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Verano 2017: Esperan en Punta del Este un aumento del 15% de turistas argentinos

Se estima que llegarán al balneario el mes próximo cerca de 500.000 visitantes nacionales; las ventajas impositivas en alquileres y hoteles son los incentivos que favorecen la tendencia

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LA NACION
Jueves 29 de diciembre de 2016
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PUNTA DEL ESTE.- Lo predijeron los uruguayos y los pronósticos se cumplieron: este mes marca un récord histórico en cantidad de turistas argentinos que llegaron aquí y la temporada para el mes próximo se perfila con al menos un 15% más de argentinos en estas playas. En las cifras proyectadas, eso supone un desembarco estimado de 70.500 más, según indicó el director de Turismo de Punta del Este, Luis Borsari.

Aquí ya avizoran un "verano récord", empujado por dos precedentes: "el mejor semestre turístico del siglo" en Uruguay, según datos del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), y un incremento en el verano pasado de un 32% de argentinos. Si a esos 470.000 de enero del año pasado se les suma ahora un 15% más -con los desertores de Pinamar y Cariló-, la temporada, se estima, será un éxito.

Así de pródiga en términos cuantitativos se vislumbra la postal veraniega, aunque la contracara sea un gasto mucho más austero en materia de alquileres, siempre onerosos en dólares. De todas maneras, la ocupación promedio en la Península y desde La Brava hasta José Ignacio es del 90%, y trepa al 95% para la hotelería.

Esas cifras son muy altas, aun en un contexto en el que las playas esteñas se jactan de su gran competitividad en materia de precios frente a la inflación argentina. Sin embargo, en la recta final, Punta del Este es siempre sensible a las réplicas de la economía argentina y este año eso se resume en dos palabras: mayor austeridad.

Satisfacción

Playa Mansa, ayer y como todas las temporadas, se convirtió en uno de los puntos elegidos por los turistas
Playa Mansa, ayer y como todas las temporadas, se convirtió en uno de los puntos elegidos por los turistas. Foto: Santiago Hafford / Enviado Especial

En el sector inmobiliario todos coinciden: los que antes se alojaban en las propiedades más costosas, este año redujeron pretensiones y bajaron al menos dos peldaños el nivel de gastos. No hay quejas por eso como tampoco caras largas por consumos gastronómicos y salidas, hoy mucho más asequibles que otros años.

Si algo marca este verano es una veda total al despilfarro. Hay, incluso, quienes pronostican que los clásicos espectáculos de fuegos artificiales para Año Nuevo menguarán.

"A la inversa de lo que sucedía en años anteriores, los primeros en alquilarse fueron los departamentos de dos (US$ 6000) y tres dormitorios (US$ 7500) en segunda línea del mar", contó Patricia Gancedo, de la inmobiliaria homónima. "El argumento fue el de la seguridad y el contar con servicios de limpieza. Las grandes casas frente al mar (a partir de US$ 40.000) volvieron a ocuparse con sus propietarios", graficó.

Si bien este año Maldonado se estrenó como ciudad inteligente, monitoreada por las primeras 300 de un total de 1088 cámaras de seguridad de alta definición, colocadas en puntos clave en Punta del Este, la cibervigilancia no cruzó todavía el puente de La Barra. De allí la preferencia por los departamentos.

Pocas veces se vieron a los operadores turísticos con tanta satisfacción. Al igual que el grueso de argentinos que desde el 8 hasta el 26 pasado desembarcaron aquí, resignaron la temporada alta y alquilaron con buena demanda sus propiedades de nivel medio en dólares. Ese grupo será el que regrese en la segunda quincena de enero, cuando el bullicio y la música electrónica muten por el deporte, el sosiego y la lectura.

"La temporada comenzó más temprano; como nunca en su historia, terminará más tarde y este año es netamente argentina", resumió Ignacio Ruibal, de la inmobiliaria que lleva su nombre en José Ignacio. Con el grueso de las 500 casas en José Ignacio y La Juanita ya ocupadas, los desertores de año nuevo allí fueron los europeos y norteamericanos, dijo Ruibal. Lo atribuyó a tres factores: los feriados de Navidad y Año Nuevo que recayeron en sábado; el encarecimiento del balneario -incluida la Argentina- en dólares y euros para los extranjeros del Primer Mundo, y la escasez de vuelos directos, al no tener Uruguay, con el quiebre de Pluna, una línea aérea de bandera.

Compensan los paolistas -ausentes el año anterior- que este verano regresaron, pero mucho más tímidamente. En ese contexto, el Este vuelve a rendirse a los pies de los argentinos, que aprovechan la devolución de 18 de los 22 puntos de IVA al pagar sus consumos gastronómicos con tarjetas de crédito y débito emitidas en el exterior. En el caso de los alquileres, las operaciones también se cerraron con tarjetas, porque el gobierno devuelve el 10,5% del valor total y se aplica el IVA cero en hoteles.

Esas ventajas impositivas, sumadas a la estabilidad cambiaria en la Argentina y aquí (aunque el dólar se depreció casi un 10% en relación con el verano anterior), vuelven los precios muy competitivos. Junto a la proliferación de food trucks en la Península, La Barra y Manantiales -una de las estrellas del verano- también se estrenaron los menús económicos en restós, donde por 35 dólares se puede almorzar con un buen menú de tres pasos.

Como es habitual, aquí nadie cambia pesos. En las casas de cambio de Montevideo se encuentra la mejor paridad (US$ 1= $URU 28,50), y esa ventaja baja en promedio un punto en Punta del Este ($URU 27,50 por dólar).

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