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El lado más oculto del gran Tchaikovsky

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, con la dirección de su titular, Pedro Ignacio Calderón, dedicado a obras de Tchaikovsky. Programa: Cantata "Moscú" (primera audición local), con la participación del Coro Polifónico Nacional (dirección: Darío Marchese), la mezzosoprano Marina Shutova y el barítono Yuri Nechaev en calidad de solistas, y Sinfonía Nº 3 en Re mayor, Op. 29 ("Polaca"). En el Auditorio de Belgrano. Nuestra opinión: muy bueno.

Martes 06 de junio de 2000

Escuchar un programa de Tchaikovsky con obras poco ejecutadas, o en calidad de estreno, no es usual. Generalmente, los organismos sinfónicos se empeñan en dar nuevas versiones sobre el repertorio más conocido del músico ruso.

Pero en esta ocasión, la Sinfónica con la conducción de su titular, Pedro Ignacio Calderón, abordó la Cantata "Moscú" en calidad de estreno, con voces solistas que debutaron aquí junto al Coro Polifónico Nacional; y la Sinfonía Nº 3, la menos difundida de las seis que compuso.

A juzgar por la asistencia plena del público, Tchaikovsky goza aún de plena vigencia entre sus gustos, no obstante las críticas que recibieron sus sinfonías. Sin embargo, tienen más mérito que el que se les concede desde el punto de mira estilístico.

En cuanto a la Sinfonía Nº 3 ("Polaca"), su audición resultará siempre interesante si se advierte que se trata de una etapa de transición del compositor, en la que se pueden oír temas de obras que vendrán más adelante.

La noche comenzó con el estreno de la Cantata "Moscú", para solistas, coro y orquesta, compuesta por el músico en una etapa tardía de su producción, en 1883, en ocasión de la coronación del zar Alejandro III.

La obra tiene seis movimientos y desde su comienzo se apela a cantos rusos tradicionales amalgamados con la liturgia ortodoxa rusa. Con voz de mezzosoprano "spinto", la cantante rusa Marina Shutova -discípula de la famosa Elena Obraszova en el Conservatorio de Moscú- animó su parte con elocuente caudal vocal y vibrantes acentos épicos. Fue particularmente expresiva en el movimiento final, en el que intervino el barítono Yuri Nechaev.

En cuanto a este último, de reconocidos antecedentes en Europa y Estados Unidos, se trata de una voz excepcional, no sólo por su timbre, sino además por su afinación y la naturalidad de su técnica, que le permite abordar cualquier tesitura sin esfuerzo y con gran expresividad.

Su canto junto a la orquesta y la masa coral destacaron el carácter celebratorio de la obra; y el Coro Polifónico, siempre eficaz en sus intervenciones, se amalgamó bien con la orquesta, con buen equilibrio dinámico entre ambos cuerpos sonoros.

Una obra atípica

No totalmente asimilado al esquema tradicional, Tchaikovsky -al igual que Brahms- representó un tránsito en la evolución de la sinfonía el siglo pasado. Su manera distintiva en emplear los recursos de composición heredados fructificaron en el encanto de algunos movimientos sinfónicos, particularmente en sus últimas tres sinfonías. La Sinfonía Nº 3 ("Polaca") configura una excepción en su obra que confirma, no obstante, aquella regla.

La interpretación de la Sinfónica Nacional destacó del Allegro que sigue al Moderato assai inicial el brillo marcial requerido, con gran pujanza rítmica y claridad expositiva, si bien con bronces un tanto altisonantes.

El segundo movimiento ( Alla tedesca ) fue un vals que poseyó excelente color instrumental en las maderas. El tercero( Andante elegiaco ) tuvo magnífico desempeño del corno solista en cuanto a calidad sonora y expresividad,en su diálogo con las maderas, e intenso lirismo orquestal, con acentos de nostalgia intimista.

El Scherzo tuvo un destacado desempeño de las maderas y los violines; y el Final, con "tempo di polacca", que confiere título a la obra, posee un brillo exterior, de menor interés que el resto, pero con la compensación de una fuga que marca la destreza orquestal de Tchaikovsky, coronado con una pompa a cuyo brillo no ayudó mucho el sonido duro de los trombones.

El saldo de esta obra poco oída fue positivo en su desarrollo por el acertado desempeño de solistas y la labor general del conjunto.

Héctor Coda

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