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Quién es Tareck El Aissami, el nuevo vicepresidente de Venezuela acusado por narcotráfico

El ex ministro del Interior de Hugo Chávez, de 42 años, sucedería a Maduro en el poder en caso de que pierda en el referéndum revocatorio

Jueves 05 de enero de 2017 • 09:54
Tareck El Aissami junto a Maduro y la primera dama, Cilia Flores
Tareck El Aissami junto a Maduro y la primera dama, Cilia Flores. Foto: EFE / Prensa Miraflores
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Tareck El Aissami, designado ayer por Nicolás Maduro como el nuevo vicepresidente venezolano, es una de las fichas clave y más polémicas del chavismo. En los 17 años de gobierno bolivariano, ha ostentado importantes cargos políticos y es sospechoso de estar vinculado con el tráfico de drogas. Hoy, a sus 42 años, está a un salto de la presidencia de Venezuela.

El Aissami, de origen sirio, es "chavista radical" -como él mismo se califica- desde el mismísimo comienzo de la revolución bolivariana. Su padre, Carlos El Aissami, estuvo detenido por participar en el frustrado golpe de Estado de 1992, con el que Hugo Chávez se estrenó en la vida pública del país. También fue alumno del hermano del ex presidente, Adán Chávez, y líder estudiantil de la izquierda en la escuela de Derecho de la Universidad de los Andes. Y cuando el chavismo llegó al mando en 1998, El Aissami formaba parte de la dirección nacional de la juventud del Movimiento V República, el partido que llevó a Chávez a la presidencia.

Creció muy rápido en el poder. En 2003, con solo 29 años, fue jefe de la Misión Identidad, que tenía la responsabilidad de emitir el documento de identidad de todos los venezolanos. En 2005 fue electo como diputado al parlamento nacional, pero solo cumplió como legislador un par de años, porque en 2007 fue convocado por Chávez a su tren ministerial, primero como viceministro de Seguridad Ciudadana y luego como ministro de Interior y Justicia, cargo que ejerció entre 2008 y 2012.

Sospechas por narcotráfico

Su gestión al frente de la seguridad del país es de las más cuestionadas: mientras estuvo en el cargo, más de 70 mil personas murieron asesinadas en el que es hoy uno de los países más peligrosos de la región. Y según otros, es uno de los culpables de que Venezuela se convirtiera en una importante escala en el tráfico de drogas.

El diario Wall Street Journal publicó en mayo de 2015 que El Aissami recibía sobornos para enviar cargamentos a través de puertos venezolanos. El diario estadounidense dijo que estaba en la mira de las agencias de seguridad de EE.UU.

Ese mismo año, el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Roger Noriega, declaró al Nuevo Herald que El Aissami estaba involucrado en los negocios ilícitos que lideraba Diosdado Cabello, ex presidente de la Asamblea Nacional y acusado en varias oportunidades de ser el capo del Cartel de los Soles, una supuesta organización de narcotráfico operada por militares y altos funcionarios del chavismo. El Aissami junto a Cabello presentó varias demandas contra tres medios nacionales por reproducir publicaciones de los medios internacionales que denunciaban estas operaciones.

Por su parte, el diario ABC de España asegura que El Aissami está relacionado con Hezbollah. En enero de 2015, publicó una investigación en la que asegura que se reunió en 2013 con Ghazi Nasr al-Dine, a quien Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU. incluyó en su lista de posibles terroristas buscados.

El sucesor

El Aissami era hasta ayer gobernador de Aragua, uno de los seis estados más poblados de Venezuela. Su designación como vicepresidente es un jugada importante en momentos en que la oposición venezolana propone el referéndum revocatorio contra Maduro como salida a la peor crisis económica que ha enfrentado el país. Si se realiza el plebiscito -que las autoridades electorales y judiciales mantienen frenado- y Maduro pierde, El Aissami sería el encargado de culminar el actual período presidencial que termina en 2019.

En octubre pasado, en medio de las negociaciones y la posible convocatoria a elecciones, un medio local le preguntó a El Aissami si aspiraba a ser candidato presidencial. Su respuesta: "Aspiro que nuestra revolución bolivariana sea irreversible, lo demás no importa".

Juan Carlos Figueroa

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