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Hashemi Rafsanjani: figura central de la revolución iraní y acusado por la AMIA

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Agencia DPA
Lunes 09 de enero de 2017
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TEHERÁN.- Akbar Hashemi Rafsanjani fue presidente de Irán entre 1989 y 1997, pero el pragmático clérigo, que murió ayer a los 82 años, continuó ejerciendo una fuerte influencia y era considerado el segundo al mando del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei. Era, además, uno de los acusados por la justicia argentina por el atentado contra la AMIA, en 1994.

Nacido en 1934, fue uno de los artífices de la República Islámica que se estableció luego de la revolución de 1979. Rápidamente hizo carrera política hasta convertirse en presidente del Parlamento en 1980 y luego en presidente del país en 1989. Era uno de los hombres más ricos de Irán.

Su principal logro fue la reconstrucción del país luego de la guerra con Irak de 1980-1988. Sus esfuerzos le valieron el título de "sultán de la reconstrucción".

En 1997 el clérigo se negó a varias propuestas de reforma de la Constitución que le hubieran permitido ser elegido por tercera vez consecutiva. En cambio, promovió al reformista Mohammad Khatami, que se convirtió en su sucesor. Ese apoyo provocó que se distanciara de la línea dura del clero conservador.

Volvió a la escena política como candidato en las elecciones de 2005, pero perdió contra el entonces desconocido Mahmoud Ahmadinejad. A pesar de que en un principio denunció manipulación, terminó aceptando la derrota y la humillación.

Cuando Ahmadinejad fue reelegido en 2009, en medio de protestas que denunciaban fraude, Rafsanjani fue oficialmente calificado como disidente por la línea dura del clero, que le prohibió oficiar el rezo de los viernes.

Muchos consideraron que ese aislamiento era el final de su carrera como teólogo y político. Pero Rafsanjani, en ese entonces de 75 años, no se dio por vencido y brindó su apoyo a Hassan Rohani en las elecciones de 2013.

Luego de la victoria de Rohani, Irán negoció un acuerdo nuclear con Occidente, que permitió que se levantaran las sanciones que pesaban contra el país. A su vez, la línea dura fue derrotada en las elecciones parlamentarias.

Como presidente, Rafsanjani fue un defensor de la diplomacia y aceptó dialogar con Estados Unidos, el gran enemigo. Durante su primer mandato, trató de reducir el aislamiento político de Irán. Fue definido por los analistas como un tecnócrata moderado, a la izquierda del clero conservador y a la derecha de los reformistas liberales.

"La gente les da la espalda a los clérigos que no son justos", dijo en Twitter el año pasado, cuando los reformistas ganaron las elecciones contra la línea dura, que durante años intentó aislarlo políticamente.

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