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Ute Lemper: "Me considero una ciudadana del mundo"

La gran artista alemana hará lo que mejor sabe: interpretar, en un recital único, hoy en el Centro Cultural Kirchner

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PARA LA NACION
Sábado 03 de diciembre de 2016
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No puede decirse que la alemana Ute Lemper, nacida en Münster en 1963 y radicada en Nueva York, sea una artista circunscrita a un solo género ni a una misma disciplina. Cantante, actriz y bailarina, se ha dedicado durante más de 30 años a cubrir un extenso repertorio centrado en la música de cabaret alemana y en la chanson francesa, el cual se extiende al universo del jazz, de la comedia musical e incluye el rock, la world music y el tango.

El concierto que brindará esta noche en el CCK, acompañada por una orquesta sinfónica, dará cuenta de lo más emblemático de su cancionero: las composiciones de Kurt Weill y Bertolt Brecht, temas de Jacques Brel y Léo Ferré, el universo de Edith Piaff y Marlene Dietrich, y las versiones de Piazzolla.

Desde sus comienzos, Lemper no ha dejado de explorar nuevos horizontes: además de sus papeles en Cats, Chicago y Cabaret incursionó en la danza y en el cine. Nick Cave, Elvis Costello y Tom Waits escribieron canciones para ella. La voluntad de ampliar su espectro musical la llevó, en los últimos años, a emprender proyectos de lo más variados, entre los que se cuentan la musicalización de poemas de Pablo Neruda y Charles Bukowski y, más recientemente, un espectáculo inspirado en la música de África del Norte a partir de textos de Paulo Coelho.

Todas sus facetas confluyen en el escenario. En francés, alemán, inglés o español es capaz de vívidas evocaciones que la transportan a los tiempos de la República de Weimar o a la Francia de posguerra.

-¿En qué medida su estilo interpretativo es consecuencia de haber estudiado la gestualidad de Marlene Dietrich, Edith Piaf o Lotte Lenya?

-Nunca hice nada semejante, siempre fui una persona de gran intuición y espontaneidad. Puede suceder que haga un homenaje a alguna de estas grandes intérpretes, pero me interesa cultivar mi propio estilo, el cual fue variando. Es inevitable que, con la edad y el cambio en mis gustos musicales, cambie mi interpretación. Hay años en los que busco un sonido rockero, con groove y volumen alto, y otros en los que prefiero lo contrario, una especie de implosión con sonidos muy puros, sólo bandoneón y piano. Creo que ahora estoy llegando a un punto intermedio.

-¿La experiencia haciendo musicales contribuyó a su manera actual de cantar?

-Tal vez me ayudó en el aspecto escénico, pero desde un punto de vista estrictamente musical no me enriqueció en absoluto. Aprendí a cantar en los bares de jazz, en los pequeños clubes de Nueva York, colaborando con mis músicos. Y, por supuesto, escribiendo mis canciones, lo cual me permitió desarrollar un lenguaje melódico propio.

-¿Cómo concilia dos mundos tan disímiles como la escritura sucia de Charles Bukowski y el optimismo de Paulo Coelho?

-Coelho es espiritual, no es optimista. También sabe ser oscuro y profundo, sólo que no es desesperado, él celebra la vida. Leer El manuscrito encontrado en Accra me ayudó mucho en mi vida, es como una Biblia, pero sin la carga religiosa. Por su parte, Bukowski tiene un costado que me remite a Bertolt Brecht, debido a la expresión existencial y la fealdad del realismo. Sucede algo similar cuando una mira pinturas de Otto Dix o de George Grosz: no es algo bello en absoluto, pero es real, es una emoción cruda, directa, no embellecida con el fin de entretener. En mí conviven todos estos mundos, aunque no pondría a los dos en un mismo programa, eso seguro.

-¿Qué papel juega en su música la evocación de tiempos pasados?

-Creo que tiene que ver con una forma de sentir el espacio. No importa si la música fue escrita hoy, ayer o hace cien años, al traerla al espacio vital es lo mismo. No tengo un estilo manierista, nostálgico, simplemente observo la vida y trato de ocupar el espacio de las emociones. A la gente se le rompía el corazón hace cien años y sentía la misma desesperación que hoy. Creo que soy una artista sin tiempo. No soy moderna ni anticuada, soy atemporal. No me interesa la moda, estoy más allá de eso.

-Ha trabajado con textos de Pablo Neruda, Paul Celan, Arthur Rimbaud, Jacques Prévert, ¿qué lugar ocupa la literatura en su vida?

-Cuando leo, me sumerjo en el libro y quiero vivir en él. Me gusta escaparme de mi vida a través de los libros, viajar a universos imaginarios. Con la música sucede algo parecido, me permite escaparme de una manera no evasiva que me conecta con la gente desde el escenario. En definitiva, todos vivimos lo mismo, y un concierto puede convertirse en un espacio de unidad, un lugar para que la felicidad y el sufrimiento universales se pongan en escena.

-Después de cantar diferentes repertorios durante años, ¿qué canciones la hacen sentir como en casa?

-Todas, en realidad. Me considero una ciudadana del mundo porque, si bien tengo una herencia alemana, no me siento más cómoda cuando canto en alemán que con el repertorio francés, por ejemplo. Cada vez que elijo una canción para cantar la convierto en mi casa y la transformo para habitarla, porque vivo adentro de las canciones.

Ute Lemper

Junto a una orquesta a cargo de Nicolás Guerschberg

Hoy, a las 20.

Sala, Sinfónica del Centro Cultural Kirchner.

Entrada gratuita

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