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La noche de Alario, el delantero que marca en las grandes citas

Viernes 16 de diciembre de 2016
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Lucas Alario fue el dueño del gol en River
Lucas Alario fue el dueño del gol en River. Foto: LA NACION / Diego Lima

CÓRDOBA.- En agosto de 2014, Marcelo Gallardo, buscando un reemplazo tras las partidas de Teófilo Gutiérrez y Fernando Cavenaghi, apuntó a un futbolista que venía siguiendo desde un encuentro por la Copa Argentina en San Luis, cuando su ciclo recién comenzaba. Aquella noche le gustó la actuación de un joven delantero de Colón. Hasta que llegó el receso previo a las semifinales por la Copa Libertadores y se decidió: pidió a Lucas Alario para que fuera el número nueve.

Recomendado también por César Luis Menotti, el atacante, que tenía 22 años, llegó a Núñez por 2,6 millones de dólares a cambio de 60% de su pase. Hoy, a los 24, ya se ganó un lugar en el club y lo agranda día tras día: anoche, en la final por la Copa Argentina, hizo tres goles -dos de penal- y una asistencia para el 4-3 sobre Rosario Central. Una vez más se puso el traje de héroe, ése que más le gusta, y marcó en un encuentro en el que todo estaba en juego. Sus números en finales apasionan: uno por la Copa Libertadores, otro por la Recopa y tres por la Copa Argentina; cinco en total. Suma 22 tantos en el año, y más aun: ¡30 goles en 56 partidos! en el conjunto de Núñez.

Las pelotas que hierven no le queman al joven nacido en Tostado, Santa Fe, pero criado en Cuatro Bocas, Santiago del Estero, un pueblo de no más de 300 habitantes. Anotó en su segundo encuentro con la camiseta millonaria, el 1-1 contra Guaraní en Paraguay en la vuelta de una semifinal por la Libertadores. Luego marcó en el 3-0 a Tigres en el Monumental para allanar el camino en la final. Y siguió: en Japón, durante el Mundial de Clubes, consiguió el único tanto del equipo en el torneo, en el 1-0 a Sanfrece Hiroshima en la semifinal.

La de Córdoba quedará como una noche inolvidable para el pueblo millonario y Alario la guardará siempre entre sus mejores recuerdos. Todo se dio en un continuo vaivén de emociones, en el que la angustia y la emoción recorrían las tribunas en cuestión de minutos. Es que River se puso en ventaja con un penal del santafecino, pasó a estar en desventaja, igualó por la misma vía y nuevamente quedó atrás en el marcador. Hasta que Marcelo Gallardo movió el banco faltando veinte minutos: a la cancha Iván Alonso y Rodrigo Mora en lugar de Andrés D'Alessandro y Gonzalo Martínez.

Y allí se vio la mano del DT. Porque fue el uruguayo Alonso, un jugador por el que el cuerpo técnico tiene especial predilección, quien asistió a Alario de cabeza para su tercer gol. Instantes después, cambiaron los roles: el joven le bajó la pelota al veterano futbolista de 37 años, que se entrena como si tuviera 20 y que recién volvía de una distensión que lo había dejado cinco partidos sin jugar. Con su gol, el millonario comenzó a remarcar el destino de algo que ya se volvió natural en los últimos años: gritar campeón.

Una vez más, River está en lo más alto de la mano de Gallardo, el entrenador que eligió al delantero de los goles importantes. No se equivocó. Alario ya se gana un lugar en la historia de uno de los más grandes de la Argentina. Todo un mérito.

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