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Versatilidad, una fórmula para sostenerse

Campo

En Bariloche, La Alpina combina la producción orgánica con el turismo

Por   | LA NACION

BARILOCHE.- Siete años atrás, Claudio Contogiorgakis llegó a Bariloche para iniciar un proyecto tan extenso como su apellido. Buscó una chacra, sembró hortalizas y verduras, abrió un local en la ciudad y comenzó con el reparto a domicilio, creó un restaurante y finalmente cerró el círculo con las visitas turísticas a su chacra.

Muchos habrían pensado que en sólo 18 hectáreas tal amplitud de actividades sería inviable. Pero para Claudio, haber hallado La Alpina, como se llama su establecimiento ubicado en la península San Pedro, a 20 kilómetros del centro, fue la clave.

Claro, el lugar, al parecer, queda bastante cerca del paraíso: "Un vallecito con vista el cerro López, a 400 metros del lago y rodeado de bosquecitos... muy interesante", describe el productor, que, junto a su esposa, Dora Rabinovich, y ocho ayudantes, lleva adelante la empresa. La producción se realiza totalmente en forma orgánica, y, obviamente, es lo que espera el consumidor. "Desde la agricultura, somos tutores de una tierra muy fértil y productiva, que bajo las prácticas orgánicas se comporta generosa a la hora de cosechar sus frutos", asegura.

Imaginario

La posibilidad de consumir alimentos totalmente saludables significa el mayor valor agregado de La Alpina. La idea es, entonces, potenciar el imaginario que los visitantes poseen de la región y satisfacerlos a través de productos íntegramente orgánicos.

"En realidad, se nos ocurrió tener un establecimiento con doble propósito: una producción en pequeña escala y, a su vez, que posea una veta turística y educativa", considera Claudio, pues una de sus ambiciones es transmitir las bondades de los alimentos orgánicos.

En esa línea, proponenvarias razones para consumir estos productos además de la ya consabida naturalidad: previene la erosión y mejora la fertilidad de los suelos; resguarda la calidad del agua; preserva la energía; elimina los monocultivos y, finalmente, las comidas tienen más sabor.

Periódicamente, todos aquellos que deseen contar en su mesa con verduras y hortalizas de La Alpina deben agendarse el cronograma de repartos. Por ejemplo, todos los días pasan por alguno de los barrios en los alrededores de Bariloche.

"Cada semana tenemos un canasto de frutas y verduras orgánicas certificadas de estación, frescas de nuestra chacra y de otras chacras orgánicas del país. Libres de fertilizantes y agroquímicos sintéticos y por eso con el sabor auténtico de los productos naturales", sintetizan el concepto los propietarios de La Alpina en la página que ya poseen en Internet: www.infovia.com.ar/usuarios/ laalpina.

El reparto se realiza en canastos retornables de 3 a 5 kilos -"como el sodero", agrega Claudio-. Pero aparte de las frutas y verduras pueden solicitarse productos orgánicos de almacén, como harinas, yerba, arroz, huevos, quesos, pollos y carnes.

Reparto a domicilio

La otra pata fuerte sobre la que se sostiene el negocio es la venta directa en el local céntrico. Allí no sólo comercializan sus productos, sino también los de otras granjas orgánicas del país.

"Abrimos el negocio hace un año y medio y de a poco va caminando. Todo lo que ofrecemos lleva la correspondiente información nutricional, recetas de cocina, características morfológicas del alimento y cómo y dónde se produce", explica.

Sin embargo, pese a la bonanza del terreno, la claridad del proyecto y la versatilidad de la producción, La Alpina no es indiferente a la realidad del sector agropecuario.

"Nosotros no escapamos a la situación general... y dependen de este emprendimiento ocho familias", reflexiona Claudio, que desde hace seis años es padre de una nena.

La Chacra La Alpina es un proyecto familiar en el que trabajan y viven los Contogiorgakis. "Es atractiva por su hermoso paisaje y por el estilo de vida rural que llevamos sus habitantes", dice Claudio.

En invierno, dadas las condiciones climáticas, la producción decae. Es por ello que La Alpina cuenta con alojamiento para el turismo, como una forma de seguir funcionando: "La verdad es que la parte turística es sólo un complemento, la base es la producción", concluye.

También restaurante

En La Alpina funciona un restaurante que emplea en un 90 por ciento los productos de la chacra. Los cultivos cubren, según la rotación y la época del año, entre tres y cinco hectáreas. Las coles son el fuerte de La Alpina, pero ahora buscan ampliar la parte de los animales.

El menú del restaurante, con vista a la granja, presenta una variedad de platos que cubre un amplio espectro. "El producto orgánico de por sí cuenta con valor agregado, porque todo se hace a mano", sostiene Claudio.

En verano, los turistas llegan a este lugar para saborear tanto los productos de granja como las tortas caseras a la hora del té. "Comenzamos con esta idea como un complemento de la granja y para que el negocio posea un cierre", considera. .

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