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Balance de un año: Cambiemos, pero despacio

Diego Sehinkman

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PARA LA NACION@diegosehinkman
Sábado 24 de diciembre de 2016
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El 5 de septiembre de 2005, en una calle del barrio de La Boca, frente a Casa Amarilla, Macri se promocionaba como candidato a jefe de gobierno haciendo "el salto del bache". Once años después intenta saltar el bache fiscal. De lo municipal a lo nacional. ¿Qué vimos en este año que se termina? Que el salto más difícil es el salto de escala.

¿Cómo le fue este año al presidente? Veamos: el 10 de diciembre de 2015, en su discurso de asunción, habló de "el arte del acuerdo" pero unos días después intentó colocar por decreto a dos jueces de la Corte. ¿Qué descubrió entonces? Que había levantado el cepo cambiario, pero el cepo peronista no. Y que su sobreactuación de autoridad le había costado cara en el Congreso. En esos mismos días Patricia Bullrich usó por primera vez el protocolo antipiquetes en una manifestación de la avícola Cresta Roja. Los resultados fueron elocuentes: debut y despedida. En esa jornada de balazos de goma el Gobierno comprendió que los cambios culturales son lentos y que lo que primero que debía reprimir era su ansiedad.

El 1 de abril Aranguren impuso subas de tarifas de gas de hasta el 900% y cuando el gobierno pagaba la factura más alta -el costo político de una decisión mal tomada- apareció la Corte para frenar el aumento y ponerle nombre a la partitura que Macri entendió que debía tocar: gradualismo. El Papa, la Corte, el peronismo, los sindicatos, los movimientos sociales y el 32% de pobreza convencieron a Cambiemos de que el nombre estaba mal: Cambiemos pero despacio.

Volvamos a los personajes del año. En febrero, Kicillof, Sabbatella y otros participaban junto a los vecinos K en las llamadas "plazas del Pueblo". En julio la postal fue otra: José López y las bolsas "con la del pueblo". Desde entonces varios funcionarios abandonaron al kirchnerismo. ¿Quién quedó junto a Cristina? Scioli, a pesar de que su jefa ya no tiene el látigo y la chequera para disciplinarlo. El canario al que le abren la jaula y no se vuela.

¿Muerde el peronismo? En principio no, aunque ataca ciegamente si le quieren tocar los cachorros: la boleta papel. El PJ tiene con Macri dos gentilezas: 1) no tiene liderazgo; 2) no tiene plan económico alternativo y creíble que exhibir. Esta sequía del PJ representa una situación climática excepcional y durará, a lo sumo, hasta las elecciones del año que viene.

Cuentan que la ascensorista de Casa Rosada tenía prohibido mirar a Cristina o hablarle. Y que cuando Macri la saludó y le preguntó por el clima, se puso a llorar por la opresión contenida de los últimos años. El clima en la Argentina cambió. Ahora falta el otro ascensor, el de la economía. Sigue atrancado. ¿Lo repararán a tiempo?

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