quedará para los filósofos?

Uchitel: Serán neurofilósofos...

Magistretti: Van a tener que trabajar con los datos de los neurocientíficos...

Belmonte: Yo pensaba en el caso de Alan Baddelay, un psicólogo brillante, que tomó el cerebro como una caja negra, analizó el tipo de recuerdos que generamos e intentó una clasificación. Ahora estamos encontrando el mecanismo de lo que él llamó "memoria" y el sustrato biológico de lo que uno puede llamar recuerdos. Pero es muy distinta la forma en que recordamos la cara de nuestra madre o cómo andar en bicicleta. Lo que está haciendo la neurociencia es ofrecer una explicación funcional de cómo las neuronas construyen una idea, una emoción, un movimiento, una sensación.

-Muchas de los experimentos consisten en ver qué circuitos cerebrales se "activan" ante determinado estímulo. ¿Es suficiente para explicar un fenómeno?

Magistretti: Yo tengo una visión personal acerca de eso. Creo que un día vamos a poder explicar la vida mental, pero estamos haciendo progresos pequeños. Necesitamos un cambio cuántico, como cuando nos movimos de la física de Newton a la física cuántica. Necesitamos un Einstein, un Bohr o muchos de ellos para hacer este salto. Porque todavía estamos pensando en una forma secuencial, que está bien para explicar los mecanismos, pero para pasar al siguiente nivel necesitamos un salto cuántico.

Uchitel: Estoy totalmente de acuerdo. Pero si uno va a los anales de la Sociedad Argentina de Neurociencias de hace 20 años y los de hoy, encontrará hace dos décadas estábamos trabajando en la molécula o, como máximo, en la neurona. En la actualidad, vamos de la molécula al comportamiento. Hay una enorme diferencia. Pero por supuesto necesitamos un salto cualitativo para entender la conciencia, por ejemplo.

Belmonte: Ese cambio ocurrió en 30 años y es fenomenal. Los de mi edad éramos considerados estúpidos por pensar que podríamos explicar el comportamiento por mecanismos biológicos. El dualismo dominaba. Y hoy no conozco ningún científico que sea dualista. La pregunta es simple: ¿cómo hacen las neuronas para producir comportamiento, emoción....? Pero la respuesta es difícil.

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