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La presión de River contra el juego en corto de Boca, entre las 6 claves del superclásico

Cuáles fueron los datos salientes del único duelo del verano entre los dos más grandes de la Argentina

Domingo 29 de enero de 2017 • 00:35
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LA NACION
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Un partido con muchos puntos para el análisis
Un partido con muchos puntos para el análisis. Foto: FotoBAIRES

Boca, con la posesión; River, más directo y contragolpeador. Como en los primeros partidos del verano, el equipo xeneize intentó hacerse fuerte desde los toques de Gago y Pablo Pérez, tratando de descargar hacia las bandas, con Pavón (por la derecha) y Centurión (por la izquierda). River presionó alto para no dejar salir jugando a Boca y, cuando su línea de medios era superada, se reagrupaba rápido cerca de su área. No fue casualidad que, de una presión alta, haya nacido la jugada del penal del 1-0. Driussi presionó una salida de Peruzzi, cedió para Pity Martínez, que encaró hacia adentro hasta que chocó con las manos de Insaurralde. River avanzó menos, pero fue más rápido y directo. Un ejemplo de esto se vio en el primer lateral ofensivo que tuvo el equipo de Gallardo , lanzaron en forma veloz una jugada preparada para una volea de Driussi que no fue precisa.

Los contratiempos de River y los pelotazos cruzados. Primero con las molestias de Alario y Nicolás Domingo (con fiebre, no fue ni al banco); después con la temprana salida del lateral izquierdo Luis Olivera, que debió ser reemplazado por Gonzalo Montiel, tras recibir una falta de Sebastián Pérez. Cuando River pudo, complicó a Boca con pelotazos cruzados; con centros de Pity Martínez y Nacho Fernández desde la izquierda al punto penal; y con centros de Mayada y sobre todo Mora desde la derecha. Uno de los envíos de Mayada casi finaliza en gol de Mora, con un cabezazo que salvó Werner.

La presión de Driussi sobre Gago. River buscó asfixiar a Boca en la zona de volantes, turnándose para tomar con Driussi o Mora a Gago , para evitar que el N° 5 sea una salida limpia para Werner y los centrales. Por eso muchas veces se vio, sobre todo a Driussi, corriendo desde atrás a Gago cuando éste progresaba como falso enganche. Y Nacho Fernández tomó a Pablo Pérez. En ese rubro, estuvo bien River presionando a los laterales de Boca y los interiores, por lo que buscaba a que la pelota la tengan los centrales xeneizes y, así ellos, apurados, terminaban dividiendo con un pelotazo. Esto implicó que los dirigidos por Barros Schelotto , que mantuvieron la intención del juego corto y asociado, lo pudieran hacer más en campo rival que en el propio.

La inteligencia de Gago para moverse. Cuando el N° 5 jugó, fue el más claro de la cancha. Intentó ser salida, se apoyó, giró, volvió a pedir la pelota, fue descarga, recibió y asistió con pases filtrados a Pavón, Centurión y Benedetto. El fue el primero en buscar con lanzamientos que rompan líneas defensivas a las espaldas de Mina y Montiel, para que Pavón "ataque el espacio". El rendimiento de Gago fue de mayor a menor y en el segundo tiempo sintió el desgaste.

Los ataques respaldados de Boca. Cuando el xeneize logró despegarse de la presión, generó las situaciones más claras desde los pies de Pablo Pérez y Gago. Hubo avances muy buenos, donde llegó por afuera, con desbordes y centros de Pavón y poniendo a cinco posibles receptores dentro del área de Batalla. Le faltó justeza en los centros y en la definición en el primer tiempo; en el segundo el juego xeneize fue más pesado, sin tanta fluidez.

La pelota parada de River. Muchos dudaban de la presencia de Arturo Mina como titular, sobre todo por algunos flojos rendimientos a fines de 2016 y en la pretemporada en los Estados Unidos. Gallardo lo sostuvo, entre otras cuestiones, por la presencia del ecuatoriano en el juego aéreo, tanto para atacar como para defender. Mina se lo agradeció con un gol de cabeza para el 2-0 final, tras un córner ejecutado por Pity Martínez.

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