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Da clases de yoga y masajes en empresas, factura $ 1,5 millones y recibió un premio al Emprendimiento del Año

Lucrecia Grande Rocha fundó su empresa OM House en 2013 y fue galardonada en la décima edición de los Premios Inicia

Martes 06 de diciembre de 2016 • 17:59
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Inicia galardonó a Lucrecia Grande Rocha con su premio a la Emprendedora del Año por su compañía OM House. Se trata de una iniciativa, que se impuso en la ronda final ante otros nueve postulantes, especializada en la realización de sesiones de masajes o meditación, clases de yoga, talleres nutricionales y charlas de bienestar para empresas que este año proyecta alcanzar una facturación superior a los $ 1,5 millones.

"Me inspiré en lo que a mí me genera bienestar, porque quiero que la gente esté mejor", resume la emprendedora, con un concepto que fue elogiado por el jurado del certamen, integrado por Carolina Biquard, presidenta del Fondo Nacional de las Artes; Damián Lopo, fundador de Newlink Capital; y el consultor Carlos Dupont.

Grande Rocha comenzó con su proyecto en 2013, luego de dejar su trabajo en Estancia La Candelaria. "Es un espacio turístico, donde se hacen eventos corporativos, pero en esa época estaba bastante estresada y la pasaba mal. Empecé a buscar alternativas para estar un poco mejor y ahí vi que esto me resultaba. Eso fue mi inspiración para empezar", recuerda la emprendedora, de 33 años, .

Pero OM House fue mutando con el paso de los años. En un principio, Grande Rocha montó un espacio donde ofrecía sesiones de masajes y meditación en una oficina en el edificio Comega, en el Microcentro porteño. "Había visto en Tailandia locales de masajes express en la calle, y lo intenté en Buenos Aires. La idea era que la gente que salía de la oficina tuviera una sesión de relajamiento, y había empezado a andar", asegura la licenciada en Turismo y Hotelería (Universidad del Salvador), quien además realizó estudios de Marketing en el IAE.

Sin embargo, poco tiempo después decidió cambiar el rumbo de su empresa, a partir de la experiencia que obtenían de sus clientes. "Los que venían eran gente de oficinas y nos decían que por qué no lo llevábamos eso a la empresa o a un evento. Entonces, pensé que por ahí era más redituable armar una propuesta así o hacer actividades in company", relata.

Hoy, la empresa cuenta con un plantel de 25 empleados, que incluye masajistas, instructores de yoga y meditación, nutricionistas, terapeutas y un especialista en neurociencias, además de su equipo de ventas. Carrefour, Tupperware y EY son algunos de sus principales clientes.

"Una persona que trabaja en una oficina muchas horas, después va a su casa a estar con la familia y no tiene la oportunidad de ir a una clase de meditación o de yoga, porque no tiene tiempo, no lo conoce o sale caro. Entonces, si la empresa te da ese espacio para hacerlo, podés llegar a mucha más gente que pruebe y conozca. Y muchos, cuando lo conocen, siguen yendo después de manera particular", plantea Grande Rocha.

Para este año, la expectativa es alcanzar una facturación de $1,5 millones, aunque la empresa, según su fundadora, está creciendo: "En 2013 trabajé un año sin ganar nada. Ese año el Excel al final decía cero. Y ahora todo cambia mes a mes con cada cliente nuevo".

"A veces estas cosas llevan tiempo hasta que se entienden y se incorporan. Cuando los equipos de Recursos Humanos de las empresas lo valoran, pueden invertir lo que sea necesario porque saben que tiene un retorno y un beneficio, pero si no están muy convencidos lo ven todavía como un gasto", describe Grande Rocha sobre el escenario que enfrenta su emprendimiento.

Sin embargo, plantea que el contexto económico, con caída del consumo y el nivel de actividad, representó una oportunidad para sumar nuevos clientes que contraten sus servicios. "La recesión puede traer estrés a la gente, y ahí algunas empresas aprovecharon para ayudar a que sus empleados puedan estar mejor a pesar de la crisis", asegura la emprendedora, en cuyo horizonte aparece el lanzamiento de Concientia, una nueva iniciativa dentro de su empresa orientada a líderes empresarios.

Más menciones

El jurado de la décima edición de los Premios Inicia entregó, además, tres menciones especiales entre los diez casos finalistas. Los distinguidos fueron Jorge Cángaro, fundador de Cángaro Etiquetadoras; Juan Pasini, creador de la empresa especializada en realidad virtual Movr; y Olivier Habonneaud, líder de Qero Ecovasos.

A su vez, el ingeniero Pablo Gargiulo, director de Ingenia Eco, recibió una distinción por haber sido el emprendimiento más votado en las redes sociales de Inicia entre los diez casos finalistas. Su firma se especializa en la producción de viviendas modulares y transportables y busca posicionarse como una solución habitacional para los asentamientos informales.

"Este no es un premio al éxito del resultado económico o al que creó un negocio. Buscamos reconocer la integridad en las personas, la generación de valor, proyectos que sirvan de inspiración para otros y que sean sustentables en el tiempo", enfatizó Joaquín Sorondo, fundador y director de la comunidad Inicia.

Según los organizadores del premio, hubo 400 casos postulados, pero solo 143 cumplieron los requisitos para participar del certamen. Cada emprendimiento fue evaluado en el aspecto económico por Juan Padilla y otros profesionales de Inicia, hasta la selección de los diez finalistas, que avanzaron a la última ronda con entrevistas personales con los jurados.

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