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Una vertiginosa travesía en 4x4 al gran Médano Blanco

Muy cerca del balneario de Orense, las dunas son el terreno ideal para divertirse y aprender las nociones básicas de manejo sobre la arena y de seguridad

Domingo 18 de diciembre de 2016
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PARA LA NACION
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Más de 50 kilómetros inhóspitos y desolados junto a un mar sin fin
Más de 50 kilómetros inhóspitos y desolados junto a un mar sin fin.

ORENSE.- Al margen de los caminos convencionales los riesgos son mayores. Pero el premio, en este caso, es un paisaje desértico asombroso, al que sólo se accede en vehículos de prestaciones especiales.

Salimos de Buenos Aires con el objetivo de llegar a la cima del fabuloso Médano Blanco, en la franja costera que se extiende por 100 kilómetros entre Necochea y Claromecó. Viajamos con José Mujica, líder experimentado de esta travesía todoterreno en una Toyota Hilux, con bidones extra de combustible, paragolpes reforzado, malacate eléctrico de 9500 libras y potencia de arrastre de 4500 kilos, faros de alta potencia y luces LED para visión nocturna. También llevamos elementos de rescate como palas, eslingas, grilletes y poleas; diferentes tipos de sogas y cuerdas, un botiquín de primeros auxilios y algunos repuestos como mangueras y fluidos varios, desde aceites y lubricantes, líquidos de freno y embrague.

La mayoría de los participantes son empresarios o profesionales que viajan en familia o con amigos en sus propios vehículos 4x4. Una caravana de diez camionetas de marcas y modelos varios, desde Toyota Hilux, Volkswagen Amarok, Chevrolet C10, Chevrolet Traiblazer, Mitsubishi Montero hasta Suzuki Vitara, entre otros.

Nos encontramos con el resto del grupo al caer la tarde en el Hotel Punta Desnudez, sobre el último balneario antes de incursionar en la zona de médanos, más de 50 kilómetros inhóspitos y desolados de arena junto a un mar sin fin. Allí nos recibe su propietaria, Ana Amat, una descendiente de árabes que reparte su tiempo entre Orense, Buenos Aires y Marruecos. Cuenta que llegó aquí hace 15 años y compró un terreno para edificar una casa de fin de semana, pero en la temporada de verano se cansaba de recibir a turistas que se acercaban hasta allí para averiguar si alquilaba caballos o el kayak, si tenía habitaciones disponibles. Así surgió este emprendimiento que hoy cuenta con 19 habitaciones y continúa en expansión.

"Vale aclarar que en toda la franja de la Costa Atlántica la zona de dunas no supera los dos o tres mil metros de ancho, que luego se prolongan en campos privados. Estas propiedades se acercan hasta dos mil metros de la línea costera. Son terrenos privados, pero por tratarse de médanos vivos, no se pueden alambrar, ya que el alambrado puede quedar debajo de un médano al verano siguiente. Son zonas privadas abiertas a la circulación, aunque en algún momento van a dejar de existir y tal vez sean intransitables", advierte Mujica, líder de X-Perience Tour Travesías.

Al día siguiente, después del desayuno, la primera etapa de conducción consiste en recorrer aquellos 50 kilómetros al norte para alcanzar el Médano Blanco. El plan para asegurarnos nuestro principal objetivo es evitar distraernos con los médanos en esta etapa, ya que cualquier contratiempo en la arena podría dificultar el acceso y complicar el regreso, sobre todo con un cielo encapotado y pronóstico de lluvia.

En el trayecto nos cruzamos con algunas motos y otros vehículos de doble tracción, muchos pescadores con su cañas. También vadeamos tres arroyos, que hacen de desagüe de los campos aledaños, y nos cruzamos con el Pargus II, un antiguo barco pesquero encallado en la costa.

Un poco más adelante, la playa comienza a volverse cada vez más rocosa, al punto que obliga a la caravana a adentrarse en la zona de dunas. Momento clave para hacer una parada estratégica y ofrecer una breve instrucción sobre las técnicas básicas de conducción y seguridad 4x4 (ver recuadro).

"Sin dudas, la arena es una de las superficies más divertidas. Tal vez no tenga la complejidad del barro o la nieve, pero especialmente en este lugar encontraremos arena totalmente virgen, que en muchos sectores no fue transitada durante todo el año. Es una arena pesada, muy diferente a la que podemos encontrar en Pinamar o Villa Gesell, ya que no está compactada. Por eso no es casual que al circular dejemos una huella de 20 centímetros de profundidad", señala Mujica, con más de 20 años de experiencia en la organización de estas travesías familiares y turísticas, cien por ciento recreativas, donde se prioriza la seguridad y el cuidado del medio ambiente.

