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Rally Dakar 2017. La etapa maratón, una jornada donde los pilotos conviven con el espíritu de la travesía

Los pilotos llegaron a Uyuni tras completar la séptima etapa y, sin asistencia de sus equipos, vivieron todo un día en comunidad: almuerzo, armado de la hoja de ruta, arreglar los vehículos, una misma vestimenta y un mismo gran cuarto para dormir

El Dakar en Uyuni
El Dakar en Uyuni.
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LA NACION
Martes 10 de enero de 2017 • 07:00
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UYUNI, Dakar.- Las etapas maratón del Dakar no sólo significan una doble jornada de exigencia deportiva para pilotos y vehículos, sino también una posibilidad para que cada uno de los competidores viva una verdadera experiencia dakariana a nivel humano.

Sin asistencia mecánica ni equipos, que fueron derivados a la ciudad de Tupiza, cada uno de los pilotos que fue arribando al campamento de Uyuni -el Regimiento Militar LOA- tuvo que hacer la verificación de su vehículo y luego dejarlo en el parque cerrado, donde ellos mismos podían buscar una nueva puesta a punto de cara a la partida de este martes hacia Salta.

A partir de ese momento llegó el tiempo de compartir un clima distendido y de camaradería con sus pares. Los primeros pilotos de motos arribaron ayer apenas pasadas las 15:45 hora local (16:45 de nuestro país) en una extensa jornada que comenzó con la partida desde La Paz pasadas las 4 de la mañana.

Apenas dejaron sus motos en el parque cerrado fueron a darse una ducha y ponerse una vestimenta común, típica y boliviana que la organización preparó para ellos: sandalias, medias, calza, remera y poncho para no sufrir el frío de la noche de Uyuni.

A partir de ahí fue tiempo de almuerzo o merienda compartida -dependiendo el horario de la llegada al campamento-, charlas y compartir vivencias de esta prueba de aventura versión 2017, la preparación del rootbook (hoja de ruta) para la etapa de mañana y luego ir a dormir todos juntos en una parte del destacamento militar exclusiva para los pilotos.

Con los vehículos en los parques cerrados -uno para motos y quads y otro para autos y camiones- las vivencias dakarianas igualaron a todos: pilotos de equipos oficiales, millonarios y acostumbrados al lujo con otros que compiten solos, que les costó cada peso, euro o dólar para poder competir y que viven la experiencia con el sufrimiento del día a día.

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