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Peppe Voltarelli. "Me identifiqué con las raíces"

El cantautor calabrés regresó con un disco que homenajea a su colega Profazio y, de algún modo, a todo el "folk revival italiano"

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LA NACION
Jueves 12 de enero de 2017
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"Soy simple, pero cuando escribo, la ironía siempre está", dice el cantautor Peppe Voltarelli en un decoroso castellano, aprendido seguramente en las seis visitas que desde 2005 hizo a nuestro país. Mezcla palabras del castellano con las del italiano en el cocoliche de los inmigrantes que llegaron a la Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, no debe considerarse a este calabrés radicado en Florencia como un inmigrante, sino como un artista de exportación.

Foto: Gentileza Giada Ripa Di Meana

Visto a la distancia (en tiempo y espacio), ocho años atrás y a miles de kilómetros de su país, parecía un personaje de una película italiana de los sesenta o una de Adriano Celentano de los ochenta. Los ejemplos están en videos que se pueden encontrar en Internet de temas como "Gli Amici Degli Amici" (un cuadro mafioso repleto de comentarios al oído, bien sottovoce), de su antigua banda, Il Parto delle Nuvole Pesanti, y el "Italiani Supertar" (una de las canciones del disco Distratto ma però) con la que desembarcó en nuestro país como solista. Luego llegaron más discos. El más reciente de temas propios, Lamentarsi como ipostesi, que ya en su título propone una reflexión, y el último, Voltarelli canta Profazio, donde rinde tributo a un cantante vivo, a través de un disco libro que rescata sus canciones del folklore italiano. Voltarelli es simple, ma non troppo.

Esta noche y el próximo jueves, a las 21, en Café Vinilo, recreará los temas de don Otello Profazio.

-Se cumplen diez años de tu primer disco solista. ¿Cómo fue el camino hasta ahora?

-Para alguien que estuvo quince años con una banda, el primer disco solista es algo muy particular. Y fue en el mismo momento que comencé a salir al exterior. Creo que con lo que más me identificaba era una música sincera y de las raíces. Y eso funcionaba más en el exterior que en Italia. Porque cuando viajaba por Europa o a Canadá, a la gente le interesaba saber algo de mi tierra y de mi lengua. Eso condicionó positivamente mi trabajo. Viví un año en Berlín. Volví a Toscana. La inmigración, los viajes y la ligación afectiva con la familia comenzaron a ser los temas; son universales, pero con una mirada cercana a mi realidad, que es la de un trovador actual que desea una reflexión crítica sobre lo que pasa en su tierra, en Italia. Además, el viaje te nutre de otras cosas, como las colaboraciones con músicos de Estados Unidos, Canadá o la Argentina. Ahora me siento más maduro, especialmente con la voz. Creo que mi voz tiene una identidad que al principio no tenía. Cuando conocí la música de Profazio pensé que era necesario que se difundiese su bagaje cultural. Además me di cuenta de que mucho de lo que hice espontáneamente, él y otros lo habían hecho treinta o cuarenta años antes. En este nuevo disco, la música es de Profazio, pero los arreglos son distintos. El problema con el folk en Italia es que siempre fue considerado una música menor. Ahora tampoco tiene una alta consideración. Sentí que tenía que ponerle a este material un nuevo vestido.

-¿De qué hablan las canciones de Otello Profazio?

-Otello comenzó su carrera en los cincuenta y a partir de los sesenta fue parte de un movimiento considerado "folk revival italiano", integrado por cantantes de distintas regiones que cantaban en milanés, romano, siciliano. Como representante del Sur, para nosotros fue una de las voces más auténticas, además de tener una mirada muy crítica. Era considerado como un hombre creíble. Me interesó porque tenemos dos manera de hablar del Sur: la nostálgica y lacrimosa, y por otro lado crítica, irónica y agresiva. Me apasionó su trabajo. Busqué una pequeña editorial que me ayudó a armar un equipo con Anna y Rosaria Corcione, que hicieron un homenaje de collage a Mimmo Rotella para contar un sur moderno, actual. Fue un trabajo de hacer memoria para que las nuevas generaciones lo conozcan. En los sesenta y setenta la música folk tenía un espacio en los medios que ya no tiene. Las motivaciones del mundo van en otra dirección y creo que me puse serio y en una situación de rescate de patrimonio artístico y cultural.

-¿La imagen que proyectabas era más histriónica?

-Lo que pasa es que en este trabajo hay para mí un discurso psicológico que tiene que ver con mi raigambre. Con mi familia, mi lengua, mi tierra. Mantengo una relación compleja con mi tierra. Creo que necesitaba hacer esto para pasar a otra cosa. Igualmente, mi actitud para hacer este racconto de Profazio es bastante divertida. Como persona soy simple, pero cuando escribo, la ironía siempre está. Mi último disco de canciones propias se llamó Lamentarsi come ipotesi, que tiene más que ver con la idea de lamento como ritual, no como necesidad.

-Una idea muy contrastante con la estereotípica que existe de los italianos, fuera de Italia.

-Es contraste, pero también una manera para contar una Italia diversa. Cuando comencé a trabajar fuera del país una vez me pasó algo muy cómico. Estaba en Alemania, en una fiesta italiana muy grande. Un hombre del público, mientras estábamos tocando, me dijo que lo que hacíamos no era música italiana. Él esperaba escuchar Modugno y Celentano. Esa era su idea de Italia y no quería saber nada con otra cosa. Por supuesto que están los amigos italianos en los conciertos que hago en otros países, pero lo que más me interesa, cuando voy a Ontario, Quebec, Nueva York o Praga, es conocer la realidad de cada lugar y hacer relación con el público local. Además, contar una Italia que no sea sólo pizza y mandolina.

Voltarelli

Canta Profazio

Hoy, y el próximo jueves, a las 21.

Café Vinilo, Gorriti 3780.

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