Según adelanta el guía, la inclinación lateral es una de las situaciones más complicadas que debemos afrontar en la conducción 4x4, porque provoca sensación de vuelco. La camioneta se inclina y será preciso tener la cabeza fría para evitar accidentes. A su vez, la adecuada presión de los neumáticos es un factor fundamental, y será preciso desinflarlos para obtener una mayor superficie de apoyo.

"Nosotros recomendamos tener en cuenta que para bajar hay tiempo, así que en una superficie como la arena lo ideal es andar entre 12 y 15 libras, teniendo en cuenta que en la ruta se usan 30 o 35. Al igual que en la Fórmula 1, una libra más o menos en la presión de los neumáticos puede significar una diferencia radical", sigue Mujica, que comenzó a organizar estas travesías en 1996, como productor general de un programa de TV, y desde entonces recorrió gran parte del país y América latina. Y concluye: "Señores, el que más sabe de 4x4 es el que más veces se quedó encajado, no el que no se queda nunca".

Allá vamos

De aquí en adelante, las camionetas se quedarán encajadas alternativamente una y otra vez en las diferentes dunas. Pero, claro, el rescate es parte de la diversión y se hace de manera ágil y entretenida, con ayuda de una eslinga y otra camioneta que invariablemente la tracciona sin mayores problemas.

Al final del recorrido, por fin se avizora el gran Médano Blanco, uno de los puntos más buscados por fanáticos de la doble tracción, con una altura que varía entre los 50 y 70 metros de altura, entre los destinos más tradicionales del 4x4 costero, junto a Necochea, Claromecó, Reta, Pinamar, Villa Gesell y Cariló. Luego de trepar hasta la cima varias veces, avanzamos hacia un bosque de pinos para almorzar unas presas de pollo frito con ensaladas y cerrar el recorrido con algunas trepadas de práctica.

Más allá de la teoría, las técnicas básicas de conducción deben ser apredidas in situ. A medida que subimos y bajamos por los médanos los participantes ganan confianza para afrontar la jornada siguiente. "Las técnicas de seguridad van en contra del instinto. Si el instinto te dice frená, la técnica te dice acelerá. Si el instinto te dice subí, la técnica te dice bajá, y eso se asimila practicándolo, no hay otra forma. Una vez que uno lo hace cambia su forma de manejar para siempre, es vivencial. La única forma de asimilar esta técnica es practicarla", asegura Mujica.

Así llegamos al segundo y último día de la travesía, momento de poner en práctica toda la experiencia adquirida y trepar y descender muchísimas dunas a pura adrenalina. Para eso habrá que saber leer muy bien los médanos, entender en qué momento traccionar, determinar cuál es la potencia justa en cada caso particular.

La observación de los médanos es realmente importante y, junto a la aplicación de las técnicas de seguridad adecuadas, evita riesgos innecesarios. Por ejemplo, si una duna corta muy fuerte no habrá forma de encararla de frente y será necesario buscar un piso más redondeado que sirva de rampa para un ascenso más suave.

Después de almorzar junto al bosque, las últimas horas de la tarde se escurren como arena entre los dedos de la mano. Dunas y más dunas se suceden alucinantes en el medio del desierto. Con el crepúsculo, la caravana avanza finalmente rumbo al sur hasta desaparecer en ese mar de médanos vivos, esa pesadez encantadora que cambia de forma y se muda de lugar enigmáticamente, sin solución, desde el origen de los tiempos.

Datos útiles

Cómo llegar. Desde Buenos Aires, son 570 km hasta el Balneario Punta Desnudez, en la localidad de Tres Arroyos, 70 kilómetros al sur de Necochea y 30 al norte de Claromecó. Se accede por RN 2 hasta Coronel Vidal y de ahí hacia la localidad de Balcarce, para tomar la RP 29 hasta Necochea. Luego se sigue por la RP 228 hasta la rotonda de Energía y se toma el desvío hacia Orense, para completar el recorrido con un camino de 14 km hasta el Balneario Punta Desnudez. Un camino alternativo desde Buenos Aires, es por RN 3 hasta Tres Arroyos y de ahí continuar con el mismo recorrido.

Dónde dormir. Hotel Punta Desnudez. En Villa Punta Desnudez, sobre la Av. Costanera Enrique Williams y Siempreverdes. Una habitación doble cuesta 250 dólares (menores de 12 años, 50 por ciento de descuento). Incluye desayuno y cena, piscina, un masaje diario, servicios en la playa. Informes: 02983-15 55 8986 o por mail: puntadesnudez@gmail.com;

Salidas en 4x4: X-Perience Tour Travesías. Informes: 15-6376-3003 o por mail: josemujica@4x4on-line.com. Próxima actividad: en enero visitarán lugares estratégicos para ver en primera fila el paso del Dakar. Se puede participar en moto, 4x4, ATV y UTV de cualquier marca o modelo. El valor de la salida es 2000 pesos por vehículo.

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