Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una auditoría oficial detectó graves faltas

El vicejefe de gobierno recibió un relevamiento de la Agcba, que advierte sobre deficiencias en el servicio

Jueves 19 de enero de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

En abril pasado, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (Agcba) le entregó al vicejefe de gobierno Diego Santilli los resultados de la evaluación legal, financiera y técnica de las plantas elaboradoras de alimentos que debe controlar la Dirección General de Servicios a las Escuelas (DGSE) del Ministerio de Educación porteño.

A diario, la comida del desayuno, el almuerzo y el refrigerio que reciben los alumnos de las escuelas de las 15 comunas la proveen 21 empresas por unos $ 2150 millones, según la licitación para el período lectivo 2014-2016. Completan el servicio cuatro cooperadoras, una asociación civil y dos cooperativas de trabajo.

"Para tener una idea de la dimensión de servicio, para 2017 se programaron 79.376.326 raciones anuales entre almuerzos, viandas y refrigerios para las 1303 escuelas de la ciudad de Buenos Aires y otros servicios educativos dependientes de Educación. Son unas 21 empresas las que vienen siendo adjudicatarios en los últimos 10 años", explicaron desde la Agcba.

Seis de esas empresas, cinco en uniones transitorias o UTE entre sí, también integran la lista de nueve concesionarios que se reparten los hogares de tránsito para niños, los centros de primera infancia (CPI) y las organizaciones comunitarias de las ocho zonas en que el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat organiza la ciudad. A cambio reciben poco más de $ 1396 millones.

En la DGSE, dos nutricionistas controlan a las 21 empresas proveedoras del Ministerio de Educación. Otras 19 se reparten las más de 1000 escuelas porteñas.

En más de 100 páginas, el equipo de la Agcba, que dirigió Natalia Jauri, identificó irregularidades "graves" en el pliego de licitación:

Un tercio de las empresas brindan sus servicios por medio de sociedades relacionadas.

Una de cada tres no posee los certificados bacteriológicos de los quesos y los fiambres que deben entregarles los frigoríficos.

Ningún concesionario hace exámenes bacteriológicos periódicos.

Seis de cada 10 firmas no conservan la muestra testigo del día para "eventuales controles de calidad".

"Es frecuente que la DGSE demore la entrega de información sobre la existencia o no de penalidades impuestas a las empresas prestadoras del servicio de alimentación en las escuelas", explicaron los auditores a LA NACION, que tampoco recibió esos datos. Incumplimientos y sanciones reiteradas impiden acceder a una nueva adjudicación. Las investigaciones de las denuncias por brotes y comida en mal estado también influyen en las sanciones a los concesionarios.

En la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires no hubo denuncias "sobre un supuesto brote de gastroenterocolitis en escuelas" ni "sobre casos aislados", dijo su titular, Alejandro Amor. Pero aclaró: "Decidimos iniciar una actuación de oficio para investigarlo y contribuir a evitar una situación así en los colegios porteños. Contamos con el antecedente positivo de haber hecho una recomendación sobre las viandas escolares y la manipulación de la comida que fue oportunamente incorporada por el gobierno de la ciudad".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas