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Suplementos deportivos, parte 1

La licenciada en Nutrición Karen Cámera, autora del libro "Comé bien, corré mejor", da una primera aproximación al uso de los suplementos deportivos

Jueves 27 de julio de 2017 • 19:54
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Según las estadísticas, los deportistas son grandes consumidores de suplementos y constituyen un objetivo importante para la multimillonaria industria que los produce. Estos productos dicen prolongar la resistencia, acelerar la recuperación, reducir la grasa corporal, entre otras afirmaciones. Esto es sumamente atractivo tanto para deportistas como para entrenadores. Muchos se sienten obligados a consumirlos aún en ausencia de evidencias científicas.

Aunque algunos deportistas y entrenadores creen que los científicos del deporte tienen la mente cerrada y descartan el uso de suplementos por ser innecesarios, la realidad es que la mayoría de ellos se interesa en los alimentos y suplementos como parte de su búsqueda de nuevas estrategias para mejorar el entrenamiento, la recuperación y el rendimiento durante la competencia. Las investigaciones implican un gran esfuerzo, lo que hace que sea imposible mantenerse a la par de todos los productos nuevos que aparecen en el mercado. Por lo tanto la mayoría de los productos que utilizan los deportistas no han sido probados, o no han cubierto las expectativas en los estudios preliminares a los que se han sometido. En la mayoría de los países, la legislación sobre los suplementos es mínima o no se cumple. Los deportistas y entrenadores a menudo no conocen estas fallas. Generalmente, los códigos de estandarización de los alimentos se basan en una industria de fabricación y comercialización de alimentos muy autorregulada, por lo tanto es muy posible que los productos contengan sustancias no permitidas y que la información de sus rótulos sea incompleta o muy poco precisa.

Los deportistas deben tener un conocimiento global de la regulación sobre suplementos dietarios, porque los viajes habituales y las compras por Internet brindan un acceso fácil a productos que están fuera del control del sistema de sus propios países.

En 1994, en Estados Unidos, una ley (Dietary Supplement Health an Education Act) redujo la regulación de suplementos dietarios y tiene como puntos principales:

Los suplementos no necesitan demostrar su efectividad ni seguridad para venderse

Los fabricantes de suplementos pueden colocar afirmaciones sobre salud en etiquetas (es probable que los deportistas crean que las propiedades de los suplementos están comprobadas científicamente, simplemente porque creen que una publicidad engañosa no estaría permitida.

Los suplementos no tienen que fabricarse según un estándar

Existen muchos ejemplos de falta de cumplimiento con las leyes de rotulado y con el control de calidad de componentes. Alrededor de un 20% de los suplementos están contaminados (intencionalmente o no). La presencia de contaminantes y de sustancias no declaradas puede causar muchos problemas, incluyendo dóping no advertido.

¿Qué beneficios pueden provocar los suplementos?

- Uso del producto para cubrir necesidades nutricionales específicas.

- Mejora del rendimiento (efectos ergogénicos).

- Efecto placebo.

Algunos de los efectos ergogénicos son fácilmente demostrables, a veces los beneficios reales son muy pequeños pero igualmente son valiosos en el mundo competitivo del deporte. Es por eso que la educación sobre situaciones específicas y estrategias para el uso de suplementos y alimentos es tan importante como la formulación del producto.

El efecto placebo describe el resultado positivo que surge simplemente de la creencia del individuo que ha recibido un tratamiento beneficioso. A pesar de nuestra creencia de que el efecto placebo es real y potencialmente valioso, sólo unos pocos estudios han tratado de investigar su aplicación en el deporte.

¿Qué problemas traen el uso de suplementos?

Un problema obvio del uso de suplementos es el costo, ya que los suplementos y alimentos para deportistas en general brindan nutrientes o componentes alimentarios a un mayor precio que el de los alimentos comunes. Esto es lógico ya que es el resultado de componentes especiales, la investigación, el desarrollo, el packaging, entre otras cosas. De todas maneras, los precios se fijan con un margen de ganancias exagerado para aprovecharse del dinero de los deportistas que están dispuestos a pagar para alcanzar su sueño de triunfar.

A veces se lo puede considerar un dinero bien gastado, especialmente cuando el suplemento o alimento brinda la forma más práctica de alcanzar un objetivo nutricional o cuando los beneficios ergogénicos han sido bien documentados. También debe considerarse la posibilidad de efectos adversos o de reacciones negativas por el uso de suplementos o alimentos por deportistas.

El dóping inadvertido ha aparecido como tema de preocupación entre los deportistas. Algunos suplementos y alimentos contienen ingredientes que aparecen en las listas de sustancias por la WADA (World Anti-Doping Agency) con lo cual un deportista puede ser sancionado por haber consumido sin intención una sustancia prohibida en estos productos. Algunos deportistas no leen detenidamente el rotulado e ignoran el contenido. Existe cada vez más evidencia que muchos de estos productos contienen sustancias prohibidas en forma de ingredientes no declarados o como contaminantes. Por eso muchas instituciones les informan a los deportistas que tengan extrema cautela en el consumo de suplementos y además deben responsabilizarse por completo en el caso de un dóping positivo.

Finalmente, una consecuencia más sutil de la dependencia de los suplementos, es la pérdida de las verdaderas prioridades del deportista. El desempeño exitoso en el deporte es producto de un gran número de factores, incluyendo una genética superior, el entrenamiento a largo plazo, la nutrición óptima, el equipamiento de última generación, y una actitud de compromiso: los suplementos son la punta del iceberg.

Los estudios deben estar bien diseñados para demostrar que un suplemento funciona realmente: se deben probar los efectos del suplemento en un entorno lo más parecido posible a la situación del deporte en la vida real. Pero la visión de los deportistas y entrenadores, es extremadamente diferente de las hipótesis que se manejan en la mayoría de los estudios actuales.

Aunque a menudo se sugiere que la presencia de componentes no declarados refleja malos procesos de fabricación y contaminación de un producto a otro, también es razonable pensar que al menos algunos productores agreguen componentes para mejorar el efecto e incrementar las ventas. Por ejemplo, la presencia de estimulantes en un suplemento puede asociarse con un sentimiento de bienestar o energía o la presencia de niveles altos de un esteroide controlado indica además la contaminación deliberada para producir un efecto en la ganancia de masa muscular y fuerza. En resumen, los deportistas que compiten bajo códigos del antidoping deben reconocer que el uso de suplementos los expone a un riesgo real de obtener resultados positivos y es muy difícil encontrar una solución a este problema generalizado.

Por Karen Cámera, licenciada en nutrición (UBA), docente de la materia "Nutrición Deportiva" en la Licenciatura en Nutrición de Universidad de Buenos Aires y Universidad Abierta Interamericana. Recientemente publicó el libro "Comé bien, corré mejor", de editorial Grijalbo.

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