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Reseña: El estandarte, Alexander Lernet-Holenia

Relato para un mundo que ya no es

Domingo 05 de febrero de 2017
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LA NACION
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La caída del Imperio austrohúngaro con el fin de la Primera Guerra Mundial, en 1918, no sólo dejó un tendal político y social. Esa orfandad agitó de manera inédita la producción cultural. Fue una contradictoria época dorada a la que la anexión hitleriana le pondría su brutal punto de clausura. La literatura, de Robert Musil a Hermann Broch, diseccionó aquel mundo que simulaba firmeza y se vino abajo con la facilidad de un castillo de naipes. Escritores como Joseph Roth, judío nacido en una tierra que dejó de estar dentro de los límites de ese imperio, sufrieron ese derrumbe con otra clase de ansiedad. El mundo con el que se identificaba había dejado de existir y en sus novelas se dedicó a explorar ese vacío trágico. Para la escritura de La marcha Radetzky consultó con su amigo Alexander Lernet-Holenia (1897-1976), prolífico y excéntrico autor que conocía al dedillo la terminología militar. No se equivocaba. El dominio de Lernet-Holenia de las cuestiones marciales es casi científico, de tomarse como modelo El estandarte (1934), esta obra maestra semisecreta que aborda lo traumático de aquella eclosión con una electricidad cercana al absurdo.

El atractivo de El estandarte reside en sus fluctuaciones, como si el propio autor fuera cambiando de dirección a medida que escribe la historia. La novela –un relato enmarcado, en el que Herbert Menis le cuenta sus peripecias a otro interlocutor– comienza con el encuentro casual con un herido de guerra que pide limosna en la calle. En él, el protagonista reconoce a un cabo de su regimiento.

Lernet-Holenia podría continuar por esa senda calamitosa, pero, en la primera torsión de la narración, lleva a que la neurosis de Menis se retrotraiga a una instancia muy anterior. El estandarte se convierte entonces en una novela de seducción decimonónica. El joven oficial Menis, que acaba de reincorporarse al servicio hacia fines de 1918 después de un período de convalecencia, llega a Belgrado. En una función musical, se encapricha con una muchacha que se encuentra en el inaccesible palco real y decide apostarle a un amigo que la conquistará a como dé lugar. Logra filtrarse en ese territorio vedado, pero como Resa Lang es una joven dama de la corte su gesto es considerado una ofensa imperdonable. Del seguro castigo es salvado por el conde Bottenlauben, un oficial alemán presente en la escena, que logrará que el calenturiento Menis sea destinado a su propio regimiento.

Como un perfecto egotista salido de una novela de Stendhal, Menis no se da por vencido. Guiado por el amour fou o por cumplir con su deber galante, se embarca en acciones rocambolescas. El estandarte es una desbocada comedia de enredos que tiene la anticuada vida militar austrohúngara como trasfondo hasta que Lernet-Holenia, acompañando a su personaje antes que forzándolo, da la orden de que el regimiento se traslade hacia Belgrado. La novela entra así en otro territorio. Hay un momento decisivo: cuando los soldados son atacados sobre un par de puentes que terminan por colapsar. La minuciosa descripción de esa catástrofe –tan memorable como la de Waterloo en La cartuja de Parma o la de Austerlitz en Guerra y paz– es doble. En ese preciso instante se desploma también el imperio y Menis recibe el encargo de proteger un pedazo de tela, el estandarte del regimiento, para que no caiga en manos enemigas. Más tarde, con Resa y Bottenlauben, atravesará los laberínticos sótanos de la fortaleza de Belgrado donde estaba instalado el poder austro-húngaro. El interludio kafkiano está justificado. Cuando salgan a la ciudad ocupada las reglas habrán cambiado. A partir de entonces El estandarte –que es varios libros en uno– se convierte en una adrenalínica novela de aventuras donde los personajes huyen y huyen, sorteando la debacle. Durante todo ese periplo, Menis protege contra el pecho la bandera que le habían confiado. ¿Puede haber mejor fetiche para un mundo que ya no es?

EL ESTANDARTE. Alexander Lernet-Holenia. Libros del Asteroide. Trad.: Annie Reney Elvira Martín. 332 páginas, $ 430

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