Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Educación inclusiva

Sábado 31 de diciembre de 2016
0

Con motivo de cumplirse, el pasado 13 de diciembre, diez años de la aprobación de la Convención sobre las Personas con Discapacidad, viene a cuento destacar la intensa labor de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), que brega incansablemente por dar visibilidad a la problemática de este todavía postergado sector de nuestra sociedad.

La convención reafirma que todas las personas con discapacidad deben poder gozar de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, aunque muchas veces sea necesaria la introducción de adaptaciones para que se puedan ejercer en forma efectiva tales derechos.

La gama de restricciones es amplia, desde los temas edilicios y barreras arquitectónicas para las limitaciones físicas hasta las trabas laborales, que impiden una efectiva integración de aquellos que, si bien sufren alguna disminución, tienen al mismo tiempo un enorme caudal de capacidades afectivas y de relación que nuestra sociedad está necesitando a raudales.

Uno de los temas clave es el de la educación. Si bien es éste un problema que afecta a toda la población, en el caso de las personas con necesidades especiales se unen dos dificultades: la propia de la discapacidad y la reticencia a reconocerles el derecho a ser incluidos. La exclusión es una forma clara de discriminación y, por ende, una violación al derecho de igualdad inherente a todos los seres humanos.

Gustavo Moniatowicz Lavorante, en plena integración en una escuela pública
Gustavo Moniatowicz Lavorante, en plena integración en una escuela pública. Foto: Archivo

Una sociedad cruel pone barreras, murallas para encerrar al diferente, probablemente por la propia incapacidad para aceptar las diferencias, o por perseguir falsos paradigmas de perfección que conducen inevitablemente a la deshumanización de las personas.

La inclusión, y dentro de ella la educación inclusiva, aspira a garantizar a todas las personas los mismos derechos, en igualdad de situaciones si de educación se trata. Debemos pensar en incluir en el aula de educación común a aquellas personas que frecuentemente son excluidas por su discapacidad, con innumerables pretextos y no pocos prejuicios. Ocuparse de los "diferentes" no es encerrarlos en una escuela especial donde todos ellos estén juntos y los "normales" estemos fuera. Incluir significa agregar, sumar, englobar, contener; esto es, todo lo contrario a la institucionalización o el encierro en guetos donde todos los diferentes son iguales entre sí.

Por cierto que el Estado, las instituciones intermedias y las organizaciones de la sociedad civil deberán esforzarse por brindar los apoyos necesarios para garantizar esta igualdad, que obviamente es en proporcionalidad. Esto significa trabajo y esfuerzo para revisar la currícula especial que resulte adecuada a la persona que la necesita. No se trata de facilismo ni de falsa lástima. Se trata más bien de darle a cada uno lo suyo, aceptando que habrá que capacitar a los educadores y facilitadores para que cumplan la misión que esta educación inclusiva propone.

A la vez, con relación al resto de los educandos, de los compañeros de clase, los docentes deberán captar las bondades de la diferencia, para recoger la inestimable experiencia y aporte que la educación inclusiva brinda a todo el curso.

Deben ser bienvenidos los esfuerzos de la ADC, difundiendo y haciendo visibles los derechos de las personas con discapacidad, que iluminan el camino hacia una verdadera educación inclusiva que respete y despliegue los derechos de todos, para que juntos crezcamos en nuestra humanidad común.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas