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Qué debe tener en cuenta una persona celíaca a la hora de viajar

La difícil, pero no imposible, tarea de cumplir con la dieta libre de gluten en vacaciones

Martes 10 de enero de 2017 • 14:05
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El desafío de conseguir alimentos aptos para celíacos en las vacaciones
El desafío de conseguir alimentos aptos para celíacos en las vacaciones.

Existen miles de preguntas que una persona se puede hacer al momento de planificar un viaje. La elección del destino, la cantidad de días, los lugares por recorrer, cómo llegar, qué llevar, entre otras cosas. Pero, para una persona con celiaquía, se suma un planteo más: "¿Voy a poder conseguir alimentos libres de gluten?".

Cada destino, ya sea urbano o de aventura, puede llegar a convertirse en una pesadilla si no se puede acceder a una dieta libre de gluten. "El primer criterio de selección del destino es si va a ofrecer opciones libre de gluten o no", dijo a LA NACION Mariana Holgado de la Asociación Celíaca Argentina.

En la Argentina, se estima que 1 de cada 100 personas es celíaca. La celiaquía es una patología autoinmune que provoca una inflamación intestinal debido a la intolerancia permanente al gluten, un conjunto de proteínas que se encuentran en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (TACC), junto con sus derivados. Hoy, el único tratamiento disponible es la dieta libre de gluten.

"En lo que respecta la Argentina, hay mucha conciencia. Si bien no todos los hoteles tienen un menú específico, hoy tienen la capacidad de poder adaptarse", dijo Holgado. "Hay que consultar si el lugar de alojamiento ofrece opciones, hay que averiguar si hay dietéticas y/o supermercados disponibles. Inclusive, se puede chequear con las oficinas de turismo", agregó. Buscar información, esa es la clave.

Qué debe tener en cuenta una persona celíaca a la hora de viajar
Qué debe tener en cuenta una persona celíaca a la hora de viajar. Foto: Archivo

"Lo primero que recomiendo es buscar las dos puntas de consulta, celíacos que viajaron al lugar que se quiere ir y personas que viven en el lugar de destino", dijo a LA NACION Federico López, administrador del grupo de Facebook "Celíacos y Celíacas de Argentina", que tiene más de 51.000 miembros y donde de manera constante se pregunta qupe hacer a la hora de viajar.

López dijo que hay dos realidades que toda persona celíaca enfrenta cada día: la vianda, que quiere decir "hay que saber dónde comprar insumos", y las salidas, que quiere decir "hay que conocer lugares celíacos friendly". Recomienda tecnología, redes sociales y apps, y antes de viajar preguntar para después disfrutar.

Cada país es un nuevo desafío, cada lugar tiene sus ventajas y desventajas. El idioma y la forma de identificar los alimentos se puede convertir en una barrera. "Si viajás vas a probar comidas únicas y tener un servicio increíble, y otras veces vas a tener que rebuscártelas con comidas más básicas y que son libres de gluten en todas las partes del mundo", dijo López.

Jesica Borges es una viajera indiscutible. Suele ir a Fray Bentos (Uruguay), porque tiene familiares allá. "La verdad que muchas opciones no hay para celíacos, pero suelo llevar algunas cosas y el resto me lo preparo allá. También me llevo todos los medicamentos que pueda necesitar porque no hay listado de medicamentos aptos y nadie sabe qué recetar", dijo a LA NACION.

Para viajes al exterior se pueden llevar alimentos si los productos están rotulados y se puede comprobar el origen, siempre cerrados y con el envase original. A su vez, se aconseja llevar un certificado en el que conste la condición celíaca. Lo ideal, si no se tiene información, es llevar productos para unos días, hasta poder identificar lugares dónde poder comer.

"El año pasado viajé a la Isla de San Andrés, en Colombia. El tema de la comida fue un problema. Llevé algunas cosas como de costumbre. Puse todo en la valija y en el bolso de mano algo para picar en los vuelos, ya que en el avión no tenía menú para celíacos", relató Borges.

Como no había llevado gran cantidad de comida, tuvo que racionarla. Durante el día se manejaba con frutas y galletitas y a la noche comía tartas y otras cosas que había llevado. "Nadie sabía lo que era un celíaco o el gluten, por lo que no me animé a comer en ningún restorán", explicó.

"Lo primero que hice cuando llegué a la Argentina fue hacerme una rica lasaña sin TACC. Igualmente, siempre y cuando el bolsillo me ayude, pienso seguir viajando, no quiero que esto me condicione, sé que es complicado pero vale la pena", concluyó.

María Belén Alvarez Echazú

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