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La escasez de billetes hunde a Venezuela en la desesperación: hubo disturbios y saqueos

Luego de que el gobierno eliminara las divisas de 100 bolívares, se retrasó la distribución de las de 500, lo que provocó un día caótico en todo el país

Sábado 17 de diciembre de 2016
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PARA LA NACION
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Miles de venezolanos hicieron colas para cambiar sus billetes en el Banco Central, ayer, en Caracas
Miles de venezolanos hicieron colas para cambiar sus billetes en el Banco Central, ayer, en Caracas. Foto: Reuters / Marco Bello

CARACAS.- Y al cuarto día, el "corralito financiero" a la criolla diseñado por Nicolás Maduro y sus asesores económicos trajo disturbios, protestas, saqueos y enfrentamientos en varias zonas de Venezuela. Un estado social de alta tensión durante todo el día como resultado de la "desmonetización" (salida de la circulación) de los billetes de 100 bolívares, casi el 75% del dinero en efectivo del país.

La escasez de papel moneda y el racionamiento de los bancos se confabularon en contra del chavismo, que reaccionó a la tarde con el anuncio de que el transporte será gratuito hasta el lunes. Maduro reconoció "dificultades", pero afirmó que la "batalla relámpago para quemar las mafias de los billetes" era inevitable, además de ordenar que se agilizara un proceso imposible de cumplir.

Como era de esperar, la primera promesa presidencial, que bastarían 72 horas para recolectar los 6000 millones de billetes de 100, no se cumplió. Pero la segunda (los nuevos billetes de 500 bolívares y monedas de 100 circularían desde anteayer), tampoco. ¿Resultado de la improvisación? Los venezolanos se vieron con muy escaso efectivo, incluso con cajeros automáticos que repartían los billetes prohibidos, en el momento del año cuando más necesario es y en medio de una inflación de más del 750%, que ha pulverizado sus ingresos y disparado los precios.

Foto: LA NACION

No conforme con las dos promesas incumplidas, el presidente apretó aún más las tuercas a su pueblo. "He cambiado el decreto y de 10 días lo hemos llevado a cinco días [el canje final en las dos oficinas del Banco Central de Venezuela]", hasta el 20 de diciembre, anunció en un mensaje a la nación. Maduro también decidió prorrogar el cierre de la frontera hasta mañana.

"Todo esto es un esfuerzo que se está haciendo para enfrentar maldades y trampas... Le querían hacer daño a la patria en diciembre para echarle a perder la Navidad", clamó el presidente.

Ni bancos ni comerciantes, por orden gubernamental, aceptaban ayer los billetes, pese a que todavía quedan en las calles del interior, más alejadas que nunca del centro de Caracas. Allí, muy cerca del Palacio presidencial de Miraflores, se prometió el primer día de canje final de los "marrones" (billetes de 100) en la sede central del Banco Central de Venezuela (BCV). El canje no fue tal, ya que los ciudadanos sólo recibían una constancia del depósito.

El dinero nuevo tampoco había llegado al corazón financiero del país. La indignación crecía y no se callaba en la cola kilométrica, incluso ante las pocas cámaras de televisión no estatales. "¿Por qué Maduro no viene a hacer la cola? ¡Es un abusador!", resumió Alexis Pacheco. Otros, como Giancarlo M., llevaba 3000 bolívares escasos para la comida de su hijo, de 6 años. Tampoco obtuvo dinero "legal" a cambio.

En el otro lugar programado para hacerlo, Maracaibo, la segunda ciudad más grande del país, estallaron disturbios, luego de que la población comprobara que no se producía el canje.

"¡Necesitamos respuestas!", gritaban antes de iniciar el primer forcejeo con la policía. Minutos después se produjeron varios saqueos de establecimientos, con cientos de personas que corrían de un lugar a otro mientras las fuerzas de seguridad los reprimían con gases lacrimógenos y perdigones.

Una carnicería, varios negocios de ropa y otros locales de la ciudad fueron desvalijados.

A tiro limpio reprimieron a manifestantes en Santa Bárbara, en el estado de Barinas, la cuna de la revolución bolivariana. Un grupo de manifestantes, que intentó asaltar un camión que transportaba dinero, recibió una ráfaga de disparos. Por lo menos cuatro personas resultaron heridas.

Otros enfrentamientos se sucedieron en los estados de Monagas, Anzoátegui, Bolívar, Mérida, Nueva Esparta, Aragua y Táchira. Hubo de todo: saqueos de camiones cargados de pollo, asaltos a tiendas de alimentos, saqueos de locales, cortes de calles, bloqueo de rutas...

"El repudio del pueblo venezolano al gobierno degeneró en saqueos. ¡Hay hambre!", clamó el dirigente opositor Andrés Velásquez, desde Bolívar.

Las protestas en varios estados reprodujeron los momentos de alta tensión vividos a mitad de año, cuando la escasez de alimentos provocó la ira en parte de la población, que se lanzó a las calles de Cumaná (capital de Sucre), Petare y Catia, barrios populares de Caracas, entre otros. "Vienen semanas muy duras. Esta salida abrupta genera caos y colapsa el sistema de pagos", resumió el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica.

Los puntos de venta (pago con tarjetas de crédito y débito) presentaron lentitud y fallos. "Con la sobredemanda veremos más problemas y sumará la escasez de papel", adelantó el economista Luis Oliveros.

Mientras el gobierno espera el despliegue de los nuevos billetes, Maduro adelantó que 76 millones de bolívares, en billetes de 500, acababan de llegar al país. "Sólo correspondería cuatro billetes a cada venezolano", criticó el gobernador y líder opositor Henrique Capriles, que añadió que si "el gobierno no da prórroga para el canje de billetes, habrá un estallido social".

La "operación imposible" del gobierno alcanza así su peor momento horas antes de la gran "marcha de la victoria", programada para hoy por la revolución como su primer "ensayo antigolpe", denominada también por Maduro como la Toma de Caracas, el mismo eslogan que la oposición utilizó el 1° de septiembre.

Será un nuevo pulso en las calles con el que el líder bolivariano pretende cerrar el año con una "victoria" en un terreno donde sólo sufrió derrotas en 2016.

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