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De la literatura a la historia

Viejas pruebas de la existencia de Fierro, Vizcacha y Cruz

Sábado 05 de enero de 2002

"Al fin me he decidido a que mi pobre Martín Fierro salga a conocer el mundo y allá va, acogido al amparo de su nombre. No le niegue su protección usted que conoce bien todos los abusos y todas las desgracias de que es víctima esa clase desheredada de nuestro país." Estos son los párrafos iniciales de la carta que José Hernández le envió a su amigo José Miguens al lanzar su obra inmortal. A tantos años de aquel célebre momento volvemos a tener noticias de algunos aspectos desconocidos de Melitón Fierro que refuerzan la teoría de que fue él en quien se inspiró el autor para crear el personaje de dicha obra.

Merced al hallazgo de un expediente del proceso contra Melitón Fierro, el investigador y escritor Agustín Villasol avanza en su novela "Yo Melitón" convencido de la certeza de una investigación anterior de los historiadores Rafael Velázquez y Daniel Pérez, quienes sostenían que Martín no fue otro que Melitón en su vida real.

El expediente data de 1866, y da cuenta de la pelea que Fierro sostuviera con un tal Policarpo Vera a quien hiere estando ambos borrachos después de una yerra, y por esta causa es condenado a servir durante tres años en la frontera, luchando contra los indios, pena que debía cumplir en el Fuerte de Azul, de donde escapa siete meses más tarde.

También se consigna en el documento que Fierro era porteño y tenía 28 años al momento de ser condenado.

Esos datos se suman a la existencia de un tal Francisco Borrajo o Barajo, que habitó un puesto de la estancia Las Vívoras (ubicada en lo que hoy es el partido de Tordillo) quien en sus últimos años de vida era visitado por José Hernández en frecuentes viajes en tren desde Buenos Aires a Dolores. Muchos reconocieron a ese paisano inmortalizado como El Viejo Vizcacha.

Si bien en la obra Hernández no consigna el nombre de pila de Cruz, hay datos fehacientes del sargento Pedro Cruz, quien, según averiguaciones de Villasol, facilitó el escape de algunos reclusos en el destacamento que tenía a cargo en la zona donde actualmente se halla el partido de Maipú.

Por la pluma de Villasol, Melitón Fierro arremete nuevamente contra el poder en sus más variadas expresiones, reconociéndose entre los excluidos de este siglo. Este autor es un juez retirado que en "Yo Melitón" reivindica al gaucho. Dice allí: "Me fui mezclando también con otra realidad, la de los gauchos alzados, indolentes, miserables, borrachos y hasta criminales, pero no falsos, tramposos ni mafiosos como la gentuza del Poder".

Tras esta suerte de declaración de principios el autor hace protagonista a Melitón de situaciones ficticias en sucesos históricos reales como las batallas de Caseros y de San Gregorio, a las cuales alude fielmente en la obra, lo mismo que a otros posteriores acontecidos en la línea de frontera y a un arreo hacia los Montes Grandes. Varios personajes de la novela fueron extraídos de casos existentes en expedientes judiciales de la época en que transcurren las desventuras del gaucho.

José Hernández pasó parte de su adolescencia en Camarones (Partido de Pila) y tuvo su bautismo de fuego en la Batalla de San Gregorio (Chascomús), en la que recibió importantes heridas que casi le cuestan la vida mucho antes de escribir la obra que dio inmortalidad a quienes, como su autor, fueron apasionados protagonistas de pequeñas historias.

Por Horacio Ortiz Para LA NACION

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